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Luis Enrique los saca de quicio

Soccer Football - UEFA Nations League - Spain Press Conference - Estadio Municipal de Braga, Braga, Portugal - September 26, 2022 Spain coach Luis Enrique during the press conference REUTERS/Pedro Nunes
El popular 'streamer' Luis Enrique Martínez. (Foto: Reuters/Pedro Nunes)

Estos primeros días de Mundial tienen a muchos periodistas españoles cabreados, valga la redundancia. La culpa, huelga decirlo, es del seleccionador nacional. Luis Enrique, que les niega entrevistas personalizadas y contesta con desgana en las ruedas de prensa, en las que no tiene más remedio que comparecer, ha abierto un canal de Twitch para interactuar directamente con los aficionados. “Sin filtros”, dijo, y la frase escoció a algunos informadores que, al parecer, desconocen que filtrar una de las labores esenciales del periodismo.

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Al cierre de esta edición, Luis Enrique nos ha regalado tres streams de 70, 52 y 90 minutos en los que ha respondido a preguntas de todo tipo, sobre la Selección o sobre él mismo; unas veces en broma, otras un poco más serio… Se le ve muy cómodo, todo lo contrario que en la sala de prensa, de la que huye a la carrera. Esa buena disposición ha agriado aún más a sus críticos, que ya antes del primer directo habían recibido mal la iniciativa, con argumentos a cuál más peregrino. Mi favorito: que Luis Aragonés o Vicente del Bosque nunca lo habrían hecho.

Los periodistas tienen más material que nunca en los últimos años para hablar de la Selección, pero a la mayoría se les llevan los demonios porque no están invitados a la fiesta. Creen que sólo un profesional puede construir una pregunta interesante —vean cualquier rueda de prensa y admiren las destrezas— y acusan a Luis Enrique de filtrar las preguntas a su conveniencia; como si ellos, por ejemplo, no discriminaran con los mensajes y audios de los oyentes para emitirlos en antena. Hay que concederles, eso sí, que algo de razón tienen en su fastidio: en las ruedas de prensa Luis Enrique a veces tuerce también el gesto ante preguntas más que razonables mientras que en Twitch no tiene problema en bromear sobre la relación entre su hija y Ferrán Torres o sobre su posible parentesco con Amunike.

Hasta hace algunos años, a los medios les bastaba con poseer los canales de comunicación, cosa que eximía a los periodistas de tener que hacer periodismo. Cualquiera que tuviera un micrófono o una columna ya era considerado periodista, aunque escribiera chorradas, aunque preguntara tonterías. Ahora que cualquiera puede comprar el micro en Amazon y soltar la suya en plataformas del más diverso pelaje, desde el blog más básico a la última herramienta audiovisual, los periodistas ven amenazada su posición. Es normal. De repente, ya no vale con tener el micro. Y levantan la bandera del periodismo que en todo este tiempo no han tenido necesidad ni intención de hacer. Mírense algún stream de Luis Enrique, repasen las preguntas y anoten las más tontas. ¿De verdad son mucho peores que las que le han formulado todos estos años?