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Detenciones en Colombia frenan la migración a través del Darién

Personas de Venezuela y Cuba a la espera en Necoclí, Colombia, antes de cruzar el Darién con la esperanza de llegar a EE. UU. (Federico Rios/The New York Times)
Personas de Venezuela y Cuba a la espera en Necoclí, Colombia, antes de cruzar el Darién con la esperanza de llegar a EE. UU. (Federico Rios/The New York Times)

Empresas de navegación suspendieron el transporte a migrantes después de que las autoridades colombianas detuvieron a dos capitanes. El gobierno de EE. UU. ha pedido al país andino hacer más para frenar el flujo de personas.

La migración hacia Estados Unidos a través del peligroso pasaje selvático conocido como el tapón del Darién se ha detenido, al menos temporalmente, tras el arresto de dos capitanes de embarcaciones que trabajaban para empresas que desempeñan un papel esencial en el transporte de migrantes a la selva.

Las compañías de botes suspendieron los cruces de migrantes desde dos ciudades del norte de Colombia, Necoclí y Turbo, con destino a la entrada de la selva del Darién, dejando a unos 3000 migrantes varados en esas comunidades, informó el alcalde de Necoclí.

La actuación de las fuerzas de seguridad colombianas en la región será observada con atención por las autoridades estadounidenses: el gobierno de Joe Biden lleva meses presionando a Colombia para que se esfuerce más en impedir que la gente utilice el Darién como vía de llegada a Estados Unidos.

La ruta en barco es la principal vía de acceso al tapón del Darién, una franja terrestre que une Sudamérica y Norteamérica y que antes apenas se recorría, pero que en los últimos años se ha convertido en una de las rutas migratorias más importantes y transitadas del hemisferio.

Casi un millón de personas han cruzado el Darién desde 2021, según las autoridades al final de la ruta en Panamá, contribuyendo a alimentar una crisis migratoria en Estados Unidos.

La semana pasada, la Armada de Colombia incautó dos embarcaciones pertenecientes a las dos empresas, Katamaranes y Caribe, que transportaban un total de 151 migrantes desde Necoclí hacia la selva, según la fiscalía colombiana.

Los agentes determinaron que los migrantes eran transportados ilegalmente, detuvieron a los dos capitanes y tomaron el control de ambas embarcaciones.

Las detenciones marcan un importante cambio de estrategia por parte de las autoridades colombianas, que durante meses han permitido a los operadores de embarcaciones transportar abiertamente a los migrantes desde Necoclí a través del golfo de Urabá hasta las localidades de Acandí y Capurganá, donde la gente se adentra en la selva.

En una entrevista el miércoles, el alcalde de Necoclí, Guillermo Cardona, dijo que las empresas de barcos, que operan grandes flotas y tienen varios capitanes, habían detenido sus operaciones en los últimos días “como una forma de protesta” contra las detenciones.

Los operadores de embarcaciones se han convertido en actores clave de un negocio multimillonario de migración al que se ha permitido prosperar en el norte de Colombia.

En septiembre, The New York Times informó que este negocio estaba en manos de políticos y dirigentes económicos locales, entre ellos el gerente de Katamaranes, quien en aquel momento era candidato a la alcaldía de Necoclí. (El gerente no ganó, y no estaba entre los detenidos).

Las autoridades de EE. UU. llevan al menos desde octubre pidiendo en privado a las autoridades colombianas que investiguen a los operadores de las embarcaciones.

En una entrevista reciente, uno de los principales fiscales colombianos, Hugo Tovar, afirmó que su oficina estaba trabajando “muy de la mano” con Estados Unidos en la cuestión de tráfico de personas a través de Colombia y el Darién. Añadió que dos organismos de EE. UU., el Departamento de Seguridad Nacional y el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas, estaban brindando entrenamiento y compartiendo información para ayudar en las investigaciones.

Necoclí es una ciudad costera con recursos e infraestructuras limitados, y en los últimos años se ha visto desbordada por la llegada de personas migrantes.

No está claro durante cuánto tiempo interrumpirán su actividad las compañías de barcos. En los últimos meses han llegado cientos de inmigrantes al día y, si la protesta continúa, es probable que el número de personas varadas en tiendas de campaña en las playas de la ciudad aumente rápidamente, poniendo a prueba los servicios de agua y saneamiento.

Esto podría presionar al gobierno colombiano para que reduzca las futuras detenciones de operadores de embarcaciones, ya que el gobierno tiene una capacidad limitada para proporcionar ayuda a un gran número de personas que podrían quedar atrapadas en su frontera norte.

Aun así, dijo Tovar, su oficina sigue comprometida con la investigación de la trata de personas, calificándola de “un tema que atañe a todo el hemisferio”.

El alcalde Cardona dijo que estaba pidiendo ayuda al gobierno nacional para los cientos de migrantes que ahora no tienen adónde ir. “No tenemos cómo prestar el servicio, es un SOS”, señaló.

La migración a través del Darién se ha convertido en un enorme desafío para el gobierno de Biden, especialmente de cara a la campaña presidencial de 2024.

Biden y su casi seguro rival republicano, Donald Trump, tienen previsto visitar el jueves distintas partes de Texas, cerca de la frontera sur del país.

En 2021, algo más de 130.000 personas atravesaron la selva del Darién camino a Estados Unidos. En 2022 fueron casi 250.000. El año pasado, más de 500.000 personas cruzaron el Darién, contribuyendo a impulsar un número récord de llegadas a la frontera con EE. UU.

Biden ha intentado disuadir este flujo ampliando las vías legales de migración e intensificando las medidas de deportación en la frontera.

Pero estas medidas solo han tenido un efecto limitado.

Hasta el 28 de febrero, las autoridades panameñas informaron de que más de 72.000 personas habían atravesado el Darién este año, lo que supone un aumento del 35 por ciento respecto al número de personas que cruzaron en los dos primeros meses del año pasado.

El mayor número de migrantes procedía de Venezuela, donde las esperanzas de los activistas de que el gobierno autoritario permitiera unas elecciones democráticas este año se han desvanecido en los últimos meses. El segundo mayor número procedía de Ecuador, donde la grave situación de seguridad ha empeorado este año. Los tres siguientes países de origen son Haití, Colombia y China.


Julie Turkewitz
es jefa del buró de los Andes del Times, con base en Bogotá, Colombia, que cubre Colombia, Venezuela, Bolivia, Ecuador y Perú. Más de Julie Turkewitz

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