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Conmoción por la muerte de la esposa del golfista: cuándo el dengue puede generar cuadros graves, incluso en personas jóvenes

El golfista argentino Emilio “Puma” Domínguez junto a su esposa, María Victoria De La Mota Claverie, que falleció el sábado pasado
El golfista argentino Emilio “Puma” Domínguez junto a su esposa, María Victoria De La Mota Claverie, que falleció el sábado pasado

La noticia conmocionó al mundo del deporte y causó gran preocupación. María Victoria de la Mota Claverie tenía 33 años, estaba casada con el golfista Emilio “Puma” Domínguez y tenía dos hijos, Constantino e Hipólito, de cuatro y un año, respectivamente. Imprevistamente, falleció el sábado pasado, luego de que su salud se complicara producto de una infección generada tras contraer dengue. La noticia generó mucho dolor y también preocupación: ¿cómo es posible que una mujer joven pueda ser un caso mortal de la enfermedad que ya se cobró la vida de 119 personas en lo que va del año?

Incluso en personas sanas, el virus puede desencadenar cuadros graves, en distintas situaciones, tanto en pacientes jóvenes como en mayores, que por supuesto se agravan cuando hay condiciones preexistentes. El dengue grave (antes denominado hemorrágico), aún sin haber producido hemorragias externas puede desencadenar cuadros cardíacos de rápida evolución que ocasionen la muerte. Así lo explicaron distintos especialistas consultados por LA NACIÓN, que pusieron especial énfasis en la necesidad de solicitar ayuda médica ante los primeros síntomas y no automedicarse.

“El dengue es una enfermedad viral que está producida por cuatro serotipos diferentes. El DEN1, DEN2, DEN3 y DEN4. En la Argentina predomina el DEN1 y el DEN2. Y una vez que uno contrae la infección, adquiere inmunidad específica para ese serotipo”, explica el cirujano cardiovascular Marcelo Nahin.

El dengue grave

“Los cuadros clínicos que produce este virus se clasifican en tres: el dengue no grave asintomático o sin signos de alarma; el dengue no grave con signos de alarma (que da una fiebre muy alta, dolor detrás de los ojos y en las articulaciones, pero no grave), y después, en el 5% de los casos, a nivel mundial y 0,2% en Argentina, la tercera categoría es el dengue grave que puede ser potencialmente mortal. No quiere decir que todos los que tengan dengue grave vayan a morir, pero si puede ser potencialmente mortal, y el dengue grave también llamado hemorrágico, produce un shock en el organismo, porque disminuye mucho las plaquetas, y puede producir afectación en el corazón”, explica el especialista.

El dengue grave o hemorrágico puede producir miocarditis viral, que es la inflamación del músculo cardíaco. “También puede producir pericarditis en el corazón. En el dengue grave es bastante frecuente la afectación cardíaca pero generalmente es transitoria”, apunta Nahin.

Frecuentemente, las formas graves se presentan cuando el paciente tiene una segunda exposición al virus, explican los especialistas. “Por ejemplo, un paciente joven, sano, puede haber tenido un dengue asintomático o con un cuadro muy leve por el serotipo 1 y después cuando se contagia, se vuelve a contagiar con otro serotipo diferente. Entonces, ahí tienen más posibilidades de desarrollar la forma grave o el llamado dengue hemorrágico”, detalla.

De todas formas, aclara el especialista: “Es importante destacar que las formas menos graves de dengue, la que no tiene alarma y la que tiene, pueden evolucionar dinámicamente a formas graves. Entonces hay que estar atentos y seguir pautas de alarma para concurrir a un centro hospitalario y que se lo interne, porque lo que sí define la mayor o menor mortalidad de las formas graves es la pronta y la rápida atención y la atención adecuada en una terapia intensiva”, enfatiza. “No hay que descuidarse cuando uno tiene una forma no grave, hay que estar alerta para ver si esos síntomas se intensifican y hay que concurrir a un centro médico rápidamente”, detalla.

Tampoco hay que creer que únicamente el dengue grave o hemorrágico se hace evidente porque el paciente tiene hemorragias nasales o por la boca. “Una característica del dengue grave es que produce una caída pronunciada de las plaquetas (trombocitopenia). Inicialmente puede no haber hemorragias, pero sí se puede detectar en el laboratorio la caída preocupante de las plaquetas”, advierte. “Si las plaquetas siguen bajando, sobrevienen las hemorragias. Para poder sobrellevar un cuadro de dengue grave se necesita la internación precoz en una terapia intensiva”, apunta el cardiólogo.

Los números

El infectólogo Eduardo López explica que los últimos datos del Boletín Epidemiológico del Ministerio de Salud, correspondiente a esta semana, explican que, además de las 129 muertes, (de ellas, 119 corresponden a este año) también se registraron 398 casos con criterio de dengue grave. Si bien el mayor número de fallecimientos se registra entre aquellos que tienen entre 30 y 39 años, esto se explica porque esa franja de edad es la que más contagios reportó. Sin embargo, la incidencia de mortalidad en esa franja es de 5 por millón de habitantes; entre los mayores de 80 años, es de 22 cada millón.

“El dengue puede dar una enfermedad grave en pacientes inmunocompetentes, normales e incluso jóvenes. Eso está bien estudiado porque depende de cómo es la agresión inicial del virus y cuál es la magnitud de impacto en distintos órganos nobles como hígado, pulmón y corazón. Por otra parte, está circulando el serotipo 2 en forma predominante, que es el que tiene tendencia a dar enfermedades más graves”, detalla López.

Y completa: “Esto está demostrado en múltiples trabajos. Seguramente, [el caso de De la Mota] se debe haber tratado de un cuadro de dengue grave y el dengue hemorrágico forma parte del dengue grave. Pero, también puede ser el dengue con shock y el dengue con fallos multisistémicos. Así que las personas jóvenes también pueden tener enfermedad grave. Por eso, siempre el dengue nos corre por delante, si se permite la expresión, porque puede tener una evolución muy rápida, aún en individuos inmunocompetentes y de edad joven”.

Comorbilidades

Ramiro Heredia especialista en Medicina Interna del Hospital de Clínicas coincide: “El dengue es una infección que tres de cada cuatro personas van a cursar sin síntomas. O sea, que una de cada cuatro va a tener dengue con síntomas, va a consultar y lo vamos a identificar y diagnosticar. La mayor parte de las personas va cursar la enfermedad con síntomas leves, como dolor de cabeza, dolores musculares, articulares, fiebre, algunas veces con escalofríos, náuseas, vómitos, dolor abdominal y un rush en la piel o erupción cutánea. Algunas personas en nuestro país, alrededor del 0,2%, o sea una de cada 500, va a tener dengue grave, con riesgo de complicaciones. Y algunas personas, desgraciadamente, fallecen por dengue. En nuestro país, la mortalidad de la enfermedad es del 0,07%, según los datos del Ministerio de Salud. El grupo en el cual la mortalidad es más elevada son las personas de más de 80 años, muchas veces porque conviven con otras comorbilidades”.

Y agrega: “Como en otras enfermedades virales, las personas que tienen otras enfermedades crónicas o de edad avanzada son las que tienen más riesgo de morir. No obstante, una persona joven, sana y sin comorbilidades también puede tener complicaciones graves y fallecer de esta enfermedad. Una enfermedad totalmente prevenible, a la que todos estamos expuestos y que, por distintas condiciones climáticas, socioambientales, económicas, etcétera, parece que vino para quedarse en la región”.