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Cruz Azul, el equipo del que nunca se espera nada, y de todas formas termina decepcionando

Cruz Azul quedó eliminado de la Leagues Cup ante Charlotte FC. (Omar Vega/Getty Images)
Cruz Azul quedó eliminado de la Leagues Cup ante Charlotte FC. (Omar Vega/Getty Images)

Cruz Azul volvió a firmar otro fracaso que debería ser vergonzoso. Pero ellos están más acostumbrados a esa palabra que ningún otro equipo en el futbol mexicano. Hasta para ser exhibidos hay formas y ellos eligieron, una vez más, el camino más doloroso. Porque lo más sencillo, para amainar el dolor de un fracaso, habría sido que ni siquiera calificaran a la ronda de 16vos de final. Después de perder el primer partido de la competencia, contra el Inter Miami de Lionel Messi, el camino lucía complejo. Pero contra Atlanta United levantaron el orgullo de alguna manera.

Vencieron, en penales y de manera dramática, a uno de los mejores equipos de la Major League Soccer (MLS). Ese impulso, aunque no remediara los problemas de fondo de La Máquina, que llegaba altamente tensionada a este torneo, tenía toda la pinta de ser un avance, una palmada en la espalda para recuperar el orgullo. La moral de los cementeros se elevó después de una victoria de ese tipo. Todo para nada. Todo para volver a hacer más triste una nueva decepción, la que los hace tocar fondo a nivel internacional ahora también.

Quizá esa victoria hizo pensar que podían repetir la dinámica en el partido contra Charlotte FC. No fueron los 90 minutos más lúcidos para ninguno de los dos clubes. Pero faltaba lo mejor, el punto de quiebre en el que Cruz Azul podía volverse más fuerte tomando en cuenta el antecedente inmediato contra Atlanta United. Los penales. Ya habían mostrado aplomo y capacidad de reponerse de un fallo (aquella tanda contra Atlanta comenzó con un fallo de Carlos Salcedo). Nada de eso pasó. Y al escenificación de la eliminación tuvo, como otros capítulos amargos, a un protagonista: Uriel Antuna.

De hecho la inercia parecía favorecerles, pues el rival falló el primer disparo. Otra vez la vocación por el sufrimiento. Antuna cobró su penal como ha acostumbrado, como ha hecho su sello personal: con largas pausas para tratar de engañar al portero, una moda ampliamente extendida en todo el universo futbolístico. Pero su intento de jugar mentalmente con Kristijan Kahlina, portero rival, le salió totalmente en contra. Más bien fue como si el portero lo fintara a él y no él al portero. Esa falla en la estrategia sentenció a Antuna, que disparó hacia su derecha, sin fuerza ni colocación, completamente superado por el juego mental del guardameta.

Y todavía faltaba más. Carlos Rotondi, uno de los jugadores más lúcidos de La Máquina en los últimos tiempos, erró su disparo a continuación. De nada sirvió que Ashley Westwood, de Charlotte, también fallara en su tiro porque Cruz Azul no aprovechó era paridad. El último fallo, el de Kevin Castaño, terminó por enterrar al 100% las ilusiones cementeras. Otra vez. Como le dice Dewey a sus hermanos en 'Malcolm el de enmedio': nunca espero nada de ustedes y de todas formas logran decepcionarme. Es la historia de Cruz Azul. Sí, la excepción fue el 2021 con aquel campeonato que acabó con la sequía de casi 24 años.

No fue un nuevo renacer luminoso. Fue un punto alto y nada más. No hubo continuidad para ese plantel. La misión intermedia se cumplió. Luego se regresó a la programación habitual, aquella en la que Cruz Azul está acostumbrado a fungir como el gran bufón del futbol mexicano. Y no hay motivos para el optimismo inmediato. El plantel carece de figuras y de cohesión colectiva. Ricardo Ferretti no ha podido con este reto. Es un enigma saber cuál será el devenir cementero. Su realidad ahora mismo es la de tantas otras veces: un equipo que decepciona de manera única.

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