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El peligro de los 'coaches' de vida que te dicen cómo superar desde la pobreza hasta la tristeza

Coaches, la ocupación que ha proliferado en redes sociales, pero que no debería reemplazar a los psicólogos. (Getty Images)
Coaches, la ocupación que ha proliferado en redes sociales, pero que no debería reemplazar a los psicólogos. (Getty Images)

El éxito de los 'coaches' debería preocupar. Y más cuando hacen tan evidente la forma en la que piensan. Estos mentores de vida, que en realidad usurpan las funciones de los psicólogos, siguen más o menos los mismos patrones: son populares en redes sociales, creen que los problemas de la vida pueden resolverse con actitud, y tiene una compilado de frases hechas sobre básicamente cualquier tema. Como no podía ser de otra forma, suelen ser clasistas y elitistas. Nadie sabe cómo llegaron tan lejos (si por llegar lejos se entiende ser famoso), pero sueltan lo que ellos consideran verdades indiscutibles —hablan todo el tiempo como si sólo existiera su palabra, aunque luego dicen, justamente, que ellos no son los dueños de nada y que la última palabra depende del aleccionado—.

Suelen enviar mensajes de superación y, al principio, en medio o al final de su discurso encontrarán la forma de ligarlo todo con una visión emprendedora y con el arquetípico discurso borroso del origen de la desigualdad: el pobre es pobre porque quiere, porque no pone un negocio, porque prefiere ser mediocre en vez de comprar un libro sobre los secretos del marketing del futuro. Y ejemplos de ese comportamiento hay muchos.

Como aquel personaje que humilló a un mesero mientras daba un curso de ventas, porque, según él, quería demostrar que una persona "sin hambre" no puede llegar lejos. Y recientemente el coach de cabecera de Javier Chicharito Hernández viralizó un penoso video en el cada frase supera, en términos de ridiculez, a la anterior: comparar la distribución de la riqueza y la desigualdad con cebras y leones en el reino animal. Hernández ha tenido fallas en su carrera, pero nada, ni aquel gol errado contra Costa Rica en las Eliminatorias de 2013, podría ser tan reprochable como haber hecho famoso a este sujeto.

En realidad, la culpa es repartida, porque los videos de estos coaches son un éxito en redes sociales. Y es que, en apariencia, dicen cosas clarividentes: no hay que ser flojo, todo se puede lograr en la vida con esfuerzo, y se puede salir de la pobreza y de la tristeza con un par de consejos brindados en un minuto. Ya es grave que su palabra tenga peso al hablar de problemas como la desigualdad, pero el panorama se torna tétrico si se toma en cuenta que estas personas tienen un impacto real en la vida de las personas, y eso se da ocupando un lugar que no les corresponde: el de psicólogo.

La salud mental no es cuestión de pensar positivo, de soñar con que el universo conspirará en nuestro favor, ni tampoco tiene que ver con la ubicación de los astros ni las "malas vibras" que transmite la gente. Los psicólogos son tan importantes como los médicos, porque así como un dolor estómago puede impedir trabajar, también lo pueden hacer la ansiedad y la depresión. Y en este punto se puede hablar de la poca importancia que le da el sistema a la salud mental: sólo el 2% de gasto del sector salud, en México, se enfoca a la salud mental, según dijo María Elena Medina, directora de la Facultad de Psicología de la UNAM, en octubre del año pasado en una conferencia de prensa.

“Lamentablemente sabemos que en México el 70 % de la población que necesita ayuda no la está recibiendo, aún cuando los problemas de salud mental aumentaron debido a la pandemia por covid-19”, informó la académica, que también resaltó que el 90% de las personas con problemas psicológicos cree que lo puede superar por sí misma, y en esa línea, una persona con depresión puede tardar hasta 14 años en llegar a recibir atención. Una consulta psicológica no es accesible para toda la población en México: el promedio es de 500 pesos por consulta.

Esa combinación, que comprende la falta de acceso a los servicios especializados y la creencia de que los problemas psicológicos pueden superarse sin ayuda, es el caldo de cultivo ideal para los coaches, que venden un mundo perfecto con apenas asomarse a sus redes sociales. Y después hay quienes hasta pagan por escucharlos y escuchan bochornosas metáforas sobre la envidia que las cebras le tienen a las leonas. Todo mundo tiene derecho a crear contenido y expresar sus ideas, pero no a usurpar funciones, no a hablar con supuesta legitimidad de temas que corresponden a los expertos. Y lo peor de todo es que son famosos.

 

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