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Gorras de camionero y helados: los gastos más sorprendentes de los candidatos

Ron DeSantis, gobernador de Florida y excandidato presidencial republicano, servía helados durante una parada de campaña en Waukon, Iowa, el 5 de agosto de 2023. (Rachel Mummey/The New York Times)
Ron DeSantis, gobernador de Florida y excandidato presidencial republicano, servía helados durante una parada de campaña en Waukon, Iowa, el 5 de agosto de 2023. (Rachel Mummey/The New York Times)

La manera en que los candidatos políticos gastan su dinero puede decir mucho de ellos mismos: puede mostrar sus instintos, su atención a los detalles, su cuidado con el dinero o la falta de precauciones respecto a eso.

Así que los informes de fin de año que la semana pasada fueron presentados ante la Comisión de Elecciones Federales sirvieron como una especie de resonancia magnética sobre los candidatos y sus decisiones con algunos fondos. Mostraron cómo algunas campañas habían prosperado, mientras que otras sufrieron una ralentización de los aportes de los donantes, hemorragias incontroladas de gastos y algunos incrementos que ya se han visto en el pasado. En algunos casos, los informes eran más como una autopsia. (Tim Scott, candidato a la presidencia, gastó 16,8 millones de dólares en medios de comunicación y publicidad, y fue eliminado antes de que se emitiera un solo voto).

Pero se registraron cosas más raras.

Por ejemplo, el alcalde de Miami, Francis X. Suárez, gastó 655.000 dólares en “servicios de canje de tarjetas de regalo”, un recordatorio de su malogrado esfuerzo por atraer donantes a su campaña presidencial de dudosa viabilidad. O los 218.500 dólares pagados por uno de los comités políticos del expresidente Donald Trump a Hervé Pierre Braillard —un estilista que ha trabajado con Melania Trump — por “consultoría estratégica”.

A continuación, ofrecemos otros ejemplos de sorprendentes o extraños gastos de campaña.

Gorras de camionero y artículos “colaterales”

Aunque quizás lo hayas olvidado, Ryan Binkley, pastor y empresario de Texas, sigue aspirando a la candidatura presidencial republicana.

Y, quién sabe cómo, ha gastado 772.000 dólares en gorras.

Desafortunadamente, su declaración proporciona pocos detalles, pero según una fotografía de The New Hampshire Union Leader, al menos una de las gorras lleva un diseño de camionero con las letras “WTF” (“Way to Freedom” que significa “camino a la libertad”). El gasto total en gorras formaba parte de un desembolso de 5 millones de dólares a Victory Enterprises, un grupo de consultoría política de Iowa.

“Hasta la fecha, la campaña de Binkley ha producido más de 50.000 gorras”, dijo Heath Flock, director de la campaña de Binkley. “Sí, son muchas gorras”.

Flock añadió: “Utilizamos gorras con la marca Binkley como obsequio en todos nuestros actos de campaña y como incentivo para las contribuciones”. Mientras otras campañas presidenciales solicitaban donaciones ofreciendo tarjetas de gasolina gratis o incentivos para la matrícula universitaria, nosotros simplemente ofrecíamos nuestras gorras como agradecimiento a las personas que hacían donativos a nuestra campaña”.

Binkley no fue el único candidato cuya operación gastó mucho en artículos de promoción comercial. El super PAC que respalda a Ron DeSantis, Never Back Down, le pagó 43.000 dólares a un proveedor por “uniformes para operaciones de campo proselitistas”, ya que desplegó a su personal puerta a puerta por los estados de nominación temprana.

Los representantes de Never Back Down no respondieron a las solicitudes de comentarios.

El super PAC también pagó 13.858 dólares por “materiales colaterales” —chaquetas, pines, banderas— de ACE Specialties, una empresa de Luisiana.

Curiosamente, la empresa también se anuncia como “Vendedor oficial de artículos de promoción comercial” de la campaña de Trump. El comité conjunto de recaudación de fondos del expresidente pagó a ACE casi 79.000 dólares por “material colateral: banderas y gorras” y “material colateral: ropa, gorras, pegatinas y transporte”.

Pelo y belleza

Si te postulas a la presidencia y no usas una gorra emblemática, debes tener un buen peinado.

Está claro que los políticos deben prestarle atención a su presentación y ornato, pero los votantes tienden a enarcar las cejas ante los grandes gastos en aseo personal y ropa. ¿Recuerdas los cortes de pelo de 400 dólares de John Edwards? ¿O el vestuario de 150.000 dólares de Sarah Palin, proporcionado por el Comité Nacional Republicano?

Never Back Down, el super PAC de DeSantis, hizo dos pagos el año pasado por un total de 6675,93 dólares a Haus of Beauty, un salón de belleza de Tallahassee, por “Servicio de Personal/Equipamiento”.

Un representante de Never Back Down declinó hacer comentarios. El salón de belleza no respondió a una solicitud de comentarios.

Helados

Las paradas para tomar helado son un cliché político, tanto que “Veep” hizo un episodio entero en torno a una visita a una tienda de yogur helado. En esta campaña, los candidatos y los comités políticos han gastado más de 10.000 dólares en helados, según un análisis de The New York Times.

Destacan algunos lugares favoritos, como Jeni’s Splendid Ice Creams, una cadena que empezó en Ohio, y Ice Cream Jubilee en Washington D.C.

La mayoría de los gastos son de varios cientos de dólares. Una excepción es el representante Chip Roy, de Texas, cuya campaña reportó un gasto de 17,52 dólares en un local de Jeni’s en Virginia en noviembre.

Curiosamente, el aficionado a los helados en jefe —el presidente Joe Biden— no ha hecho ningún gasto evidente en helados en lo que va de año. El lunes, pidió un té boba rosa en una parada de campaña en Nevada.

c.2024 The New York Times Company