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El fracaso del fútbol en la India: falta inversión y sobran los problemas

Hugo Barcia

Nueva Delhi, 26 ene (EFE).- Una inversión insuficiente, la falta de ritmo competitivo y estrictas leyes impiden el crecimiento del fútbol en la India, un país habitado por unas 1.400 millones de personas, y que sumó esta semana un nuevo fracaso en la Copa de Asia, al ser incapaz de marcar un gol en tres partidos y caer en primera fase.

"No soy un mago", respondió a la prensa el pasado martes el exfutbolista croata y seleccionador indio, Igor Stimac, tras la derrota de su equipo ante Siria por 0-1 que supuso su eliminación de la Copa de Asia en Catar, para referirse una vez más la endeble estructura del fútbol indio.

Solo "desarrollo, entrenadores, inversión, competiciones estructuradas, planes a largo plazo, nos harán avanzar", admitió frente a la interpelación de los medios.

Salvo una plata en la Copa de Asia de 1964, este país de 1.400 millones de habitantes no ha cosechado éxitos en el torneo asiático, donde cuenta con cinco participaciones -siempre cayó en la fase de grupos excepto en 1964- y nunca ha participado en la Copa Mundial de la FIFA.

Actualmente, la selección masculina de la India ocupa el puesto 102 en el ranking FIFA, compuesto por 210 países, mientras que el equipo femenino asciende a la posición 65 de 192 países.

Falta de realismo

Esta baja clasificación atiza las críticas habituales tras cada eliminación que reciben el entrenador, la Federación de Fútbol de la India (AIFF), o los jugadores, por parte de los hinchas indios, especialmente en redes sociales, que exigen resultados superiores de un equipo compuesto completamente por futbolistas de la endeble liga local.

Las propias autoridades indias, sin embargo, son en parte responsables de esta falta de realismo de los aficionados, puesto que solo organizan partidos de preparación contra selecciones de clasificación similar o inferior, y evitan que la India aprenda ante las selecciones más potentes del continente, protegiéndose de posibles goleadas que dañen su orgullo.

"En la India no vivimos en el mundo real. (...) Tenemos que decidir si queremos jugar en la India y ser felices o (salir e) intentar competir con el resto del mundo", dijo el pasado julio Stimac, en una entrevista al medio indio Times of India, en la que criticó la falta de acción de la AIFF para cambiar de rumbo.

Así, el equipo masculino disputó 16 encuentros en 2023, en los que logró diez victorias y dos empates con 22 goles a favor, que contrastan con las tres derrotas cosechadas y los cero goles anotados en la Copa de Asia.

De esos 16 encuentros, solo dos le enfrentaron contra rivales entre los 10 primeros puestos de la clasificación asiática, donde la India ocupa el 18º lugar, y ambos se saldaron con derrota, una de ellas en penaltis.

Estricta regulación

Otra desventaja de la India con sus competidores pasa por la imposibilidad de convocar a jugadores nacidos en otro país pero de origen indio, como hacen muchas otras selecciones y ha pedido anteriormente Stimac, ya que la legislación india impide la doble nacionalidad, lo que obligaría a los futbolistas a reemplazar su pasaporte actual por el de la India.

El presidente de la AIFF, Kalyan Chaubey, reveló recientemente en una entrevista a la agencia india PTI que tenían una lista de 24 futbolistas de origen indio potencialmente seleccionables, pero aseguró que debían valorar cómo podían convocarles "dentro del marco de las reglas del Gobierno Central".

Pese a que no dio nombres, existen varios jugadores que cumplen esta condición en Europa, como el centrocampista del Hansa Rostock de la segunda división alemana, Sarpreet Singh, el delantero del Sturm Graz de la Bundesliga austríaca, Manprit Sarkaria, o el defensa central del Norwich City, en la segunda división inglesa, Danny Bath.

EFE intentó contactar a la AIFF pero esta no estuvo disponible para realizar comentarios al respecto.

A la sombra del críquet

Todos estos problemas, sin embargo, convergen en una máxima: la insuficiente inversión que recibe el fútbol base en la India, que cuenta con menos de 200.000 jugadores registrados, según la AIFF, en un país ampliamente dominado por el críquet.

No obstante, el presidente de la Asociación de Fútbol de Nueva Delhi, Anuj Gupta, dijo a EFE que está situación ha comenzado a cambiar en la última década, especialmente desde la creación en 2014 de la Superliga India, que aumentó el flujo de dinero disponible.

"Se ha inyectado mucho más dinero. Los futbolistas, entrenadores, personal y todo el ecosistema indio ganan más dinero. Y se ha vuelto más inspirador porque ahora los juveniles saben que si les va bien pueden ganar mucho dinero, por lo que los padres también ven que si juegan en la Superliga tendrán futuro", destacó Gupta.

Aunque sigue sin ser suficiente para exprimir al máximo el talento de los jóvenes, agregó, y ahondó en la necesidad de partidos más competitivos para que las próximas generaciones adquieran una mentalidad ganadora de la que ahora carecen.

"Hasta que no empecemos a actuar bien en (categorías) sub-17 o sub-20 no sucederán milagros”, sentenció Gupta.

Para buscar ese milagro, la AIFF lanzó el pasado año una hoja de ruta para transformar el fútbol indio, que tiene por objetivo situar a las dos selecciones nacionales entre las cuatro mejores de Asia y convertir al país en una de las principales canteras del mundo para 2047.EFE

(c) Agencia EFE