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La diabetes es la causa de una crisis de amputaciones para los varones de San Antonio

Michael Sobolevsky, un médico podiatra, en una sala de pacientes al otro lado de su consultorio en el Instituto para la Diabetes de Texas, en San Antonio, una ciudad que el médico denomina la capital del pie diabético del mundo, el 4 de diciembre de 2023. (Kaylee Greenlee/The New York Times)
Michael Sobolevsky, un médico podiatra, en una sala de pacientes al otro lado de su consultorio en el Instituto para la Diabetes de Texas, en San Antonio, una ciudad que el médico denomina la capital del pie diabético del mundo, el 4 de diciembre de 2023. (Kaylee Greenlee/The New York Times)

SAN ANTONIO — En un centro médico de la zona oeste de San Antonio, los pacientes que llegan, la mayor parte de ellos varones, están presentando una coincidencia preocupante: úlceras en los pies que no se quitan. Y, luego, salen con la misma noticia demoledora: su diabetes ha avanzado a tal grado, que tienen que amputarles la pierna para salvarles la vida.

La diabetes ha ido en aumento en todo el mundo y ha afectado sobre todo a las comunidades latinas de Estados Unidos. Una combinación letal de genética, poco acceso a la atención médica, una dieta alta en alimentos procesados y estilos de vida sedentarios ha generado una crisis en lugares como San Antonio, una ciudad del sur de Texas con una mayoría de personas mexicoestadounidenses, que les está costando los pies y las piernas a un número cada vez mayor de varones y, a la larga, a algunos de ellos, también la vida.

Texas tiene una de las tasas más elevadas en el país de personas con amputaciones relacionadas a la diabetes: cerca de 52 por cada 100.000 hospitalizaciones. El problema en San Antonio es todavía más grave que en el resto de Texas, sobre todo para los varones, quienes tienen más o menos tres veces más probabilidades que las mujeres de perder un pie o una pierna por la diabetes, tal vez debido a los estigmas culturales que impiden que muchos varones latinos le presten atención a su salud.

“En San Antonio, esto es un gran problema y yo me atrevería a decir que, en términos de las complicaciones, es la capital del pie diabético del mundo”, comentó Michael Sobolevsky, un médico podiatra del Instituto para la Diabetes de Texas, un centro médico administrado por la red University Health en los barrios donde hay muchos latinos de la parte oeste de San Antonio. “Constantemente, estamos haciendo amputaciones”.

Esta enfermedad también está cobrando vidas a una velocidad alarmante. De acuerdo con datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades que fueron analizados por el departamento de salud de la ciudad, la tasa de mortalidad debida a la diabetes en el condado de Bexar supera a la del resto del estado de Texas y del país en general.

La diabetes tipo 2, el tipo más común de la enfermedad, se presenta cuando el cuerpo ya no puede mantener los niveles normales de azúcar en sangre. Afecta a muchas partes del cuerpo, pero por lo general sobre todo a los pies, los cuales tal vez tienen que ser amputados cuando el suministro de sangre no logra llegar a las extremidades inferiores durante largos periodos, lo cual ocasiona infecciones que después se convierten en gangrena.

Robert Perez hijo, músico ganador de un Grammy e ingeniero de grabación, quien perdió la pierna derecha, en su trabajo como ingeniero de sonido en los estudios Redwood, en San Marcos, Texas, el 7 de diciembre de 2023. (Kaylee Greenlee/The New York Times)
Robert Perez hijo, músico ganador de un Grammy e ingeniero de grabación, quien perdió la pierna derecha, en su trabajo como ingeniero de sonido en los estudios Redwood, en San Marcos, Texas, el 7 de diciembre de 2023. (Kaylee Greenlee/The New York Times)

Por ello, Sobolevsky les advierte a sus pacientes que tomen con seriedad hasta las úlceras más leves de los pies. “Mi trabajo es prevenir y salvar todo lo que pueda”.

Este problema fue muy claro para Ralph DeFronzo, quien tuvo una participación muy importante en el desarrollo de la metformina, el medicamento de primera línea para el tratamiento de la diabetes, casi tan pronto como llegó a San Antonio a fines de la década de 1990. DeFronzo comentó que se enamoró de la cultura mexicoestadounidense tan colorida y hospitalaria así como de lugares emblemáticos de la ciudad, como El Álamo y el parque River Walk.

No obstante, de inmediato notó los patrones preocupantes en torno a la salud. Incluso siendo un médico joven, sabía que los latinos y los nativos estadounidenses tienen genes que predisponen al páncreas a no producir suficiente insulina y otros genes hacen que los tejidos tengan resistencia a ella. También sabía que la elogiada tradición culinaria de San Antonio, de tipo Tex-Mex —que casi siempre es rica en aceites grasos y carnes rojas e incluyen cosas como tortillas de harina y postres con muchos carbohidratos procesados— puede causar estragos en el cuerpo.

Un informe reciente de la ciudad reveló que más del 76 por ciento de la población adulta del área de San Antonio, o más de un millón de personas adultas, se consideran obesas o con sobrepeso.

“Si les realizáramos pruebas a toda la gente de San Antonio, veríamos que tal vez una de cada dos personas mayores de 40 años tiene diabetes”, explicó DeFronzo.

El médico comentó que el primer centro para la diabetes en el que trabajó al principio estaba en un sótano, que era “literalmente una mazmorra”, lo cual le indicaba que el problema no estaba siendo atendido con la rapidez suficiente. Poco a poco, la consulta se pasó al primer piso y, luego, al segundo. “Finalmente, convencí al distrito hospitalario que el mayor problema en San Antonio es la diabetes”, señaló DeFronzo.

El Instituto para la Diabetes de Texas se inauguró en 1999 como un enorme centro en la zona oeste, un barrio históricamente mexicoestadounidense que, junto con los barrios del sur de la ciudad, ha tenido menos centros de atención médica que las zonas más ricas de la ciudad, reveló un análisis del diario San Antonio Express-News.

También es una zona de la ciudad donde el costo de la atención médica puede representar un problema. Los republicanos de Texas se han opuesto de manera constante a ampliar Medicaid para los residentes de bajos ingresos según la Ley de Protección al Paciente y Cuidado Asequible de 2013. Un estudio reciente del laboratorio de ideas Texas 2036 reveló que más del dieciséis por ciento de la población de ese estado, o cinco millones de personas, no cuentan con seguro de gastos médicos.

“Si el estado de Texas ampliara Medicaid, habría menos amputaciones”, afirmó Joaquin Castro, un congresista que representa a San Antonio. “Así de sencillo”.

Ahora, el instituto para la diabetes tiene 80.000 pacientes al año y ofrece todos los servicios para el manejo de la enfermedad, como investigación, diagnóstico y tratamiento, educación alimentaria, terapia física y amputaciones. Sus paredes están decoradas con dibujos de pies y piernas, un recordatorio constante del peligro que les espera a los pacientes diabéticos si no se atienden las úlceras de las extremidades.

Esta crisis ha llegado incluso a algunos de los dirigentes políticos de la ciudad. Una de las abuelas de Castro, el congresista, perdió una pierna por la diabetes y, al final, sucumbió a la enfermedad. “Para los latinos del sur de Texas, la diabetes es el feroz coco con el que vivimos asustados, sobre todo si no podemos costear los cuidados preventivos”, señaló Castro.

c.2024 The New York Times Company