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Imran Khan se juega en las urnas su batalla contra el poder establecido de Pakistán

(corrige el titular y el primer párrafo)

Amjad Ali

Islamabad, 31 ene (EFE).- El ex primer ministro de Pakistán Imran Khan, condenado hoy a 14 años de cárcel y a otros 10 ayer, se juega en las elecciones generales del próximo 8 de febrero -aún sin se candidato- una batalla contra el poder establecido que supone el poderoso Ejército al que la antigua estrella del críquet culpa de su caída del poder.

Encarcelado desde el pasado agosto y empantanado en una retahíla de casos, políticamente motivados según su formación el Pakistan Tehreek-e-Insaf (PTI), Khan y su esposa Bushra Bibi fueron condenados hoy por no declarar el dinero obtenido por la venta de obsequios que recibió durante su mandato.

Esta se suma a otra de diez años por la revelación de conversaciones privadas, consideradas secretos de Estado, junto al excanciller Mahmood Qureshi.

Tras la condena, el perfil en la red social X de Khan citó al líder de la revolución cubana Fidel Castro en su famoso discurso de 1953 ante un tribunal: "en cuanto a mí, sé que la cárcel será dura como no la ha sido nunca para nadie (...). Condenadme, no importa. La historia me absolverá".

"Tan adecuado para la situación hoy en Pakistán", añadió el perfil del exmandatario.

Las condenas dejan al encarcelado líder fuera de los comicios, y se suman a otros golpes judiciales como la decisión de revocar el icónico símbolo del bate de críquet del PTI, pero no acaban con sus ambiciones electorales.

De playboy a mártir

Antes de llegar al ruedo político con la fundación del PTI en 1996, Khan llevó una vida lujosa en Londres como estrella absoluta del críquet paquistaní, tras llevar a la selección nacional a su única victoria en el mundial de 1992.

El político dio años más tarde un giro conservador y religioso. El antiguo 'playboy' fue creciendo en popularidad de la mano de un discurso populista y enfrentado a la corrupción rampante que aqueja a la nación nuclear, comprometiéndose al acceder al poder en 2018 a crear un 'nuevo Pakistán'.

Su mandato estuvo marcado por una inflación disparada y un aumento de la deuda externa, que le llevaron a acudir al Fondo Monetario Internacional (FMI) para obtener un rescate de 6.000 millones de dólares.

Khan fue desalojado del puesto de primer ministro en abril de 2022, gracias a una moción de censura promovida por una coalición de partidos y de la que el político responsabilizó al ex jefe del poderoso Ejército de Pakistán Qamar Bajwa.

La larga sombra del Ejército

En un país que ha estado bajo el mando directo de los militares durante más de tres décadas en total, el ex primer ministro no solo acusó al Ejército de echarlo del poder sino también de estar detrás de un intento de asesinarlo en noviembre de 2022.

Khan logró evitar el arresto durante semanas a principios de 2023, atrincherado en su residencia y rodeado de cientos de seguidores, hasta que fue finalmente capturado en mayo del año pasado.

La ola de manifestaciones violentas que siguió, dirigidas en parte contra el Ejército, sepultaron al ex primer ministro y sus ayudantes más cercanos en centenares de casos judiciales, llevando también a cientos de sus seguidores a la cárcel.

La antigua estrella del críquet de 71 años sigue siendo uno de los políticos más populares del país a pesar de estar tras las rejas, entre una mezcla de división e impotencia en la sociedad paquistaní por la influencia del Ejército.

Un cuestionario realizado por la compañía Pattan a principios de mes indicó que el 66 % de los encuestados contaba votar por el PTI.

Más que a la Liga Musulmana-N (PML-N) liderada por el ex primer ministro Nawaz Sharif, que en los últimos meses volvió de un exilio autoimpuesto y se ha visto desembarazado por los tribunales de las condenas que impedían su participación en la vida política, y a pesar de las denuncias del PTI de que las fuerzas de seguridad entorpecen sus mítines.

"Imran Khan ha conseguido su objetivo. Ahora lo que tenemos que hacer es ir y votar el 8 de febrero", dijo en X un líder del PTI, Taimur Saleem, mientras la formación llama a hacer frente a la represión en las urnas.

Los llamamientos al voto quedan sin embargo ensombrecidos por las dudas sobre la imparcialidad de las elecciones, tras las advertencias de la Comisión de Derechos Humanos paquistaní sobre la cadena de eventos que condujo a Khan a ser juzgado en la cárcel y a recibir dos condenas consecutivas.

(c) Agencia EFE