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Diego Placente, DT del Sub 17 y su emotivo mensaje tras el regreso, más allá de que la selección se quedó sin podio

Agustin Ruberto festeja con sus compañeros en Surakarta, Indonesia; el grupo argentino respondió bien, más allá de que se quedó sin podio
Agustin Ruberto festeja con sus compañeros en Surakarta, Indonesia; el grupo argentino respondió bien, más allá de que se quedó sin podio - Créditos: @Eurasia Sport Images

El seleccionado Sub 17 hizo un buen Mundial en Indonesia, pero al final se quedó sin podio. Estuvo a una definición por penales de clasificarse al partido decisivo y tener la chance de coronarse en un torneo esquivo históricamente para la selección. El equipo perdió en la semifinal con Alemania por penales, luego de haber igualado 3-3 en el último minuto, y eso los condicionó anímicamente para jugar el tercer puesto, donde fueron derrotados por Malí por 3-0.

¿Salir cuartos implica que se volvieron con las manos vacías? No. Todo lo contrario. Transitaron un aprendizaje que no sólo se vio reflejado por la competencia, por ser cada día mejores, sino también porque esos buenos niveles individuales se volcaron en lo colectivo y generaron resultados positivos que despertó más de un aplauso a la distancia, en la Argentina.

Diego Placente, el entrenador del equipo, escribió este lunes una emotiva carga en su red social Instagram. “Se acaba una etapa, un proceso. Lo que queda en él es el aprendizaje, lo vivenciado. El fin de todo esto, es que crezcan como jugadores y ganen en valores humanos para su futuro. En el medio, entrenaron, se esforzaron, compitieron, aprendieron, se equivocaron, y se levantaron. Nos emocionaron jugando siempre, con sus armas nobles, habilidad , rebeldía, corazón, sin hacer tiempo, sin fingir lesiones, sin hacer trampa. Solo ser mejor que el rival. En la victoria y en la derrota con la frente alta”, comenzó escribiendo en su cuenta de Instagram.

Y el entrenador siguió: “Coherencia para decir y actuar consecuentemente. Templanza para manejar las emociones, como en la victoria contra Brasil cómo en la eliminación contra Alemania. Orgullosos de cómo terminaron el proceso en comportamiento y en crecimiento individual. “Jugar x jugar”, dice Aimar, y se me pianta un lagrimón. Algo tan simple, algo tan lindo. Agradecidos a estos locos bajitos por hacernos disfrutar, a nosotros, por la pasión de este juego, y a ellos , por disfrutar la edad que tienen. Y Como se dijo, “somos familia " así lo vivimos y así lo disfrutamos. Gracias al CT, al staff de facultativos, utileros y dirigentes por ser parte de este viaje . Y a la camada 2006/07 mil gracias y a soñar con lo que viene…”

No bien aterrizó este lunes por la noche en el aeropuerto de Ezeiza, potenció el mensaje: “El viaje se hizo largo, y cuando estás volviendo las ganas de estar con tu familia se hace más fuerte todavía, pero el grupo fue muy bueno, los chicos se siguieron conociendo. Fue espectacular. A veces nosotros entrenamos dos años para que los chicos mejoren y uno aspira para que estén entre los cuatro mejores.. Se nos dio; por ahí estuvimos muy cerca de jugar por primera vez una final, estuvimos ahí, no se nos dio y después se nos hizo más difícil lo demás. pero nos volvimos muy orgullosos de cómo jugaron los chicos. Feliz por ellos”.

“Un orgullo muy grande ser el goleador del Mundial. Fuimos superiores en todos los partidos, dimos lo mejor. Estoy tranquilo, tratando de dar lo mejor, pero contento por ¿El gol que más me gustó? El que le hice a Alemania en el último minuto”, dijo Agustín Ruberto, centrodelantero de River, que espera tomar contacto con Martín Demichelis porque hará la pretemporada 2024 con el plantel de primera división en Miami.

Claudio Echeverri, ante Malí; el 10 de River generó una gran explosión en el Mundial
Claudio Echeverri, ante Malí; el 10 de River generó una gran explosión en el Mundial - Créditos: @Achmad Ibrahim

Esta camada de juveniles, que dentro de poco será la base de la selección Sub 20, regresa con varias certezas. La primera, principal, su poder de fuego. A la espera de lo que ocurra en la final, tuvo al goleador del Mundial (Agustín Ruberto, ocho tantos),, que se llevó el Botín de Oro pero también contó con los desmarques de Santiago López (su ausencia por suspensión en el partido con Alemania fue clave), la potencia de Ian Subiabre y... el talento de Claudio Echeverri. El Diablito apareció en toda su dimensión después de un mal inicio ante Senegal. Fue clave: jugó él e hizo jugar a sus compañeros. Es el pulmón de fútbol del equipo, más allá de llevar la cinta de capitán. Tirado hacia la izquierda y con perfil cambiado, fue un peligro para todas las defensas rivales. Salvo para la de Mali, pero el juvenil chaqueño tuvo justificativo: en las horas previas al partido falleció su abuela y el cuerpo técnico no lo vio en condiciones para ser titular. Ingresó tras el descanso y con un 2-0 en contra en el marcador. Hizo lo que pudo, y no pudo demasiado. Su trabajo ya había quedado plasmado en las jornadas anteriores.

La mitad de la cancha argentina aportó otros dos futbolistas para los próximos años: Mariano Gerez (Lanús) y Gustavo Albarracín (Talleres de Córdoba). Apenas algunos nombres para marcar con resaltador para el futuro. El viaje a Indonesia no finalizó como pretendía Diego Placente, su cuerpo técnico y los jugadores, pero generó una enseñanza imborrable. Y eso, muchas veces, vale más que un título.

“Ahora termina una etapa y arranca otra. Se les vienen muchas cosas por delante y nosotros contentos porque los vimos crecer”, reflejó Placente. En el sentido que finalizó para los chicos la Sub 17 y se viene la Sub 20, pero deben mantenerse enfocados y no bajar la guardia. Todo lo que venga, también se lo tendrán que ganar. Será uno de los aprendizajes en este viaje a Indonesia.