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Marco Fabián, el futbolista que pudo dar mucho más y aún así tuvo buena carrera

Marco Fabián celebra su gol anotado a Alemania en la Confederaciones 2017. (Matthew Ashton - AMA/Getty Images)
Marco Fabián celebra su gol anotado a Alemania en la Confederaciones 2017. (Matthew Ashton - AMA/Getty Images)

Marco Fabián debutó en el 2007 como profesional. Una época que luce ajena a todo lo que sea contemporáneo. Sus primeros goles son imposibles de encontrar en buena definición, pero hay una similitud con los que anotaría el resto de su carrera: son golazos. Especialista en pegarle al balón de larga distancia y en hacer remates acrobáticos, Fabián construyó una carrera de altibajos que, sin embargo, ya quisieran muchos de los jugadores actuales del futbol mexicano, como Alexis Vega o Sebastián Córdova.

En Chivas siempre se le vieron condiciones. Era una joya de la cantera. Le anotó un golazo de media tijera al Inter de Porto Alegre en aquella final de Copa Libertadores que el Rebaño Sagrado perdió. Se lucía en los escenarios de repercusión internacional, como el día en el que le anotó dos golazos al Barcelona de Pep Guardiola. Cierto, no era el plantel titular, pero anotarle al Barcelona, y de esa manera, siempre luce. De hecho, lo hizo con los dos sellos de la casa: un disparo sensacional desde afuera del área y una chilena que dejó perplejo a medio mundo.

Tenía calidad, qué duda cabía. El problema, como casi siempre con los futbolistas mexicanos, estaba fuera del campo. Fabián empezó a cometer indisciplinas que la crearon una fama similar a la que hoy tiene Alexis Vega. La primera y más escandalosa se dio en Quito, Ecuador, previo a la Copa América 2011, en la que estaba llamado a ser referente del Tri. Él y otros compañeros metieron prostitutas a la concentración. La Federación respondió con una expulsión de la lista final y una suspensión de seis meses. Sus salidas de fiesta se volvieron, al paso de los años, tan célebres y comunes como sus goles.

Pero Fabián tenía futbol de sobra y en 2012 lo demostró incluso antes de los Juegos Olímpicos. En el Torneo Esperanzas de Toulon, prestigioso a nivel mundial, se coronó campeón de goleo. En un amistoso previo a Londres 2012, Ryan Giggs, leyenda del Manchester United y entonces jugador de Gran Bretaña, le preguntó a Fabián en qué club de Europa jugaba. "Se sorprendió al saber que todavía no estamos jugando en el futbol europeo", contó el mexicano a los medios.

En los Juegos Olímpicos, Marco Fabián alcanzó una de sus mejores versiones. Anotó el gol para empatar el duro partido contra Japón en las Semifinales. En la final le dio la asistencia a Oribe Peralta para marcar el segundo gol ante Brasil. Y estuvo cerca de convertir con una chilena que caprichosamente pegó en el poste. Medalla de oro. Todo el futuro por delante. Pues no. En Chivas peleó por consolidarse, y llegó a ser abucheado por la afición (en lugar de callarlos con goles, rogó no ser silbado, una muestra de debilidad que le mereció todo tipo de burlas).

Sus irregularidades, sin embargo, no impidieron que regalara diferentes momentos de gran futbol. Así fue en su préstamo con Cruz Azul en 2014 —un gol ante Puebla fue nominado por la FIFA a gol del año a nivel mundial—. Con Chivas volvió y dejó una actuación para la historia ante Atlas. Fue a Europa con el Eintracht Frankfurt y, además de silenciar a quienes pensaba que volvería en seis meses, se ganó la titularidad, fue referente (también anotó goles deleitables) y en 2018 le ganó la final de la Copa Alemana al Bayern Múnich. Acudió a su segundo Mundial en Rusia 2018. Y todo se fue en picada a partir de entonces.

Su fichaje con el Fenerbahçe de Turquía se frustró por no pasar el examen médico. Partió a la MLS con el Philadelphia Union, adonde pasó de noche. Se fue a Qatar con Al Sadd. Nada. Y volvió a México como una figura sin brillo ya, para pasar los últimos años en Juárez y Mazatlán. "Al final las cosas pasan por algo, estoy muy feliz con la carrera que tuve, pude conseguir todos mis sueños, hacerlos realidad, haber ido a jugar a Europa", dijo Fabián a TUDN.

Pudo tener una carrera mucho mejor, es verdad. Sus condiciones daban para eso. No fue así y el tiempo no perdona. Hoy juega al futbol rápido en Estados Unidos. No está retirado formalmente, pero no parece que tenga algo que añadir a su carrera. Fue como fue. Imperfecta, pero nada despreciable en el recuento final. Los golazos difícilmente se borran de una buena memoria futbolera.

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