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Una investigadora concluyó que la taza de té perfecta lleva sal y puso a prueba la “relación especial” entre EE.UU. y Gran Bretaña

Tetera con infusor
Tetera con infusor - Créditos: @Rob Daykin

LONDRES.-¿Acaso una modesta taza de té es capaz de provocar un enfrentamiento entre dos países poderosos a ambos lados del Atlántico? La “relación especial” entre Gran Bretaña y Estados Unidos se vio sometida a presión esta semana cuando una académica estadounidense tuvo la desfachatez de sugerir que se añadiera sal al té, desatando una serie de bromas diplomáticas.

La taza de té es una institución nacional en Gran Bretaña, tan británica como la familia real, los pubs y el pescado frito, así que cuando la química estadounidense Michelle Francl afirmó que se necesitaba una pizca de sal para una infusión perfecta, causó un gran revuelo. La idea detrás de esto es que el sodio reduce la amargura del té, proporcionándole un sabor menos fuerte.

FILE - A cup of black tea with a spoon and tea leaves in London, on Aug. 29, 2022. An American scientist has sparked a trans-Atlantic tempest in a teapot by offering Britain advice on its favorite hot beverage. Bryn Mawr College chemistry professor Michelle Francl says one of the keys to a perfect cuppa is a pinch of salt. The advice is included in Francl’s book “Steeped: The Chemistry of Tea,” published Wednesday by the Royal Society of Chemistry. (AP Photo/Alastair Grant, File)

Las conclusiones de esta autora, Michelle Francl, profesora de química en el Bryn Mawr College, incluyeron algo esperable (usar bolsitas de té solo una vez) y algo interesante (añadir leche tibia después de verter el té para evitar que se corte).

La profesora Francl enfatiza que no sugiere agregar una cantidad significativa de sal a cada taza. “El sodio bloquea los receptores amargos”, explicó. Recomienda añadir solo una pizca: “lo suficientemente pequeña como para no percibir su sabor salado”. Para respaldar su argumento, la profesora Francl mencionó que el “Libro del Té” de Lu Yu del siglo VIII d.C. sugería agregar sal de manera habitual.

La profesora Francl abordó con seriedad su investigación para el libro “Steeped: The Chemistry of Tea”. Tuvo acceso a manuscritos que datan desde la época de Cristo. Por ejemplo, usó sensores de temperatura para ver si realmente importa si se calienta la tetera. (Importa).

El revuelo causado en Gran Bretaña, donde la tradición de beber té está arraigada profundamente, naturalmente terminó ligado a la nacionalidad de la autora: estadounidense.

“Tengo problemas para conseguir una buena taza en un restaurante” en Estados Unidos, dijo Francl con pesar.

Entonces, ¿puede un estadounidense enseñarle algo a los británicos sobre el té?

Posiblemente no, especialmente si la enseñanza implica la incorporación de sal. “Good Morning Britain”, el programa de noticias de ITV, comentó que agregar sal al té “se siente como un delito”. La portada del Daily Mail indicaba que la propuesta dejaba a los británicos “hervidos de indignación”.

Para preservar la armonía transatlántica, es relevante mencionar que el libro de la profesora Francl es publicado por la Royal Society of Chemistry, con base en Gran Bretaña.

Deseosa de reparar el daño causado a las relaciones con su aliado más cercano, la Embajada de Estados Unidos en Londres intervino. ”Queremos asegurar a la buena gente del Reino Unido que la impensable idea de añadir sal a la bebida nacional británica no es política oficial de Estados Unidos. Y nunca lo será”, dijo la embajada en X.

El mensaje terminó diciendo que la embajada seguiría preparando el té “como es debido”: en el microondas. La Oficina del Gabinete británico, responsable de supervisar el funcionamiento del Gobierno, no pudo resistirse a la broma.”Apreciamos nuestra relación especial, sin embargo, debemos discrepar de todo corazón (...) El té solo puede hacerse con una tetera”, dijo.

Las bromas las hacen 250 años después de la Fiesta del Té de Boston, cuando los impuestos británicos a la infusión en sus colonias provocaron una conflicto muy real entre ambos, en el que los colonos arrojaron cofres de té al agua en el puerto de Boston y a lo que siguió la guerra por la independencia. La “relación especial”, término acuñado por Winston Churchill, ha definido las interacciones entre ambas partes desde la Segunda Guerra Mundial, y ha sentado las bases para las amables bromas sobre el té.

Agencia Reuters