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Estrategias para frenar cualquier discusión con hijos adolescentes

CIUDAD DE MÉXICO, enero 16 (EL UNIVERSAL).- La adolescencia, esa etapa tumultuosa y transformadora, trae consigo no sólo cambios físicos y emocionales, sino también una nueva dinámica en las relaciones familiares. Los hijos adolescentes, en su búsqueda de identidad y autonomía, a menudo encuentran en las discusiones un medio para expresar sus opiniones y establecer límites.

En esta travesía, padres y madres se ven desafiados a comprender las raíces de estas interacciones, explorando la delicada danza entre la independencia emergente y la necesidad constante de guía y apoyo.

¿Cómo lidiar con estas discusiones aparentemente sin sentido? Acompáñanos en este viaje de comprensión, donde exploraremos las razones detrás de las discusiones con hijos adolescentes y cómo cultivar un diálogo saludable en medio de esta fase de cambios y descubrimientos.

Según la psicóloga Beatriz Galván, la adolescencia es una etapa de cambios profundos, tanto físicos como emocionales, donde los adolescentes buscan su identidad y autonomía. Estos cambios se traducen en discusiones a veces desconcertantes para los padres, pero tienen raíces científicas.

El cerebro adolescente aún en desarrollo, con una activación emocional significativa, explica comportamientos impulsivos e irritabilidad. La formación de la personalidad y la necesidad de afirmarse llevan a conflictos con los padres.

Ante esto, es esencial comprender que las discusiones son inevitables, pero también pueden ser oportunidades para el crecimiento. La especialista aconseja ser una base segura y un refugio seguro para los adolescentes, brindando apoyo desde la presencia, calma y conexión. Esto implica evitar respuestas negativas como críticas y amenazas, pero también establecer límites y normas negociadas.

"Los adultos debemos ser la base segura desde la cual el adolescente pueda salir a explorar su mundo, y el refugio seguro al que puedan regresar cuando no se sientan bien, acompañándolos desde la presencia, la calma y la conexión", afirmó Beatriz Galván.

La clave radica en mirar a tu hijo, haciéndole sentir valorado, querido y respetado, manteniendo límites consensuados. Esto fomentará un apego seguro, permitiendo que exploren el mundo con confianza y se conecten emocionalmente con quienes les rodean.

En este contexto, la adolescencia no debe ser vista como una batalla, sino como un viaje de autodescubrimiento. Aunque puedas perder la paciencia, lo recomendable es recordar que tu hijo te necesita, quizás más que nunca en esta etapa de su vida.