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Los líderes de la UE avisan a Orbán de sus límites: "Nuestros valores no están en venta"

Bruselas, 1 feb (EFE).- Los líderes de la Unión Europea insistieron este jueves en su preferencia de sumar a Hungría al acuerdo para sacar adelante los 50.000 millones de ayuda a Ucrania, pero advirtieron al primer ministro ultranacionalista Viktor Orbán que los valores y principios del bloque "no están en venta" y criticaron su "juego egoísta".

"Hoy el mejor resultado sería una solución a Veintisiete. Si no es posible tenemos que estar listos para finalizar la decisión de ayuda a Ucrania. Estamos listos para negociar pero nuestros valores no están en venta", dijo a la llegada a la cumbre el primer ministro finlandés, Petteri Orpo, quien calificó como "inaceptable" que un solo país pueda vetar la asistencia a Kiev.

El primer ministro de Luxemburgo, Luc Frieden, señaló por su parte que la nueva línea de ayuda económica a Ucrania "va más sobre principios que sobre dinero", algo que espera que vea "todo el mundo alrededor de la mesa" porque "no es posible en 2024 que un país sea invadido y se le deje solo".

También se mostró firme el primer ministro polaco, Donald Tusk, quien subrayó que no hay "margen" para comprometer principios como el Estado de derecho y la "cuestión ucraniana". "Lo que podemos ofrecer a Orbán, como siempre, es un trato justo de acuerdo con nuestras reglas y procedimientos, nada más", enfatizó.

El principal objetivo de la cumbre es acordar el nuevo paquete de ayuda a Ucrania, que necesita liquidez con urgencia para evitar problemas financieros en marzo, pero Budapest exige una fórmula que le dé un poder de veto anual sobre los desembolsos, algo que rechazan los otros 26 socios.

Entre bastidores se habla de un plan alternativo para que los fondos lleguen a Kiev incluso si Budapest no da su brazo a torcer, pero los jefes de Estado y de Gobierno insisten en el pacto a Veintisiete porque cualquier otra vía sería "demasiado difícil", en palabras del neerlandés Mark Rutte.

Antes de la reunión, el presidente del Consejo europeo, Charles Michel, presidió una reunión grupal para desatascar la situación en la que estuvieron presentes Orbán, el presidente francés Emmanuel Macron, la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, y el canciller alemán, Olaf Scholz, además de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.

La posición de Orbán, que Tusk ha calificado como un juego "extraño" y "egoísta", ha elevado la frustración entre el resto de jefes de Estado y de Gobierno en las semanas previas a la cita de hoy, durante las cuales se ha redoblado la presión hacia Budapest para que se sume al pacto.

"Muy frustrado" se calificó, por ejemplo, el irlandés Leo Varadkar, quien defendió que el sistema de toma de decisiones por unanimidad "se asienta sobre la base de que todo el mundo actúa de buena fe y está listo para asumir compromisos y aceptar a veces cosas que no necesariamente apoya por un bien mayor".

"Viktor (Orbán) quiere ser el centro de atención cada vez que estamos aquí pero no debería ser así", remarcó la primera ministra de Estonia, Kaja Kallas, antes de hacer un llamamiento al resto de sus colegas para "romper el patrón" que cada vez se repite más en las cumbres, según el cual el dirigente húngaro acude a Bruselas vetando acuerdos en busca de concesiones.

A pesar de esta atmósfera, el canciller alemán, Olaf Scholz, dijo que trabajará hoy “muy duro” para lograr un acuerdo que incluya a Hungría y añadió que un pacto entre los Veintisiete “debería ser realmente posible si Europa se ve a sí misma como una comunidad en la que todos se defienden unos a otros y también se ayudan mutuamente a tomar decisiones”.

"No puedo predecir lo que va a pasar durante el día. Tenemos tiempo, nos podemos quedar hasta más tarde y espero que al final haya un acuerdo sobre la mesa", indicó, por su parte, el lituano Gitanas Nauseda.

(c) Agencia EFE