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El eslabón que unió y guio a los Pumas originales: Guillermo Illia viajó a la gira de 1965 por Sudáfrica como “El Flaco” y volvió como “El Líder”

Guillermo Illia (el segundo desde la izquierda), uno de los caballeros de los Pumas de 1965; fue un líder del plantel a pesar de su poca participación en las canchas durante aquella gira inolvidable por Sudáfrica.
Guillermo Illia (el segundo desde la izquierda), uno de los caballeros de los Pumas de 1965; fue un líder del plantel a pesar de su poca participación en las canchas durante aquella gira inolvidable por Sudáfrica. - Créditos: @Archivo

Guillermo Illia viajó a la legendaria gira de 1965 por Sudáfrica como “El Flaco” y volvió siendo “El Líder”. En aquellos dos meses en los cuales nacieron los Pumas, Illia jugó pocos partidos (cuatro de los 16) pero su humildad, su bonhomía y su compañerismo fueron parte fundamental para que los Pumas originales tejieran una historia y una leyenda que todavía hoy los une. “Encontró 25 jugadores de rugby y los transformó en 25 hermanos. Una tarea extraordinaria”, sintetizó Manuel Beccar Varela, uno de ellos.

Así como los Pumas del ’65 tuvieron dos íconos transformados luego en capitanes, Aitor Otaño y Héctor “Pochola” Silva, Illia llegó para ocupar ese rol siempre tan necesario en un grupo: el de eslabón que une. “Cuando volvimos de Sudáfrica, Carlos Jutard [el único dirigente que viajó con el equipo] nos llamó a Raúl Loyola y a mí para decirnos que mantuviéramos viva la costumbre de juntarnos”, me contó Illia en una de las tantas ocasiones en que charlamos. Loyola, el bravo cordobés tercera línea, vive desde hace décadas en Miami, por lo cual la bandera de sostener ese espíritu de amistad fue levantada por “El Líder”. La parte más importante de esa ceremonia es sentarse a una mesa a almorzar, especialmente cada 19 de junio, en el aniversario del triunfo ante Junior Springboks, logrado en el Ellis Park, de Johannesburgo.

Cuando Ángel Guastella y Alberto Camardón tuvieron que definir la lista de los que iban a realizar el primer viaje a una potencia del rugby, privilegiaron sobre todas las cuestiones la calidad humana de cada uno de los jugadores. Illia actuaba en Pueyrredón –llegó a los 19 años– y Guastella, de ese club, lo conocía perfectamente. “Yo era bueno con el juego de manos, tenía mucha movilidad y era alto [1,90 metros] para el line, pero en Sudáfrica nos reventaban físicamente. En los primeros partidos terminamos con varios muy golpeados, así que para la segunda línea lo mejor era que jugaran Aitor, Rodolfo Schmidt y el Pato [Luis García Yañez]”, recordaba Illia, que fue titular en el debut, contra Rodesia en Salisbury, y luego frente a Griqualand West CD, Border y Orange Free State CD. Lejos de molestarse por jugar poco, pasó a ser el motor anímico y ordenador que toda delegación necesita.

Los Pumas de 1965, un equipo icónico del rugby argentino.
Los Pumas de 1965, un equipo icónico del rugby argentino.

Illia llevaba con orgullo el mote de “El Líder”. Era una condecoración dentro de la otra medalla que era ser un Puma. Sus compañeros y amigos respetaban todas sus decisiones. Si “El Líder” invitaba a alguien ajeno a los almuerzos, todos lo aprobaban. Pero además de ser el responsable de los llamados para organizar las comidas y de ir a entrevistas con los medios, Guillermo fue la memoria viva de los Pumas del ’65. Prolijamente recolectó recortes, programas, escudos, billetes de avión y de trenes, pasajes de ómnibus, entradas y corbatas de aquel viaje. Todo tenía guardado en una caja azul, que era un tesoro.

Como casi todos los rugbiers de aquellas épocas, Illia practicaba otros deportes (herencia que le dejó su padre, húngaro). Jugó al tenis y llegó a ser arquero de la novena de River.

“El Flaco”, sobre aquella gesta de hace 58 años en Johannesburgo

Guillermo Illia partió el sábado. Iba a cumplir 83 años el 8 de mayo. Siempre sonriente, de buen humor, cálido y generoso, se fue acompañado por su esposa, Vivi, y sus tres hijos, Magdalena, Santiago y Federico. También hasta último momento estuvieron junto a él sus amigos del ’65, los que lo apodaron “El Líder”.

El domingo, en el cementerio, habló Claudia, miembro de una organización que se encarga de acompañar a pacientes en la etapa final de su vida. Lo definió así: “Un verdadero caballero”. Tal cual. Eso fue “El Flaco” Guillermo Illia, el líder de los Pumas originales.