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Marcelo Gallardo en Arabia Saudita: arengas en castellano, complicidad con los jugadores y el desafío del Mundial de Clubes

Marcelo Gallardo y un no-look pass en Al-Ittihad, su nuevo equipo en Arabia Saudita, que se prepara para el Mundial de Clubes
Marcelo Gallardo y un no-look pass en Al-Ittihad, su nuevo equipo en Arabia Saudita, que se prepara para el Mundial de Clubes

El vestuario de Al-Ittihad, el equipo más popular de Arabia Saudita, es una auténtica torre de Babel. Se escuchan palabras en árabe, en francés, en portugués, alguna que otra en inglés. Los futbolistas están por salir a la cancha y, de repente, una frase -una arenga- en castellano: “Señores, ¡mentalidad ganadora!” . Es la voz de Marcelo Gallardo, el Muñeco, que llegó a Jeddah hace menos de un mes y tiene un objetivo en el horizonte: el Mundial de Clubes que se juega en su nuevo país y que comienza para su nuevo club el próximo martes. Así son los días del DT que dejó una huella en River en una cultura tan diferente como la saudí.

El Muñeco aprendió inglés y sabe francés de sus etapas como futbolista de Mónaco y PSG. De todas maneras, en Arabia se maneja con un traductor, que ya es su alter ego. Si el DT argentino tiene que hablar con un futbolista, allí va Ayman Ebeid, políglota (maneja inglés, árabe, castellano y portugués). El hombre ya tiene experiencia con un entrenador argentino: trabajó con Juan Antonio Pizzi en la selección saudí. En un entrenamiento reciente, Gallardo fue a bromear con un integrante del plantel. Ebeid recreó la broma a pedido del entrenador. Rieron los tres. Ese es el ambiente en las prácticas: puras sonrisas en un equipo que busca revalidar el título de campeón local y que apunta a las semifinales -al menos- del Mundial de Clubes. Para eso llevaron al Muñeco, al que sedujeron con un salario que, según reportes periodísticos, lo ubica entre los cinco entrenadores mejores pagos del planeta.

Ayman Ebeid, el traductor de Marcelo Gallardo en Arabia Saudita que se convirtió en una especie de alter-ego del Muñeco
Ayman Ebeid, el traductor de Marcelo Gallardo en Arabia Saudita que se convirtió en una especie de alter-ego del Muñeco

En Arabia Saudita, Gallardo es “ghayardu”, tal su fonética en árabe. No llega a los estadios en un ómnibus blindado como hacía cada vez que jugaba con River fuera del Monumental. Los tiempos cambiaron: de impecable traje y camisa negra, arriba al estadio King Abdullah de Jeddah en un imponente auto alemán último modelo, que él no maneja. A veces lo acompañan sus ayudantes, Hernán Buján o Matías Biscay, con quienes se puede dar el raro lujo de hablar en castellano. Otros dos integrantes del plantel que dominan el idioma son Karim Benzema, la estrella del equipo, y el brasileño Luiz Felipe. Ambos jugaron en España: el primero en Real Madrid y el segundo en Betis.

Todo transcurre con la más absoluta prolijidad. No hay multitudes que esperen al equipo en la entrada a los vestuarios. Ni enjambres de micrófonos que procuren una palabra antes de un partido. Al-Ittihad, también conocido como el “equipo del pueblo”, es el club que más hinchas llevó a las canchas saudíes la temporada pasada. Superó en esa estadística a Al-Nassr, donde juega Cristiano Ronaldo. Sin embargo, en las canchas sauditas hay orden. Tanto, que antes de un partido, los simpatizantes de Al-Ittihad aprovechan el tiempo muerto para... ensayar una nueva canción. Algo impensado, por ejemplo, para los Borrachos del Tablón.

Sonrisas entre Marcelo Gallardo y Karim Benzema, la estrella de Al-Ittihad, el nuevo equipo del Muñeco
Sonrisas entre Marcelo Gallardo y Karim Benzema, la estrella de Al-Ittihad, el nuevo equipo del Muñeco

Más allá de los autos carísimos, los salarios exorbitantes y la montaña de petrodólares puesta al servicio del fútbol, Gallardo sabe que se lo juzgará por los resultados. Con apenas un puñado de días en su nuevo país, el cuerpo técnico (que además integran el preparador físico Pablo Dolce, el entrenador de arqueros César Zinelli y el videoanalista Nahuel Hidalgo) descubrió que tendría que afrontar cinco partidos en 14 días. En los cuatro primeros se mantuvo invicto, con tres victorias y un empate. Cayó en el último, como visitante de Damac, un encuentro para el que Gallardo preservó a algunas figuras, como el propio Benzema o el brasileño Romarinho. Debutó el francés N’Golo Kanté, que había estado lesionado. Pero el Muñeco perdió por 3-1 en un partido que le dejó dos malas noticias: la lesión de Luiz Felipe (le harán estudios) y un gol en contra del arquero brasileño Marcelo Grohe.

El Muñeco sabía que el de Damac era un partido trampa: su equipo tenía la cabeza en el Mundial de Clubes, donde jugará en su propio estadio, y en el que debutará el martes frente a Auckland City, de Nueva Zelanda. “Tenemos un partido molesto contra Damac. Esperaba que todos los jugadores participaran en los cinco partidos que preceden al Mundial, pero esto es un desafío para mí y para preparar mejor al equipo para el torneo ecuménico”, dice el Muñeco en la previa. Al-Ittihad había pedido la postergación del encuentro ante el Comité de Competiciones de la Federación Saudí. Las autoridades se lo negaron por una “cuestión de calendario”. Sin que Gallardo pronunciara una sola palabra, hinchas e influencers del club en redes sociales protestaron por la decisión. Alegaron que Al-Hilal, archirrival de Al-Ittihad, recibió un trato preferencial y a ellos sí les dejaron postergar un encuentro (con Al-Fayha). La situación queda como precedente. Es la guardia alta que alguna vez el Muñeco les reclamó a los hinchas de River, pero en versión saudí.

Gallardo vs. los arqueros de Al-Ittihad

Gallardo habla de “comunicación”. Por primera vez en su carrera de entrenador tiene un vestuario multicultural y multirracial, lo que en sí mismo constituye un desafío gigante. Procura llegarles a todos. Con los consagrados (el brasileño Fabinho, el francés Benzema, el portugués Jota) es más fácil. Con el resto hace chistes, sobre todo con los más jóvenes. Emula el bailecito que uno de ellos hizo tras anotar un gol vital y lo felicita. O incluso patea tiros libres desde la puerta del área con los tres arqueros. Es una batalla. El Muñeco mantiene la pegada de sus días de futbolista. “Comunicarme con los jugadores y estar con ellos en forma constante es importante para mí. Me encanta la comunicación, que es una especie de llave; de contraseña”, revela el Muñeco en su primera conferencia de prensa al frente del club. En eso anda: creando con sus futbolistas una red que traspase el idioma. Y que todos se entiendan en la lengua que mejor manejan: la del fútbol.

Los precios para ver al nuevo equipo de Gallardo van desde los 25 riyales (6,66 dólares) la localidad más barata hasta los 300 riyales (80 dólares, un palco VIP o dorado). Las entradas no se agotan: de hecho, siguen a la venta los paquetes para ver al equipo amarillo en el Mundial de Clubes a través de la FIFA. El organizador del torneo calificó al plantel del equipo saudí como “el más fuerte de la historia para un equipo por fuera de Sudamérica o Europa” en la historia de la competencia. “Buscamos ganarlo. Ese es el espíritu que tiene que prevalecer entre nosotros”, opinó el CEO del equipo, el portugués Domingos Soares De Oliveira, exejecutivo de Benfica.

Lo mejor de la derrota de Al-Ittihad contra Damac, por la liga saudí

Karim Benzema estará listo para enfrentar al Auckland el próximo martes”, anunció Gallardo tras la derrota con Damac. Es una novedad vital para las aspiraciones de su equipo. El francés es el capitán y el responsable de los goles. Enfrente, en el conjunto oceánico de Auckland City, el Muñeco podrá conversar un par de palabras con el santiagueño Emiliano Tade, toda una institución: formado en Mitre, de su provincia, transita su segunda etapa (y su décimo año) en Nueva Zelanda. Tade elogia al Muñeco: “Dio un salto cualitativo en Argentina y fue un entrenador con nivel europeo. Su presencia con Al-Ittihad nos hace estar más concentrados contra ellos”, afirma. No hace ni un mes que Gallardo llegó a Arabia Saudita. Todavía está aclimatándose. Está ante un desafío enorme. El fútbol no espera a nadie. Ni a él.