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La Constitución de Bolivia cumple 15 años vulnerada y en un contexto más polarizado

La Paz, 7 feb (EFE).- La Constitución de Bolivia cumple este miércoles 15 años de vigencia sin haber logrado resolver las fracturas sociales y políticas que impulsaron su aprobación, con un país aun más polarizado y vulneraciones a conceptos como la separación de poderes o la democracia participativa.

El 7 de febrero de 2009, el entonces presidente Evo Morales (2006-2019) promulgó la Constitución en un acto multitudinario, tras su aprobación con un 61,4 % en un referendo celebrado dos semanas antes.

La nueva norma, que reemplazó a la que estuvo vigente desde 1967, supuso, según las entonces autoridades, la "refundación" del país como un "Estado Plurinacional".

Entre otros aspectos, el texto constitucional asignó cuotas de parlamentarios indígenas, reconoció como oficiales los idiomas de las 36 naciones originarias y el castellano, consagró a la hoja de coca como "patrimonio cultural" y estableció el "modelo económico social y comunitario" con un fuerte protagonismo del Estado.

También introdujo los referéndums, la elección por voto popular cada seis años de los magistrados del órgano Judicial y la figura de la segunda vuelta electoral, además de establecer que el presidente y vicepresidente pueden ser reelectos de manera continua "por una sola vez".

Fruto de la crisis

La Constitución boliviana fue "fruto de una crisis política y social muy profunda" ocurrida a principios de los años 2000, que incluyó revueltas sociales contra la privatización del agua y la exportación del gas natural, y el reclamo indígena de un mayor protagonismo, dijo a EFE el especialista en autonomías Fabián Yaksic.

Esta crisis provocó la "debacle" del sistema de partidos tradicionales en el país, lo que, a su juicio, fue capitalizado por Morales y el gubernamental Movimiento al Socialismo (MAS) para llegar al poder.

Yaksic, que fue viceministro de Descentralización en la primera gestión de Morales, recordó las dificultades que tuvo la Asamblea Constituyente, instalada en agosto de 2006 en Sucre, la capital constitucional de Bolivia, y que terminó de sesionar en la ciudad andina de Oruro en diciembre de 2007.

El MAS tenía la mayoría en la Constituyente, pero no los dos tercios de voto para aprobar la nueva carta magna, que finalmente se aprobó en ausencia de la oposición, provocando otro conflicto que se tuvo que resolver en el Parlamento nacional mediante un acuerdo político para corregir un centenar de artículos.

Heridas abiertas

Yaksic identificó cuatro "clivajes" o "escisiones" en la sociedad boliviana que surgieron durante el debate constitucional: el institucional democrático, el económico productivo, el cultural y el territorial, que "continúan polarizando" al país.

Para el experto, uno de los grandes problemas fue la consigna "Estado plurinacional versus República", porque si bien la palabra "plurinacional se menciona en 128 acápites de la Constitución, "en ninguna parte define exactamente qué es esto" y lo redujo a ser el "apellido" de tres instituciones: El Tribunal Constitucional, la Asamblea Legislativa y el Órgano Electoral.

"A 15 años, no se ha resuelto este entuerto porque el Estado Plurinacional para algunos no ha terminado, ni iniciado en su construcción" y al enfrentarse a la República, "se ha vaciado de contenido democrático", afirmó.

También consideró que la Constitución "es buenísima en el texto", ya que habla de "independencia de los poderes" y de una justicia "no subordinada", pero desde su vigencia "se fue en contrarruta de todo esto" porque el Gobierno del MAS se dedicó a "violar permanentemente" la carta magna.

Como cuando Evo Morales desconoció los resultados del referéndum que le negó la posibilidad de volver a postular en las elecciones de 2019 y se valió de un fallo constitucional para hacerlo, mencionó.

También cuestionó la "sobredimensión" de lo indígena en la Constitución "sin sustento o contenido", lo que hizo que los pueblos indígenas, sobre todo los minoritarios, sean "los menos beneficiados" de su implementación y, además, ahora deban disputar sus propios territorios con los campesinos llamados "interculturales" que emigran desde otras regiones.

La novedad es que "quien polariza" ahora ya no es sólo la "esmirriada" oposición, sino que "tenemos un fraccionamiento al interior del propio MAS", añadió.

A su juicio, si bien no hay condiciones para una nueva constituyente, asuntos pendientes como la crisis crónica judicial podrían resolverse con reformas parciales mediante los referéndums.

Gina Baldivieso

(c) Agencia EFE