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Feministas piden destitución de funcionarios en Zacatecas

ZACATECAS, Zac., marzo 9 (EL UNIVERSAL).- Por el uso excesivo de la fuerza, abuso de poder y detenciones arbitrarias de mujeres después de la Marcha 8M, el Movimiento Feminista de Zacatecas exige la renuncia de Rodrigo Reyes Mugüerza, secretario general de Gobierno; Arturo Medina Mayoral, secretario de Seguridad Pública estatal; así como de Osvaldo Caldera Murillo, director de la Policía de Seguridad Vial.

Así como las sanciones correspondientes a los elementos de la policía que hayan cometido violaciones a los derechos humanos de las víctimas.

También denunciaron que la autoridad "usó el helicóptero policial con francotiradores que dieron el banderazo para que salieran motociclistas de policía con armas largas a fin de continuar fuera de Plaza de Armas con la persecución de las asistentes y generar un ambiente de terrorismo de Estado" y se mencionó que también arribaron 400 elementos mujeres de la Guardia Nacional "para previsiblemente intervenir en la manifestación feminista".

Exigen al gobernador David Monreal una disculpa pública y el compromiso de la reparación integral del daño a las víctimas directas, por ello, se pide se integre una Comisión Especial con el acompañamiento de la Comisión Estatal de Derechos Humanos y de la Comisión de Atención de Víctimas para que se atienda acaso por caso.

Se mencionó que fueron 18 detenidas en Plaza de Armas, tres de ellas fueron liberadas a los pocos minutos, pero, 14 fueron trasladadas a la comandancia capitalina donde estuvieron retenidas de manera ilegal por una hora.

A la Fiscalía zacatecana y al Poder Judicial también les exigieron realizar las investigaciones y proceso conducidos con perspectiva de género para evitar la revictimización, impunidad y garantizar sentencias firmes.

Historias de las detenciones

"No sé quién daría la orden ni por qué razón, pero, primero, los policías se replegaron en el Callejón de Las Campanas para después dejarse venir todos en montón, hasta hombres, no solo eran policías mujeres, se les veía enfurecidos y usando la fuerza y la violencia para comenzar a detener a quien fuera de las mujeres que estábamos en la plancha de Plaza de Armas", relata la activista Eugenia Hernández Reyes, de 52 años, una de las detenidas después de la Marcha 8M.

En entrevista con EL UNIVERSAL, al dar su versión, recordó que previamente Palacio de Gobierno fue blindado con placas acero y un cerco de vallas de un metro de ancho que impedían que hubiera contacto físico entre las manifestantes y los elementos antimotines que estaba resguardando y postrados afuera del edificio gubernamental.

Bajo este escenario, señala que la tensión comenzó cuando unas manifestantes aventaron "huevazos" al Palacio de Gobierno, pero, consideró que los ánimos se crisparon cuando una jovencita intentó brincar el cerco de vallas y los policías la detuvieron y se la llevaron al callejón "donde la tuvieron retenida como por unos 40 minutos", todo eso generó que las feministas exigieran su liberación.

Eugenia menciona que, incluso, ella se comunicó vía celular con César González, uno de los subsecretarios de la Secretaría General de Gobierno, para pedirle que "dejaran en libertad a esa chica, porque eso solo estaba enardeciendo más las cosas", pero la respuesta fue que "la soltarían hasta que se calmaran", cuya postura hoy le deja ver que los más altos mandos siempre estuvieron enterados de cómo estaba la situación.

En esos momentos de tensión dice que vio que sobrevolaba un helicóptero cerca de Plaza de Armas: "no sé con qué fin, por eso, grabé un video donde les grito: ¡ojalá, así buscaran a los desaparecidos cabrones (…) si con esa intensidad buscaran a los desaparecidos, otra historia sería Zacatecas".

Minutos después, vio que los policías se replegaron y "se fueron a esconder al Callejón de Las Campanas" -ubicado entre Palacio de Gobierno y Catedral- y eso fue aprovechado por las feministas para tirar algunas vallas y comenzar algunas pintas, pero, luego vio que se dejaron venir con los escudos y con los toletes.

"Por un momento pensé que sólo iban a espantar a las chavitas, pero, no, comenzaron a rociar gas lacrimógeno y comenzaron las detenciones a quien podían se llevaban". Ella seguía grabando y decidió también notificar del asunto al alcalde de la capital, Jorge Miranda, a quien le pidió su intervención para que detuvieran las detenciones, sin embargo, fue cuando un grupo de mujeres policías la agarraron por la fuerza y se la llevaron.

"Yo estaba por las escalinatas de la plaza, me arrastraron, me patearon y me llevaron hasta el callejón, donde a mí y a todas las jovencitas que ya tenían, nos golpeaban contra el muro, en la cabeza, hasta que llegó una persona de derecho humanos se calmaron".

Señala que debido a que ella es diabética comenzó a sentirse mal y pidió que la auxiliaran, pero su sorpresa fue que los paramédicos que eran del ayuntamiento de Guadalupe se burlaban de ella y le decían que se aguantara y aunque salió con un nivel de glucosa de 350, dijeron que no era nada de gravedad: "que ahí me dejaran en el piso, no me pasaba nada".

Después, tres jovencitas y personas de derechos humanos fueron subidas a la patrulla 670, pero asegura que "cerca de una hora nos trajeron dando vueltas, la verdad, por un momento si tenía miedo que nos fueran a desaparecer o hacer algo, porque nos informaban nada ni por qué era nuestra detención, al final nos llevaron al juzgado municipal".

Eugenia menciona que tiene miedo que le pase algo a ella o su hijo, porque ella es una activista y los elementos la identificaron, por ello, también interpondrá una denuncia penal en la Fiscalía de Zacatecas y una queja ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos, por ello, solicitará asesoría legal al movimiento feminista.

Cabe mencionar que también la periodista independiente Nancy García fue una de las detenidas, quien al ser liberada declaró públicamente que fue sometida y uno de los comandantes les dijo: "¡Ahora sí perras, nos vamos a desquitar de lo que nos estaban aventando! Yo les gritaba que era prensa y dijeron que de todas formas para que se me quitara y me metieron al Callejón de las Campanas, y estaban golpeando a otras chavas en el piso, a mí me azotaron contra la pared y me dijeron que no volteara, sino me iban a seguir puteando".

Nancy refiere que fueron policías estatales y municipales los que realizaron las detenciones y se llevaron a jovencitas que muchas eran menores de edad de 13, 15 y 16 años.

Un grupo de fotógrafas que cubrían estos hechos también fueron reprimidas por los elementos policiales cuando documentaban estas detenciones, entre ellas, Diana Valdez, quien colabora con este medio informativo.

A la par, desde el gobierno se ha difundido una serie de videos con testimonios de mujeres policías que aseguran que también fueron violentadas y "agredidas durante dos horas" por las manifestantes, argumentando, que por eso, tuvieron que realizar las detenciones.