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LeBron James mantiene la atención del mundo

Las oficinas de Uninterrupted, una nueva productora creada por LeBron James, en Los Ángeles, el 12 de noviembre de 2015. (Coley Brown/The New York Times)
Las oficinas de Uninterrupted, una nueva productora creada por LeBron James, en Los Ángeles, el 12 de noviembre de 2015. (Coley Brown/The New York Times)

LeBron James estaba en el vestuario de visitantes en el Madison Square Garden, con hielo en sus rodillas de 38 años y 28 puntos más a su cuenta tras la victoria de los Lakers de Los Ángeles contra los Knicks de Nueva York en tiempo extra. Anthony Davis, compañero de equipo de James, le hizo algunas bromas sobre lo “cerca” que estuvo de romper el récord de Kareem Abdul-Jabbar de más anotaciones en la NBA, en ese momento a unos 90 puntos de distancia.

De repente, James recordó algo. Su madre, Gloria James, pronto se iría de vacaciones. Podría perderse el juego en el que rompería el récord.

James la llamó en modo altavoz, con una docena de atentos reporteros cerca. Le preguntó cuándo se iría, recordándole cada cierto tiempo que los periodistas estaban escuchando la conversación, para que no revelara demasiado. Finalmente miró a su alrededor, con timidez, y le dijo que la llamaría más tarde.

“Te quiero”, dijo. Luego, justo antes de terminar la llamada, añadió: “Yo te quiero más”.

Fue algo típico de James: te permite que lo acompañes, pero en sus términos. Revela solo lo que quiere revelar y nada más. Es quizás la única manera en la que alguien que ha sido tan famoso durante la mayor parte de su vida podría sobrevivir a la maquinaria de la fama moderna.

A medida que se ha ido acercando al récord de Abdul-Jabbar de 38.387 puntos, la idea misma de lo que significa ser una estrella ha cambiado desde que James anotó sus primeros dos puntos el 29 de octubre de 2003. Y James ha ayudado a definir ese cambio. Ha emergido ileso del caos de las celebridades en las redes sociales y los ciclos noticiosos de 24 horas, impulsado por los aficionados del baloncesto que lo aman o aman odiarlo. Ahora se encuentra a 36 puntos de romper el récord de Abdul-Jabbar tras un partido contra los Pelicans de Nueva Orleans el sábado 4 de febrero.

En este viaje, James ha sido un guía turístico que se toma selfis, con un portafolio que ahora va mucho más allá de las canchas. Tiene una productora y un programa en HBO. Ha actuado en algunas películas y ha recibido algunas buenas críticas. Su fundación ha ayudado a cientos de estudiantes en su ciudad natal Akron, Ohio, y una escuela pública que la fundación ayuda a gestionar allí, llamada I Promise School, se enfoca en niños con dificultades académicas. Sus opiniones se cubren como noticias, y se les da mucho más peso que las de casi cualquier otro atleta.

El alero de los Cavaliers de Cleveland, LeBron James, calienta con una camiseta que dice "I Can't Breathe" ("No puedo respirar") en Nueva York.
El alero de los Cavaliers de Cleveland, LeBron James, calienta con una camiseta que dice "I Can't Breathe" ("No puedo respirar") en Nueva York.

“Espero haber tenido el impacto suficiente como para que la gente aprecie lo que hice, y siga apreciando lo que hice fuera de la cancha también, incluso cuando me haya retirado”, afirmó James en una entrevista. “Pero no vivo para eso. Vivo por mi familia, mis amigos y mi comunidad que necesita esa voz”.

El baloncesto es ‘lo primero’

A principios de 2002, James era un estudiante de décimo primer grado de bachillerato que salía en la portada de la revista Sports Illustrated. Las noticias no viajaban tan rápido como lo hacen hoy. No todos tenían teléfonos celulares, y quienes los tenían no podían ver videos en vivo de lo que sea que hicieran otros. Las redes sociales en ese tiempo se limitaban a salas de chat en AOL o Yahoo. Facebook todavía no existía, y la avalancha de aplicaciones de redes sociales estaba a años de distancia.

“Gracias a Dios no tuve redes sociales; eso es todo lo que puedo decir”, afirmó James en octubre, cuando se le pidió que reflexionara sobre su ingreso a la liga.

Como estrella adolescente, James se salvó de la mirada incesante de las redes sociales y del acoso y las críticas destructivas que muy probablemente habrían venido con ellas.

Pero las redes sociales, en sus muchas formas cambiantes, también han ayudado a las personas a expresar sus personalidades y a compartir sus vidas con los demás. Les permite definirse a sí mismas, algo particularmente útil para las figuras públicas cuyas historias serán contadas de una forma u otra.

James comenzó a pensar en eso temprano en su carrera.

Su empresa de medios y producción, ahora llamada SpringHill Co., realizó un documental sobre James y sus compañeros de equipo del bachillerato llamado “More Than a Game” (“Más que un juego”) en 2008. También creó “The Shop”, un programa para HBO en el que James aparece en ocasiones con celebridades invitadas, como el expresidente Barack Obama y el rapero Travis Scott, conversando como amigos en una barbería.

A James le gusta decir que siempre mantiene una política de “primero lo primero”, lo que significa que, sin importar lo que esté sucediendo en su vida, su prioridad es el baloncesto. Honra lo que creó su fama.

James llevó a sus equipos a las Finales de la NBA en ocho años consecutivos y ganó anillos con tres franquicias. Fue elegido cuatro veces como el Jugador Más Valioso de la liga, y tiene la cuarta mayor cantidad de asistencias en la historia de la NBA.

‘Desearía poder hacer cosas normales’

James ha usado su fama para impulsar oportunidades comerciales y construir su portafolio financiero. La ha usado tanto para proteger a sus hijos como para prepararlos para crecer bajo su sombra.

La ha usado para el activismo social, sobre todo al hablar sobre los derechos civiles de la comunidad negra y el racismo. Eso comenzó en 2012, cuando James y sus compañeros del Heat de Miami usaron sudaderas con capucha y publicaron una foto grupal en las redes sociales tras la muerte de Trayvon Martin, un adolescente negro desarmado que vestía una sudadera con capucha cuando fue asesinado a tiros en Florida. El Heat decidió transferir parte de su atención al debate nacional sobre racismo que surgió.

Sobre lo que James elige opinar (o no) atrae la atención.

En 2019, cuando un ejecutivo de los Rockets de Houston enfureció al gobierno chino al expresar su apoyo a Hong Kong, James fue criticado por no denunciar los abusos contra los derechos humanos en China. James afirmó no saber lo suficiente como para hablar al respecto, pero algunos escépticos lo acusaron de evitar el tema para proteger sus intereses financieros en China.

Y en 2020, cuando se realizaron protestas por todo el país luego de que la policía asesinara a George Floyd y Breonna Taylor, ambos afroestadounidenses, la NBA hizo de la justicia social parte de sus valores. James utilizó muchas de sus conferencias de prensa esa temporada para hablar sobre el racismo y la violencia policial contra la comunidad negra.

La atención a las palabras de James lo separa de los demás, al igual que la atención a su vida.

“No quiero decir que a veces sea demasiado, pero hay momentos en los que desearía poder hacer cosas normales”, declaró James el jueves 2 de febrero mientras estaba de pie en un pasillo de la arena en Indianápolis cerca de una hora después de que los Lakers vencieran a los Pacers de Indiana allí. Un miembro del equipo de camarógrafos que lo ha estado siguiendo durante los últimos años lo grabó mientras hablaba.

“Ojalá pudiera simplemente caminar por la calle”, afirmó James. “Quisiera poder entrar a una sala de cine, sentarme, ir al puesto de comida y comprar palomitas de maíz. Me gustaría poder ir a un parque de diversiones como la gente normal. Me encantaría poder ir a veces a Target y entrar al Starbucks y que escriban mi nombre en el vaso como a la gente normal”.

“No es que me esté quejando, por supuesto que no. Pero en ocasiones puede ser difícil”, agregó.

El público está allí por él

Las últimas temporadas han sido complicadas para James en la cancha. Está jugando igual de bien que siempre, pero los Lakers han tenido problemas desde que ganaron el campeonato en 2020.

No clasificaron a los playoffs la temporada pasada y están en la posición 12 en la Conferencia Oeste, aunque en los últimos días han estado jugando mejor. James, sus entrenadores y sus compañeros de equipo insisten en que él pasa más tiempo pensando en cómo llevar a los Lakers a la postemporada que en romper el récord histórico de puntos.

Aun así, el Madison Square Garden, uno de sus estadios favoritos, bullía el martes por la noche. Por él.

Celebridades, aficionados y medios de comunicación acudieron a verlo, del mismo modo que lo hicieron cuando era una constante en las Finales de la NBA.

James grabó una entrevista previa al partido con Michael Strahan, al lado de la cancha. Luego realizó su rutina de calentamiento, hizo varios tiros desde diferentes puntos de la cancha mientras trabajaba con un entrenador asistente, quien trató de defenderlo. Se tomó unos segundos para bailar cerca de la línea de 3 puntos mientras esperaba que alguien le pasara el balón.

James estaba en un lugar que se ha vuelto cómodo para él: el centro del universo del baloncesto.

© 2023 The New York Times Company