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La Corte Suprema mostró dudas sobre la posibilidad de suspender la candidatura de Donald Trump

Manifestantes partidarios de la inhabilitación de Trump, al frente de la Corte Suprema en Washington (AP Photo/Mariam Zuhaib)
Manifestantes partidarios de la inhabilitación de Trump, al frente de la Corte Suprema en Washington (AP Photo/Mariam Zuhaib) - Créditos: @Mariam Zuhaib

WASHINGTON.- Fue una audiencia jamás vista en la historia de la Corte Suprema de Justicia estadounidense, el caso político más importante en un cuarto de siglo, desde que los nueve jueces del máximo tribunal decidieron a fines de 2000 frenar el recuento de votos de la elección presidencial en Florida, una decisión que terminó por darle la presidencia a George W. Bush, quien venció a Al Gore. La pregunta ahora es muy diferente: si Donald Trump puede ser nuevamente candidato presidencial este año.

Durante dos horas, los jueces de la Corte escucharon este jueves los argumentos de los abogados en un caso que mantiene en vilo a Estados Unidos por el enorme impacto que puede llegar a tener en la carrera a la Casa Blanca. La Corte Suprema de Colorado dictaminó que Trump es constitucionalmente inelegible para volver a ser presidente por haber estado involucrado en la “insurrección” del 6 de enero de 2021, el asalto trumpista al Capitolio, ampliamente visto como uno de los peores ataques a la democracia en la historia del país. Otros estados han ofrecido fallos a favor y en contra de Trump, y la cuestión aterrizó en el máximo tribunal en Washington, que otra vez tiene en sus manos el poder para marcar el rumbo de Estados Unidos, y, también, del mundo.

Manifestante a favor de la inhabilitación de Trump frente a la Corte Suprema en Washington (AP Photo/Mariam Zuhaib)
Manifestante a favor de la inhabilitación de Trump frente a la Corte Suprema en Washington (AP Photo/Mariam Zuhaib) - Créditos: @Mariam Zuhaib

A lo largo del ida y vuelta entre los abogados y los jueces, cuyo audio fue transmitido en vivo por C-Span, los jueces se mostraron escépticos y dejaron dudas acerca de que un estado pueda decidir quién puede y quién no puede ser candidato a presidente. Más notable aún: las dudas sobre la solidez legal del fallo de la Corte de Colorado recorrieron todo el espectro ideológico de la Corte, desde los magistrados más conservadores –la mayoría del tribunal– hasta los jueces progresistas. El juez Samuel Alito advirtió sobre las “consecuencias inimaginables” de sostener el fallo de Colorado. Los magistrados mostraron tal sintonía que incluso hubo analistas que especularon con una decisión unánime de los nueve integrantes del tribunal.

Trump se mostró muy confiado luego de la audiencia de obtener un fallo favorable al afirmar en una conferencia de prensa que el proceso había sido “muy hermoso”.

“¿Puedes sacar a la persona que lidera a todas partes y decirle ‘oye, no te dejaremos competir’? Saben, creo que eso es bastante difícil de hacer, pero lo dejo en manos de la Corte Suprema”, dijo Trump.

Detrás de los tecnicismos legales del caso ante la Corte Suprema aparece un debate político mucho más profundo acerca de si Trump puede o no volver a ser presidente tras el papel que jugó en el asalto al Congreso. Para sus críticos y sus rivales, Trump fue el pilar central de la insurrección, y, como tal, debería ser desterrado de la política. Pero sus simpatizantes y aliados consideran que a Trump le robaron la elección, pese a que no existe evidencia alguna de que hubo un fraude masivo, tal como el expresidente y sus seguidores denuncian.

Más de 1200 norteamericanos han sido acusados penalmente por el asalto al Congreso, casi 900 fueron declarados culpables de delitos federales y más de la mitad de los declarados culpables recibieron una condena a prisión, según el Departamento de Justicia.

Las penas de prisión van desde unos pocos días de reclusión intermitente, hasta 22 años de prisión. La sentencia más larga fue impuesta a Enrique Tarrio, exlíder del grupo de extrema derecha Proud Boys, declarado culpable de “conspiración sediciosa” por lo que los fiscales describieron como un complot para detener la transferencia de poder de Trump al presidente Joe Biden.