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Gimnasia le ganó a Colón el partido desempate por la permanencia con el héroe menos pensado y el Sabalero descendió a la B Nacional

Estalla en llanto Nelson Insfrán, que jugó su octavo partido como profesional, pero el primero desde mayo; fue decisivo para la permanencia de Gimnasia.
Estalla en llanto Nelson Insfrán, que jugó su octavo partido como profesional, pero el primero desde mayo; fue decisivo para la permanencia de Gimnasia. - Créditos: @X @gimnasiaoficial

Cambió todo en menos de una semana en Santa Fe. El condenado a la B Nacional parecía Unión, pero ganó su partido de la última fecha de la Copa de la Liga, el segundo descenso se definió en un desempate y el que perdió la categoría fue Colón, su clásico rival. El Sabalero descendió por tercera vez al perder este viernes por 1-0 con Gimnasia de La Plata, en la cancha de Newell’s, tras un diluvio que le dio un marco de mayor dramatismo al duelo entre los dos equipos que menos puntos sumaron en la temporada, sólo por delante del también descendido Arsenal.

Fue un derrumbe vertiginoso el de Colón, que fue subcampeón de la Copa Sudamericana 2019 y campeón de la Copa de la Liga de 2021. Y parte de su gente exteriorizó el enojo provocando serios incidentes en las tribunas y afuera del estadio Marcelo Bielsa. La rotura de butacas y de un palco nuevo en una tribuna precedió a los botellazos sobre la policía a la salida, cuando se escuchaban balas de goma como respuesta. Fueron unos 15 minutos de furia en las calles.

Los jugadores de Gimnasia festejan quedarse en primera
Los jugadores de Gimnasia festejan quedarse en primera - Créditos: @LA NACION/Marcelo Manera

Gimnasia también vive en medio de un sismo, pero respiró gracias a Nelson Insfrán, el héroe menos pensado. El arquero se formó en el club del Bosque, lo hizo debutar en primera Diego Maradona hace cuatro años en un juego ante Banfield en el que fue expulsado a los 29 minutos y apenas registraba siete partidos. Por él apostó Leonardo Madelón, el actual DT, como nunca antes, relegando a Tomás Durso, el habitual titular. En rigor, el formoseño de 28 años no atajaba en el torneo desde abril, cuando había jugado por única vez porque el entonces entrenador Sebastián Romero recurrió a un equipo alternativo en una goleada sufrida por 3-0 ante River en el Monumental. Su otro partido en el año fue por la Copa Sudamericana, en la caída por 2-0 como local ante Goiás, de Brasil, el 4 de mayo. Esta vez, justo esta vez y con los hinchas en la tribuna Diego Maradona, nadie pudo con él.

Terminó llorando, derrumbado en el césped. Y siguió sin poder contener las lágrimas en la primera entrevista. “Trabajé todo el año de la mejor manera, apoyando a mis compañeros y cuando me tocó jugar estuve a la altura”, dijo Insfrán, que hace dos años y 10 meses perdió a su padre. A él le dedicó el triunfo. “Estuvo conmigo al lado del arco en todo momento”, sostuvo. Y sumó al resto de la familia, incluidas su mujer y su hija, felices a la distancia. El día que debía ser infalible lo fue.

De Blasis y los jugadores de Gimnasia, cara a cara con los hinchas
De Blasis y los jugadores de Gimnasia, cara a cara con los hinchas - Créditos: @LA NACION/Marcelo Manera

La decisión del entrenador tuvo un final feliz para el Lobo y para quien volvió a conducir al equipo en este certamen después de 13 años. Uno antes, en 2009, Madelón lideró al plantel que conservó la categoría en una promoción con un desenlace agónico: tras ser goleado por Atlético Rafaela en el primer duelo, remontó el 0-3 en los últimos 45 minutos de la revancha y con el gol de Franco Niell en el descuento hizo valer la ventaja deportiva. Es el mismo Madelón que, como jugador, en 1989 hizo de tiro libre el gol con el que Unión superó a Colón y logró el ascenso.

El Sabalero perdió este viernes a uno de sus pilares en la defensa demasiado pronto. Germán Conti, que este semestre volvió al club en el que creció y del que es hincha, sintió una molestia al disputar una pelota larga y no pudo seguir. Enseguida, se tomó el muslo izquierdo y poco después se retiró en llanto, ante la imposibilidad de quedarse en la cancha a pelear por lo que regresó: ayudar a salvar a Colón del descenso. Iban 20 minutos. Tomó su lugar Paolo Goltz, que llegó al conjunto santafesino durante la pandemia tras un corto paso por... Gimnasia. Un poco de morbo y una mala señal.

La lesión de Conti en Colón

En un juego de máxima tensión, el Lobo también perdió una pieza importante en esa primera etapa, pero Nicolás Colazo se fue sonriente casi al filo del entretiempo. El mediocampista dejó el campo con un desgarro luego de poner en ventaja a su equipo con un zurdazo al ángulo después de una genialidad de Franco Soldano, quien se arrodilló en el área para bajarle la pelota con el pecho.

El gol aceleró las pulsaciones. Colón protestó vehementemente un penal luego de que un remate de media vuelta de Tomás Galván diera en el brazo de Yonathan Cabral. El árbitro Andrés Merlos juzgó que no era sancionable porque lo tenía recogido delante del cuerpo.

Todos en Gimnasia festejan el golazo de Colazo, sobre el final del primer tiempo
Todos en Gimnasia festejan el golazo de Colazo, sobre el final del primer tiempo - Créditos: @LA NACION/Marcelo Manera

Gimnasia se lamentó por dos posibilidades de aumentar en las que no resolvió bien cerca del arco. Y al inicio del segundo tiempo, en una infracción de Gian Nardelli en su primera intervención tras ingresar desde el banco, los jugadores del Lobo reclamaron una tarjeta roja para el defensor. Enérgico, el juez rechazó las protestas. Los nervios y el estado del campo, por tanta agua caída, contribuían a la imprecisión.

Wanchope Ábila tuvo su mano a mano y no falló, pero estaba adelantado. En las tribunas se gritó el gol, con la esperanza que el VAR corrija el fallo, pero estaba acertado el asistente. Otra vez, la angustia cobró protagonismo. Incluso, cuando Matías Ibáñez evitó el segundo tanto de Gimnasia, en un cara a cara con Matías Abaldo después de una secuencia de errores en la salida.

El gol anulado a Wanchope Ábila

Al borde del abismo deportivo, los hinchas del conjunto santafesino mostraban su desolación en carne viva. Los rezos, las súplicas, los gestos ampulosos del DT Israel Damonte para reorganizar un equipo que agotó los cambios a media hora del final. A todo o nada, con las agujas del reloj sonando cada vez más fuerte. Para alivio de unos, para martirio de otros.

Acorde con la tarde, comenzaron a llover los pelotazos sobre el campo del Lobo. El Sabalero llegaba cada vez con más jugadores y con mayor frecuencia. Por el contrario, a medida que se acercaba el final, Gimnasia se replegaba cada vez más. Los obstáculos para Colón aumentaban al aproximarse al área. Una jugada de riesgo a la que se abrazó el Lobo, dispuesto a dedicarse casi exclusivamente a la protección de la ventaja. Sus fanáticos aplaudían, gritaban, sonreían, sin animarse a celebrar, aún. Del otro lado, la furia crecía a medida que el tiempo corría sin jugarse. Sonaron a poco los nueve minutos extra señalados.

El resumen de Gimnasia - Colón

Lo pudo liquidar Gimnasia, en dos contragolpes que Ivo Mammini resolvió sin frialdad ante situaciones claras. Colón ya estaba regalado atrás. En ese contexto, Insfrán se puso el traje de héroe al evitar el empate con dos tapadas descomunales en el descuento. Primero, ante un tiro cruzado de Ábila. Luego, por un zapatazo de frente al arco de Rafael Delgado. El arquero dejó a Gimnasia en primera y sentenció a Colón.