Daniel Tschofenig cumple 23 años capturando la Copa del Mundo en la fiesta eslovena
El austriaco Daniel Tschofenig festejó su vigésimo tercer cumpleaños proclamándose matemáticamente ganador de la Copa del Mundo de saltos de esquí nórdico, al acabar cuarto este viernes la prueba disputada en el trampolín gigante de Planica (Eslovenia), donde Domen Prevc encabezó un doblete local y su compatriota Jan Hörl -el único que podía arrebatarle el Globo de Cristal- fue octavo.
Tschofenig llegó a Eslovenia con 114 puntos de ventaja sobre Hörl, por lo que le bastaba con acabar por delante de su compatriota o incluso un par de puestos por detrás, siempre y cuando éstos fuesen, en ambos casos, fuera del 'top 5'. Tras la primera manga, el flamante campeón de la competición de la regularidad era quinto, cinco puestos por delante de su inmediato perseguidor, por lo que se supo vencedor final antes incluso de que se resolviese la prueba. En la que Prevc encabezó un doblete para su país que completó Anze Lanisek, con el que intercambió las posiciones que ocupaban tras la primera ronda.
Domen, de 25 años -hermano del ya retirado Peter Prevc y de la joven 'depredadora' Nika Prevc, dos ganadores de la Copa del Mundo (ella, esta temporada)-, doble oro mundial en los pasados campeonatos de Trondheim (Noruega, en el trampolín grande y por equipos), logró su novena victoria en el torneo de la regularidad. La tercera del curso. Con dos saltos de 234,5 y 237,5 metros con los que sumó 459.1 puntos.
Prevc superó en 4.3 unidades a su compatriota Lanisek, que había volado 242 metros en la primera ronda -completando el salto más largo del día-, pero que con un segundo intento de 227 metros y medio tuvo que acceder al intercambio de plazas y conformarse con la segunda. En una jornada festiva para la afición eslovena, que vio triunfar a dos de los suyos en uno de los santuarios deportivos de su nación.
El siempre espectacular japonés Ryoyu Kobayashi -que empezó la temporada regular, tirando a mal; y que la está acabando de menos a más- mantuvo el tercer puesto de la primera ronda y completó el podio. Con dos saltos de 232 y 239 metros y medio; y a quince puntos del ganador.
El gran triunfador del día fue, sin embargo, Tschofenig, cuya fiesta de cumpleaños se promete más que animada. Con los puntos capturados este viernes suma un total de 1.755, frente a los 1.623 de Hörl, su compañero de habitación. Una diferencia que ya es insalvable, a falta del cierre del domingo; y que le hace acreedor al Globo de Cristal.
El campeón de Villach sucedió en el historial de la competición a su muy ilustre compatriota Stefan Kraft, a los 31 años el saltador en activo con más victorias en la Copa del Mundo (45) -y el tercero en la relación histórica-, que el año pasado había ganado por tercera vez la competición de la regularidad, que este viernes acabó quinto, justo detrás de él; y que concluirá el torneo, pase lo que pase el domingo, en tercera posición.
Sin ninguna victoria antes de esta temporada, Tschofenig ya lleva ocho en la Copa del Mundo. Entre ellas, las dos que logró en Garmisch-Partenkirchen (Alemania), el día de Año Nuevo, y en Bischofshofen (Austria), el de Reyes; con las que forjó su triunfo final en el prestigioso Cuatro Trampolines. Un torneo que acabó, al igual que concluirá la general, con un 'triplete' nacional que completaron, asimismo por ese orden, dos egregios salzburgueses: Hörl y Kraft. Para mayor gloria del deporte austriaco.
Hörl, de 26 años, con un palmarés bastante más discreto que sus compañeros de equipo, pero que no deja de ser campeón olímpico -por equipos, en los Juegos de Pekín 2022-, logró esta temporada dos de sus cinco triunfos en Copa del Mundo. Pero había sido bastante más regular que el flamante vencedor en el tramo final del curso.
Tschofenig presentó su definitiva declaración de intenciones con su doble triunfo en Willingen (Alemania), los dos primeros días de febrero, pero lleva sin ganar desde que lo hiciese por última vez el 9 de ese mes, en Lake Placid (EEUU), la sede olímpica de 1980.
Hörl le había ido recortando poco a poco. Hasta que el pasado fin de semana, en Lahti (Finlandia), estuvo a punto de acelerar en su contra el desenlace, ya que sólo logró el pase a la segunda manga por los pelos: con el trigésimo puesto de la primera.
Jan salvó la 'bola de partido' ese día con el segundo mejor salto de la segunda ronda, para acabar decimoquinto, ocho puestos por detrás de su amigo Daniel. A Planica llegó con pocas posibilidades. Pero aún había que volar desde el mítico trampolín esloveno.
Este viernes, Tschofenig no le dio opciones. Aseguró las dos rondas, avanzó un puesto entre ambas y acabó cuarto, cuatro plazas por delante de su principal rival.Y se supo vencedor de la general antes incluso de que concluyese la prueba; después de su salto, que le aseguraba quedar por delante de su colega.
Ya lo festejó en zona de meta y, aún más, en el podio. Y esta noche tendrá doble celebración, la de verdad, con otra Copa, la del Mundo, en sus manos. Pocas formas mejores hay de cumplir 23 años.
Adrián R. Huber
(c) Agencia EFE