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Volvió Lionel Messi: jugó media hora para Inter Miami ante Vissel Kobe, estuvo a punto de marcar un gol y no pateó en la definición por penales

Messi en acción, ante Vissel Kobe
Messi en acción, ante Vissel Kobe - Créditos: @Eugene Hoshiko

Lionel Messi jugó media hora en el amistoso de Inter Miami ante Vissel Kobe disputado en el estadio Nacional de Tokio con una temperatura de seis grados. La Pulga ingresó a los 15 mintos del segundo tiempo, con el marcador igualado sin goles. Dejó pinceladas de su talento, jugó en posición de enganche, fue ovacionado por los fanáticos y tuvo una doble chance de convertir. En la definición por penales para determinar el equipo que se quedaba con la copa en juego, el rosarino ni siquiera pateó.

Tras culminar su presentación en Asia, el equipo de Miami retornará a Estados Unidos, donde el jueves 15 se medirá con Newell’s Old Boys de Rosario en el último encuentro antes del inicio de la actividad oficial de la Major League Soccer.

Lionel Messi empezó el partido abrigado, en el banco de suplentes. En la imagen, junto a su compañero Leonardo Campana
Lionel Messi empezó el partido abrigado, en el banco de suplentes. En la imagen, junto a su compañero Leonardo Campana - Créditos: @PHILIP FONG

En cuanto las pantallas del estadio mostraron al rosarino con la camiseta número 10 en el banco de suplentes, los hinchas le rindieron una ovación. Hicieron flamear sus camisetas rosas y sus banderas argentinas. La cancha no luce repleta, al contrario de lo ocurrido en Hong Kong: hay varios claros en las tribunas, quizás por el antecedente de lo ocurrido el fin de semana: la molestia física de la Pulga le impidió siquiera jugar un minuto. Además, a la misma hora canta la estadounidense Taylor Swift en el Tokyo Dome de la capital japonesa.

“Para adelante, David”, es la primera indicación del “Tata” Martino. “David” es David Ruiz, futbolista estadounidense de ascendencia hondureña que juega por la banda izquierda. Como el entrenador lo tiene cerca del banco de suplentes, aprovechó para pedirle que sea más vertical. El partido, por ahora, se juega lejos de las áreas, aunque el equipo nipón es más profundo. Cada vez que la transmisión oficial -repetida a través de los monitores del estadio- enfoca a Messi en el banco de suplentes, los hinchas responden con alaridos. Quieren verlo en la cancha.

Una bandera con un dibujo de Lionel Messi, en el estadio Nacional de Tokio, donde Inter Miami juega con Vissel Kobe un amistoso de pretemporada
Una bandera con un dibujo de Lionel Messi, en el estadio Nacional de Tokio, donde Inter Miami juega con Vissel Kobe un amistoso de pretemporada - Créditos: @Philip Fong/ AFP)

Minutos más tarde, Martino ve cómo su equipo se salva de milagro dos veces seguidas. En la primera, el delantero Yuyo Osako le gana en velocidad a Tomás Avilés, el ex central de Racing. La definición se estrella en uno de los palos tras un manotazo salvador de Drake Callender, arquero de Inter. Segundos más tarde, el propio Osako define con un toque sutil tras un centro desde la izquierda. Otra vez, el palo le niega el gol a los nipones.

A los 18 minutos, más problemas para el Tata. Sergio Busquets le gana la pelota a Osako, pero el japonés deja la pierna y pisa al español, que se retuerce de dolor en el césped mientras es atendido por los médicos. El ex Barcelona prueba apoyar su pierna, pero no puede. Se marcha directamente a los vestuarios y lo reemplaza Yannick Bright. Es el tercer contratiempo para Martino en la gira de pretemporada: ya perdió por problemas físicos a Facundo Farías (rotura de ligamentos, no juega en toda la campaña) y a Benjamín Cremaschi (hernia deportiva, tendrá entre dos y tres meses fuera de las canchas).

La lesión de Busquets

El primer tiempo concluye con una molestia física para Jordi Alba, a quien se le traba la pierna derecha tras chocar con un rival. El español también recibe asistencia médica y vuelve al campo. La incógnita es si saldrá a jugar la segunda parte. También persiste el interrogante sobre si Messi, que partió rumbo a los vestuarios antes del entretiempo, disputará los segundos 45 minutos en forma íntegra. Su equipo lo necesita: fue superado en el trámite por el campeón japonés, mucho más rodado y aceitado en su funcionamiento: Vissel Kobe tuvo tres situaciones claras en los pies de Osako. No pudo definir ninguna.

La Pulga no sale a jugar el segundo tiempo y es uno de los últimos en abandonar los vestuarios. Se saluda con un japonés que integra el banco de suplentes de Vissel Kobe y ocupa su lugar junto al Tata Martino. Los asistentes al partido tendrán que esperar para ver jugar al rosarino. De todas formas, ya tiene la pechera naranja y realiza movimientos precompetitivos. Su ingreso es cuestión de tiempo.

A los 58 minutos de juego, la gente explota. Lionel Messi se saca la vestimenta de entrenamiento y se alista para ingresar. Jugará media hora del amistoso ante Vissel Kobe, toda una señal sobre la recuperación del edema en uno de sus aductores. El rosarino escucha las indicaciones de Martino, enfila hacia la mitad de la cancha y reemplaza a David Ruiz. El estadio aplaude y se transforma en un alarido. El capitán argentino es saludado hasta por sus rivales.

A jugar

Con su ingreso, la tónica del partido cambia. Messi juega simple, habilita siempre al compañero mejor ubicado y genera espacios. Vissel Kobe le dobla la marcación, pero Inter Miami consigue tener un poco más la pelota. Los locales ahora juegan de contragolpe, y siguen siendo más profundos que la franquicia de la MLS. Tal vez por esa falta de puntería, Martino retoca el ataque: sale Luis Suárez, aplaudido por todo el estadio, e ingresa en su lugar el ecuatoriano Leonardo Campana, quien jugará los últimos 15 minutos.

Messi deja entonces algunas pinceladas de su talento. Arranca desde muy atrás, por lo que sus jugadas no se traducen en chances de gol para su equipo. Pero bailotea en la mitad de la cancha, amaga, tira un caño. Levanta a la tribuna, ávida por verlo en acción. De repente, un slalom por la banda derecha. Entra solo y remata. El arquero local contiene su remate. En el rebote, una definición sucia de derecha, el arquero y un japonés defensor que vuelve a evitar el gol. Messi revoluciona el partido.

Pisada y caño

Messi parece un armador de básquetbol: les indica a sus compañeros cómo tienen que ubicarse o atacar al espacio. Juega prácticamente en la mitad de la cancha, como lanzador. Busca cada vez qu puede a Campana y se fastidia cuando un pase suyo no llega a destino. Luce íntegro, más allá de ese enema en uno de sus aductores que le impidió jugar en Hong Kong. Y se recuesta sobre la banda derecha del ataque de su equipo para entrar más en contacto con la pelota. De paso, aprovecha para reclamarle al árbitro. “¡Es foul!”, le pide en castellano tras una infracción no señalada a un compañero.

Dos tiros, ningún gol

El partido se termina sin goles, aunque queda la definición por penales, en la que extrañamente no patea. En la serie de cinco igualan a tres. Y luego Vissel Kobe se impone por 4-3. Lo mejor: no parece haber rastros del problema físico que lo aquejó desde el partido ante Al-Hilal, en Arabia Saudita. Ahora tendrá una semana para descansar, ya en su casa de Miami. Le espera el último desafío de la pretemporada. Y será uno emotivo: Newell’s, en Fort Lauderdale, el próximo jueves 15 de febrero.