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Deja 8 muertos jornada de violencia en Chilpancingo

CHILPANCINGO, Gro., enero 20 (EL UNIVERSAL).— La jornada de violencia en la capital de Guerrero dejó ocho personas asesinadas en tres hechos. El primero fue un ataque armado en un bar; luego, en la Autopista del Sol dejaron cuatro cadáveres y más tarde fue asesinado a balazos el dueño de un taller.

De acuerdo con reportes de seguridad, en lo que va de enero, en Chilpancingo han asesinado a por lo menos 25 personas.

Apenas comenzaba el viernes, alrededor de la 1:00 de la mañana, cuando dos hombres jóvenes entraron al bar La Martina (en la transitada avenida Lázaro Cárdenas), se acercaron a una mesa, sacaron sus armas y dispararon directamente contra tres hombres y luego salieron huyendo, según registró el video del lugar.

En las imágenes se ve cómo los jóvenes le dispararon por la espalda a uno y luego contra los otros dos. A los tres les continúan disparando en el piso. Sin esperar, los dos jóvenes salieron caminando del bar.

Fuentes de la Fiscalía General de Estado (FGE) revelaron que fueron identificados los tres hombres asesinados. Uno de ellos era Víctor Alejandro Gómez Mejía, jefe de la Unidad de Planeación, Control y Supervisión del Sistema Estatal de Seguridad Pública y trabajador administrativo en la FGE.

En sus redes sociales, Gómez Mejía tenía fotografías con la gobernadora morenista Evelyn Salgado Pineda, con su padre, el senador Félix Salgado Macedonio, y con el novio de la mandataria estatal Rubén Hernández Fuentes.

Los otros dos hombres asesinados fueron identificados como Mario Ronces Pérez y su hijo Mario Naomi Ronces González. En el caso de Ronces Pérez fue identificado como uno de los líderes de la organización criminal Los Tlacos y quien, en una ocasión, con alrededor de cien hombres armados, liberó a dos personas detenidas por la Policía Estatal, en 2021.

Por la mañana, alrededor de las 9, en una cuneta de uno de los carriles de la autopista del Sol, a la altura del poblado de El Ocotito, fueron hallados cuatro cadáveres.

Los cuerpos tenían huellas de tortura y las manos atadas en la espalda. Más tarde, fue asesinado a balazos en su local el dueño de un taller de bocinas en el barrio de San Antonio.