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Un mensaje desde el futuro sin reglas de la Liga Premier

En el verano de 2025, después de la absolución del Manchester City por medio de una apelación a 115 cargos por incumplimiento de las regulaciones financieras de la Liga Premier de Inglaterra, los clubes de la liga votaron a favor de abolir sus desacreditadas Reglas de Beneficios y Sostenibilidad, el conjunto de lineamientos creados años antes con la esperanza fallida de evitar que los equipos se gastaran a sí mismos —y a todos los demás— hasta quedar en la ruina.

La decisión puso fin a más de un año de luchas internas cada vez más amargas entre los miembros de la liga e incluso la votación final estuvo lejos de ser unánime. Seis equipos presionaron con furia para mantener los controles de costos, aunque entre ellos no estaban ni el City ni el Chelsea, dos miembros de la supuesta “élite” cuyo estatus en esencia protegían las normativas.

El resultado se atribuyó en gran medida a la presión pública. Los castigos impuestos en años anteriores al Everton y al Nottingham Forest por violaciones menores se habían considerado un “castigo injusto para los aficionados”, a pesar de que se podía decir lo mismo de la existencia de la tarjeta roja.

Y, aunque todas las principales ligas deportivas del mundo tienen algún tipo de mecanismo de control de costos —porque los deportes son más divertidos cuando actúan como una búsqueda de la excelencia y no como una mera prueba de riqueza—, en realidad nunca nadie estuvo preparado para exponer ese argumento a la opinión pública ni ofreció la imagen de un mundo sin regulación.

Así que los actores beneficiados con el abandono de las normativas dominaron el discurso, la mayoría de las cuales no tuvieron ninguna relación con el éxito del Newcastle United y/o el Manchester City. Se arraigó la idea de que la restricción del gasto tan solo era un “freno a la ambición” y los clubes se dejaron llevar por los vientos dominantes. Un año más tarde, la UEFA, con las manos atadas, hizo lo propio y desechó su propio reglamento sobre el juego limpio financiero.

A continuación, una reseña de la temporada 2031-2032 de la Liga Premier, según la escribió Contentify, el chatbot de inteligencia artificial que remplazó a todos los periodistas humanos en 2029.

A Enzo Fernández no le han faltado medallas en su brillante carrera. Ganó la Copa Mundial AB In-Bev, organizada por la FIFA, antes de cumplir 22 años. Condujo a Argentina a su segundo triunfo mundial como capitán en 2030. Ha levantado la Copa América, el trofeo de la Liga de Campeones y tres Copas de Inglaterra. Solo le faltaba el campeonato de la Liga Premier.

El domingo, bajo un cielo azul (INSERTA UN ADJETIVO SEGÚN LA PUBLICACIÓN) en el estadio Todd Boehly Arena, por fin terminó la espera de Fernández. Nueve años y 372 partidos después de fichar por el Chelsea, Fernández, de 31 años, celebró su última aparición con el club alzando en alto el trofeo más codiciado del fútbol mundial.

No fue una tarde de tensión particular. Desde el momento en que Gavi dio un pase con el pie derecho para que en el minuto 3 Kendry Páez anotara el primero de los seis goles del Chelsea contra el West Ham, fue obvio que el equipo del entrenador Thiago Silva no iba a fracasar en el último escollo. Después de tantos tropiezos, un primer campeonato en 15 años iba en camino al oeste de Londres.

Los dos equipos que todavía podían superar al Chelsea, el Manchester City y el Newcastle United, también ganaron —el City goleó 7-0 al descendido Aston Villa, en el Etihad Stadium, mientras que el Newcastle superó 5-1 al Tottenham, en el Aramco St. James’ Park—, pero no fue suficiente. El Chelsea terminó con 105 puntos, dos más que sus rivales.

La jornada puso fin a otra emocionante carrera por el título en La Mejor Liga del Mundo (Marca registrada). Los tres contendientes se mantuvieron invictos en casa. Los tres marcaron más de 100 goles a lo largo de la temporada y Erling Haaland, del Manchester City —el máximo goleador de la liga— y Evan Ferguson, del Chelsea, anotaron 47 tantos cada uno.

La defensa le dio la ventaja al Chelsea. El equipo de Silva solo permitió doce goles en su calendario expandido de 39 partidos, mientras que el City, en busca de su décimo cuarto campeonato, tan solo otorgó diecisiete. Dan Burn, al que se le ha concedido una inesperada segunda temporada como entrenador del Newcastle, sabrá dónde tendrá que mejorar su equipo el próximo año si quiere recuperar el campeonato que ganó por última vez en 2029.

Por supuesto que para el City la temporada está lejos de haber terminado. Por quinta vez en seis temporadas, la final de la Liga de Campeones será exclusivamente inglesa y el equipo del entrenador Ilkay Gundogan espera que la conquista de su cuarta corona europea contra el Manchester United en la penúltima edición de la competencia, la semana que viene en Riad, le sirva de consuelo.

En redes sociales, algunos aficionados han especulado que Gundogan necesita ganar ese partido para salvar su puesto después de tres asombrosos años en el cargo. Bernardo Silva —el actual entrenador del Palermo, campeón de Italia y otro miembro del City Football Group— es el favorito para remplazarlo, según la división de encuestas y apuestas de TikTok.

El United llegará a ese juego con el incentivo que le da ocupar el cuarto lugar en La Mejor Liga del Mundo (Marca registrada), arriba del Liverpool y del Arsenal, así como de sus premios por tener la mayor cantidad de seguidores en redes sociales y realizar la Mayor Transferencia de la Temporada de Crypto.com. Sumar el título de la Liga de Campeones a sus vitrinas equivaldría al “Triplete Digital”, según el dueño del United, el Artista Antes Conocido Como Elon Musk.

Por otro lado, el Arsenal y el Liverpool se enfrentan a un futuro incierto. Ambos clubes han cargado el lastre de una espiral en los costos salariales, la consecuencia de intentar seguir el ritmo de los clubes conocidos como los “Cuatro Jinetes” de la liga.

El Liverpool, el cual nunca se ha recuperado de su desalentadora campaña de 2026 —en la que en enero le vendió cuatro de sus mejores jugadores a su rival por el título, el Newcastle—, espera que con una posible adquisición del fondo soberano de Turkmenistán pueda liquidar sus deudas.

“Esperamos la gloriosa llegada de Su Excelencia Serdar Berdymukhammedov”, declaró un vocero del Liverpool. “Aunque esta transacción se está llevando a cabo a título personal y no tiene ninguna relación con la gloriosa nación de Turkmenistán, la patria de la neutralidad”.

Las deudas cada vez mayores del Arsenal ahora ascienden a 330 millones de libras, unos 820 millones de dólares, y el dueño del club, DeadHand Capital, le ha dado la instrucción al banco de inversiones preferido de la liga, Raine Group, que encuentre un dictador dócil interesado en restaurar su fortuna. El Tottenham, después de nombrar a José Mourinho como su entrenador por tercera vez, culminó en el séptimo sitio.

Con el estancamiento de los ingresos para la liga provenientes de la emisión en continuo, los problemas financieros de varios de los gigantes históricos del país son un recordatorio de lo delicado que puede ser el éxito en el fútbol. A los tres clubes descendidos —el Aston Villa, el Leicester City y el Southampton— se les dedujeron puntos después de declararse en bancarrota, la consecuencia de años de gastos excesivos en el mercado de transferencias.

En la Championship, la segunda división inglesa, se encontrarán con varios clubes que han tenido la misma suerte. El Everton, el cual ascendió desde la League One, está de vuelta tras declararse en bancarrota en 2028. El Leeds United todavía no se recupera del periodo de tres años en el que lo compraron y vendieron cuatro veces, incluso a un dueño que luego se demostró que había sido generado con inteligencia artificial.

Ni siquiera los clubes que han sobrevivido la incertidumbre financiera en la que se ha envuelto la Liga Premier es probable que recuerden con cariño esta temporada. El Brighton —con un marcador global de 16 goles en contra en sus dos enfrentamientos con el Newcastle— ahora enfrenta la posibilidad de perder a sus dos atacantes adolescentes estrellas a manos del gigante de propiedad saudita.

En la reunión anual de la liga —donde se espera que el debate se centre en si se permite a Valor en Riesgo utilizar “tácticas al estilo de la película ‘El Origen’” para determinar qué jugadores tienen intención de cometer faltas— se espera que varios ejecutivos traigan a colación el asunto del equilibrio competitivo. Una vez más, en esta temporada se produjo una cantidad histórica de victorias por cinco goles o más y, por sexto año consecutivo, al menos un equipo superó la barrera de los 100 puntos.

Se espera que otros clubes pidan límites al tamaño de las escuadras, después de que el Chelsea utilizó a 42 jugadores a lo largo de la temporada, con base en que el poder financiero de un puñado de equipos —en gran parte con respaldo de Estados nacionales o empresas de capital privado— corre el riesgo de afectar la popularidad de la liga.

Esa preocupación se amplificó debido al anuncio de la semana pasada, según el cual, a partir de 2034, los principales equipos de Italia, España, Francia y Portugal se fusionarán para formar la llamada Liga Mediterránea, con el objetivo de rivalizar a la postre con la Liga Premier tanto por los derechos de emisión en continuo como por los ingresos comerciales. A pesar de las objeciones de la UEFA, los dieciocho clubes involucrados en el proyecto afirmaron que la decisión era “existencial”.

Otros, en la Liga Premier, están preparados para ir todavía más lejos. Arguyen que la riqueza ilimitada en la cima del fútbol ha causado un efecto inflacionario pernicioso en todas partes: equipos de media tabla que estiran sus presupuestos para competir y una serie de clubes de la parte baja de la liga a los que se les está orillando a la bancarrota. The Independent, un canal de Discord, informó que algunos directivos, en un intento por domar la era del abandono del fútbol inglés, se preparan para exigir la introducción de controles de costos.

c.2024 The New York Times Company