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Por qué Irán es el vínculo común en conflictos que van desde Gaza hasta Pakistán

Dolientes asisten a la ceremonia fúnebre de Faezeh Rahimi, una de las víctimas del atentado con bomba del Estado Islámico en Kermán, Irán, el 5 de enero de 2024. (Arash Khamooshi/The New York Times)
Dolientes asisten a la ceremonia fúnebre de Faezeh Rahimi, una de las víctimas del atentado con bomba del Estado Islámico en Kermán, Irán, el 5 de enero de 2024. (Arash Khamooshi/The New York Times)

Israel y la Franja de Gaza. Yemen y el mar Rojo. Líbano, Siria, Irak... y ahora también Pakistán.

En cada foco de tensión en un conjunto de conflictos que se extienden a lo largo de casi 2900 kilómetros e involucran un revoltijo de actores armados e intereses impredecibles, ha habido un común denominador: Irán. Teherán ha dejado su huella con el respaldo tras bambalinas a combatientes en lugares como Líbano y Yemen y con los ataques directos con misiles de esta semana contra objetivos en Irak, Siria y Pakistán.

La conexión con Irán en parte surge de las labores que este país ha realizado durante décadas para disuadir amenazas y socavar a sus enemigos mediante la creación de milicias con posturas afines en todo el Medio Oriente.

Además, Irán mismo, al igual que sus países vecinos, enfrenta movimientos separatistas armados y grupos terroristas en conflictos que se desbordan con facilidad a través de las fronteras.

Sin embargo, ¿en qué se relaciona Pakistán con Gaza? A continuación, un vistazo a cómo Irán es el vínculo entre las tensiones recientes.

¿Cuál es el trasfondo de la historia?

Iraníes en favor del gobierno se reúnen cerca de una pancarta que advierte a los enemigos de Irán, en farsi y en hebreo, que “preparen sus ataúdes”, en Teherán, el 16 de enero de 2024. (Arash Khamooshi/The New York Times)
Iraníes en favor del gobierno se reúnen cerca de una pancarta que advierte a los enemigos de Irán, en farsi y en hebreo, que “preparen sus ataúdes”, en Teherán, el 16 de enero de 2024. (Arash Khamooshi/The New York Times)

Desde que la revolución de 1979 hizo de Irán una teocracia musulmana chiita, el país se ha aislado y vive bajo asedio.

Irán considera a Estados Unidos e Israel sus principales enemigos: durante más de cuatro décadas, sus líderes han jurado destruir Israel. También quiere posicionarse como la nación más poderosa de la región del golfo Pérsico, donde su principal rival es Arabia Saudita, un país aliado de Estados Unidos, y a menudo ha mantenido relaciones hostiles con los sauditas y algunos otros vecinos árabes en su mayor parte musulmanes sunitas.

Con unos pocos aliados más, desde hace tiempo Irán ha armado, entrenado, financiado, asesorado e incluso dirigido varios movimientos que tienen los mismos enemigos que Irán. Aunque las fuerzas iraníes han participado de manera directa en guerras en Siria e Irak, Teherán más que nada ha combatido a sus enemigos en el extranjero por medio de terceros.

Irán, país que se llama a sí mismo y a estas milicias el “Eje de la Resistencia” frente al poder estadounidense e israelí, todo lo considera “parte de una lucha única”, afirmó Hasan Alhasan, investigador sénior de Política del Medio Oriente en el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos, un grupo de análisis político.

Los líderes iraníes califican su método como una estrategia de defensa avanzada, bajo el argumento de que, para defenderse, el país debe actuar fuera de sus fronteras.

“Si quieren evitar luchar contra los estadounidenses e israelíes en suelo iraní, deben hacerlo en otro lugar”, comentó Alhasan. “Y esto es en Irak, Siria, Yemen, Palestina, Afganistán”.

Qué tan bien funciona la estrategia está abierto a debate. Hace poco, unos grupos terroristas realizaron ataques en suelo iraní. Y durante años Israel ha llevado a cabo ataques selectivos contra el programa nuclear de Irán, los cuales han cobrado las vidas de algunas de sus figuras clave y han destruido instalaciones.

¿Por qué Irán subcontrata sus conflictos?

Aunque Irán quiere proyectar su poder e influencia, es reacio a enfrentarse de manera directa con Estados Unidos o sus aliados, pues corre el riesgo de sufrir graves represalias o una guerra total.

No está claro cuán seguros se sienten los dirigentes iraníes de su control sobre el poder. Sin embargo, saben que décadas de sanciones y embargos han degradado las fuerzas militares y la economía iraníes y que su gobierno represivo enfrenta una intensa oposición interna.

Irán espera compensar sus vulnerabilidades con el desarrollo de armas nucleares, lo cual lo situaría al mismo nivel que Pakistán e Israel y por delante de Arabia Saudita. No obstante, hasta ahora su programa nuclear no ha producido ninguna bomba.

Invertir en fuerzas subsidiarias —colegas chiitas en Líbano, Irak y Yemen, así como los sunitas de Hamás en la Franja de Gaza— le permite a Irán causar problemas a sus enemigos y aumentar la posibilidad de causar más si lo atacan.

“Las fuerzas subsidiarias han permitido que Irán mantenga cierto nivel de negación plausible, mientras le da a Teherán medios asimétricos para atacar o presionar con eficacia a Israel”, escribió en un informe de diciembre el Centro de Combate al Terrorismo en West Point.

¿Quiénes son estos subsidiarios de Irán?

Hizbulá en Líbano, por lo general considerada como la fuerza aliada de Irán más poderosa y sofisticada, se fundó en la década de 1980 con ayuda iraní, en específico para luchar contra la ocupación israelí del sur de Líbano. El grupo, que también es un partido político en Líbano, ha librado varias guerras y escaramuzas fronterizas con Israel.

Hizbulá ha intercambiado disparos a través de la frontera con el Ejército israelí casi a diario desde los atentados del 7 de octubre que lideró Hamás, pero hasta ahora se ha abstenido de unirse por completo a la lucha.

El movimiento hutí de Yemen lanzó una insurgencia contra el gobierno hace dos décadas. Lo que alguna vez fue una fuerza rebelde dispar ganó poder gracias, al menos en parte, a la ayuda militar encubierta de Irán, según autoridades y analistas de Estados Unidos y del Medio Oriente.

Los hutíes se apoderaron de gran parte del país en 2014 y 2015 y una coalición liderada por Arabia Saudita intervino en la guerra civil del lado del gobierno yemení. Desde 2022 se mantiene un alto el fuego de facto, pero los hutíes siguen controlando el noroeste de Yemen y su capital, Saná.

Desde que comenzó la guerra en Gaza, los hutíes han emprendido lo que llaman una campaña en solidaridad con los palestinos que están bajo el bombardeo israelí. Han lanzado misiles y drones contra Israel y han interrumpido una parte importante de la navegación mundial al atacar decenas de navíos con rutas hacia o desde el canal de Suez.

Esto ha transformado a los hutíes en una fuerza con un impacto mundial y ha provocado que Estados Unidos y el Reino Unido, con ayuda de sus aliados, realicen ataques con misiles contra objetivos hutíes dentro de Yemen.

Hamás, en los territorios palestinos, también ha recibido armas y entrenamiento de Irán y ha librado repetidas guerras contra Israel.

¿Por qué Irán atacó directamente, y no por medio de aliados, en Irak, Siria y Pakistán?

Está muy relacionado con los problemas del gobierno en casa.

Con el aumento de las tensiones en la región, Teherán se ha vuelto un objetivo cada vez más común.

El mes pasado, un grupo separatista atacó una estación de la policía en el sureste de Irán que culminó con la muerte de once personas. Dos altos mandos iraníes fueron asesinados en Siria e Irán culpó a Israel.

Luego, este mes, atentados suicidas con bombas en Kermán, Irán, casi asesinan a 100 personas, los ataques terroristas más letales desde la fundación de la República Islámica. El Estado Islámico se responsabilizó de los ataques.

Según analistas iraníes y ciudadanos cercanos al Ejército, el gobierno quería hacer una demostración de fuerza con la vista puesta en los partidarios de la línea dura que representan su base de apoyo y que ya estaban enfurecidos con los ataques israelíes. Irán pasó a la ofensiva.

¿Cómo se relaciona Pakistán con esto? Ni siquiera está en el Medio Oriente.

El grupo separatista Jaish al-Adl quiere crear una patria para la etnia baluchi a partir de partes de Irán y Pakistán y opera en ambos lados de la frontera. También asumió la responsabilidad del atentado letal del mes pasado contra una estación de la policía iraní.

Los dos países se han acusado entre sí de no hacer lo suficiente para impedir que los milicianos crucen la frontera.

Irán afirmó que sus ataques en Pakistán iban dirigidos contra bases de Jaish al-Adl, pero Pakistán difirió del razonamiento iraní al citar que fueron víctimas civiles. El jueves, Pakistán respondió bombardeando sitios que calificó de escondites terroristas dentro de Irán.

Pakistán e Irán han mantenido relaciones cordiales en su mayor parte y las fricciones entre ambos casi no están relacionadas con otros conflictos regionales de Irán. Sin embargo, la decisión de Irán de atacar dentro de Pakistán puede dañar su relación con este país. En un momento en que ya hay una tensión regional, un error de juicio podría ser especialmente peligroso.

c.2024 The New York Times Company