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Cruz Azul ilusiona, pero medirán su capacidad real contra su némesis: el América

Cruz Azul venció a Tigres. Ignacio Rivero celebra el autogol de Diego Reyes. (Rodrigo Oropeza / AFP)
Cruz Azul venció a Tigres. Ignacio Rivero celebra el autogol de Diego Reyes. (Rodrigo Oropeza / AFP)

Cruz Azul ha emprendido un camino que se imaginaba imposible hace unos meses. A las órdenes de Martín Anselmi, joven entrenador argentino de 38 años, La Máquina por fin ve un nuevo amanecer luego de años de decepciones y esfuerzos módicos para la grandeza que supone su historia. Desde que rompieron la maldición sin título, en el Apertura 2021, después de 23 años y medio sin dar la vuelta olímpica, la etapa de relajación pesó en la institución: no volvieron a ser contendientes al campeonato durante tres años.

Esa realidad empieza a revertirse con una renovación en todos los niveles. Es muy pronto, pues con siete jornadas en el futbol mexicano no existen garantías totales, pero el camino está marcado. Ante Tigres, el sábado en el Estadio Ciudad de los Deportes, Cruz Azul demostró que tiene los argumentos futbolísticos para competir y vencer a cualquier equipo de la Liga MX. No es un asunto menor: Tigres es el vigente subcampeón de México y fue campeón hace nueve meses. Siempre es válido tomarlos como parámetro.

La directiva que encabeza el cuestionado Iván Alonso, la misma que eligió a Anselmi, está dando resultados en este comienzo de torneo. Los movimientos del plantel fueron sensatos: Kevin Mier se ha convertido en una garantía en el arco, la cual extrañaban desde hace varios años. No pudieron serlo ni Sebastián Jurado ni Andrés Gudiño. Y hasta Jesús Corona, en sus últimos torneos, ya daba señales de caducidad. El colombiano ha dotado a Cruz Azul de la seguridad que les hacía falta.

En la defensa, Gonzalo Piovi ha hecho sentir su rigor en la marca y calidad con el balón en los pies. Hacia adelante, Cruz Azul se da un festín: genera peligro constante. El torneo empezó mal, con derrota ante Pachuca y empate contra Juárez. Ya hasta pedían fuera a Anselmi, que acababa de llegar. Ahora suman cinco triunfos al hilo que los tienen como líderes generales. Pero falta la prueba de fuego para determinar qué tan lejos puede llegar este tren.

El examen es con América. Y también para Las Águilas hay algo que demostrar. El título empieza a tener abolladuras que vale la pena tomar en cuenta no sólo por los resultados adversos —particularmente la caída ante Pachuca del fin de semana— sino porque el rendimiento de algunos de sus jugadores clave empieza a venir a menos. Están a la espera de Henry Martín, su goleador, fuera de acción hasta ahora (ya recuperado), pero si algo había demostrado este equipo, era una capacidad amplia para generar peligro sin depender de un solo jugador.

André Jardine, entrenador del club, dijo a comienzos de temporada que todavía habría una versión mejor del América para este torneo. No se ha cumplido por el momento. Puede ser la demanda física: no haber tenido vacaciones en diciembre y, encima, afrontar una doble competencia. La Concachampions, y la caída ante Real Estelí en particular, dejó ver una fisura en el rendimiento físico y futbolístico que, si se avivan, los clubes de México podría aprovechar: se van dando cuenta de que el América no es tan invencible como parecía hasta hace pocas semanas, cuando se dio el lujo de arrancar invicto el torneo con su equipo suplente.

Ambos clubes tienen cosas que demostrar. La validación para Cruz Azul radica en su condición de líder prematuro: conocer para qué están en este semestre. América tiene que retomar la inercia que los llevó a ser el equipo más dominante del país durante un semestre entero. Ya no están para jugar a medio gas y tomarse el torneo a la ligera. El partido será el próximo sábado a las 21:00 horas en el Estadio Azteca.

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