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La historia del hit musical que Guillermo Vilas compuso para otro astro del tenis: Pete Sampras

Guillermo Vilas en la publicidad del lanzamiento de la cerveza light, en 1997
Guillermo Vilas en la publicidad del lanzamiento de la cerveza light, en 1997

Se está disputando el Masters 1000 de Montecarlo y el brote de nostalgia es inevitable para argentinos amantes del tenis. Cuatro veces triunfaron en el Principado jugadores de nuestro país, el último de ellos, Guillermo Coria, en 2004 (venciendo al alemán Rainer Schuttler en la final). Muy recordada, también, la victoria de Alberto Luli Mancini en 1989, derrotando a Boris Becker en cuatro sets, en lo que fue la explosión del misionero radicado en Rosario. Claro que el más famoso por esas tierras fue Guillermo Vilas.

Dos veces campeón, en 1976 (superó al polaco Wojtek Fibak) y en 1982 (al checo Ivan Lendl), le quedó pendiente la final de 1981 con Jimmy Connors (por mal tiempo). Incluso, en aquellos tiempos, la conjunción Vilas-Principado de Mónaco trascendió el tenis por su fugaz romance con la princesa Carolina, unas de las parejas del momento. Una relación que causó impacto en el mundo.

Guillermo Vilas con la princesa Carolina de Mónaco: vivieron un apasionando romance
Getty Images


Guillermo Vilas con la princesa Carolina de Mónaco: vivieron un apasionando romance (Getty Images/)

Fuera de la historia relacionada del mejor tenista de la historia con un torneo tradicional de la temporada europea de canchas lentas, en un lugar emblemático donde además reside junto con su familia desde 2016, se cumplen 25 años de una irrupción televisiva suya muy peculiar. Vilas, en en ese entonces con 45, llevaba ya cinco años fuera del circuito. Aunque nunca quiso anunciar oficialmente su retiro y simplemente se alejó del ATP Tour (jugó su último match en 1992 contra el italiano Claudio Pistolesi), Vilas seguía vinculado con el deporte a través de clínicas y en participaciones de exhibiciones con veteranos. Siempre bien entrenado, no había perdido vigor físico ni musculatura. Y obviamente, seguía siendo un ídolo para la gente.

En ese 1997, el tenis era dominado por un duelo de americanos, el último gran duelo de tenistas de ese país: Pete Sampras y Andre Agassi. Sampras fue N° 1 por 286 semanas, marca sólo superada por Novak Djokovic y Roger Federer. Además, ganó 14 títulos de Grand Slam: 7 en Wimbledon, 5 US Open y 2 Australian Open. Un crack, explosivo y talento puro en ataque.

Copa Davis 2000
Sam Mircovich


Pete Sampras y Andre Agassi, ejes de un duelo histórico del tenis (Sam Mircovich/)

A la vez, Vilas había incursionado en la música desde hacía mucho tiempo. Con su propio grupo, llamado Dr. Silva (las letras, en otro orden, eran las mismas de su apellido), con su cercana relación con protagonistas relevantes como Keith Richards, guitarrista de los Rolling Stones, o en encuentros con otros ex tenistas para tocar y cantar en reductos por el mundo, entre ellos, Yannick Noah, John McEnroe, Mats Wilander y Pat Cash, entre otros. Durante Roland Garros solían juntarse de noche en el Hard Rock y ofrecer shows muy divertidos.

Eran épocas también de grandes e ingeniosas campañas publicitarias. Una de las firmas, Quilmes, había lanzado la cerveza light, la primera liviana del país. Y eligió a Vilas como personaje de un famoso spot. En la apuesta de promoción del nuevo producto lanzado al mercado, el ganador de cuatro Grand Slams contaba de su nuevo trabajo artístico en un pub, rodeado de admiradores y fans que no podían creer estar en ese momento junto a un auténtico crack del deporte de todos los tiempos.

Guillermo Vilas durante la publicidad, hablando desde un bar con... el número 1 del mundo, Pete Sampras
Guillermo Vilas durante la publicidad, hablando desde un bar con... el número 1 del mundo, Pete Sampras


Guillermo Vilas durante la publicidad, hablando desde un bar con... el número 1 del mundo, Pete Sampras

Cuando se presenta en la barra y pide “una cerveza light”, Vilas es reconocido por el barman, que grita: “¡Vilaaaaaaaaaaas! Maremoto de hazañas”, generando la inmediata aparición de fans alrededor del deportista. El momento cumbre de la publicidad es cuando Vilas le anticipa al barman, su fan número 1 ese día, que estaba esperando un llamado. De pronto, suena el teléfono, el empleado del pub atiende y, boquiabierto y sorprendido, le pasa el tubo a Vilas, avisándole que era... “Sampras”.

Guillermo Vilas y su canción para Pete Sampras
Guillermo Vilas y su canción para Pete Sampras


Guillermo Vilas y su canción para Pete Sampras

La charla fue breve, simbólica. Y la curiosidad de los presentes brotó rápidamente. Obvio, querían saber porqué Pistol Pete, el N° 1 del mundo en ese 1997, había llamado al Gran Willy. “¿Vas a ser el entrenador de Sampras?”, le preguntaron. Y ahí Vilas confesó que en realidad estaba componiendo una canción especial para el estadounidense, que usaría en cada ingreso en las canchas. Acto seguido, Vilas tararea la canción, con una melodía muy conocida en los eventos deportivos, corta y directa. “Beethoven”, le dicen ras escuchar la canción para Sampras.

El spot publicitario de Vilas

“Vilas está preparado para el desafío”, remata el barman del pub, aprobando la presencia del extenista en la nueva movida que significaba beber una cerveza light.

No fue Vilas el único deportista en esa campaña: poco después le tocó el turno al boxeador Santos “Falucho” Laciar, excampeón mundial de los moscas y uno de los pugilistas más exitosos de nuestro país en los años ochenta. Ganadores tres veces del Olimpia de Oro (1982, 1983 y 1984). Y Falucho, con su simpatía, les cuenta a la gente en el bar cómo hará para enfrentar a Mike Tyson, el temible noqueador de los pesados.

Falucho Laciar y “su pelea” con Mike Tyson

Se cumplen 25 años de aquel momento singular en la carrera de Guillermo Vilas. Relacionando dos de sus grandes pasiones, el tenis y la música. Un personaje muy vinculado con la cultura y que también incursionó en la poesía. Un personaje rico dentro y fuera de la cancha e integrante de la “mesa chica” de las glorias del deporte argentino de todos los tiempos. Al que sólo le faltó el reconocimiento como número 1 del mundo, en 1975 y en 1977. Aunque todos sigamos pensando que, más allá de los cálculos y rankings, realmente lo fue.