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Por qué Leo Messi no irá a la cárcel

El futbolista argentino está acusado de varios delitos fiscales, por los que piden para él 22 meses de prisión. Pero es muy poco probable que, en el supuesto de que le encontraran culpable, el 10 del Barcelona acabara entre rejas.

Por qué Leo Messi no irá a la cárcel

Tres supuestos delitos de fraude fiscal. Esa es la acusación que le han hecho al ciudadano español Lionel Andrés Messi Cuccittini, de profesión jugador de fútbol, para muchos el mejor del mundo en lo suyo, pero con las mismas responsabilidades de cara a Hacienda que cualquiera de los habitantes de su país adoptivo. La Agencia Tributaria, por medio de la Abogacía del Estado, considera que el cuatro veces Balón de Oro es parte del entramado delictivo que ha defraudado la cantidad correspondiente (que, teniendo en cuenta su sueldo, es enorme: 4,1 millones de euros) en concepto de impuestos.

Más concretamente, estiman que el futbolista desvió los ingresos correspondientes a derechos de imagen obtenidos entre 2007 y 2009 a empresas creadas con ese propósito en paraísos fiscales como Belice o Uruguay. De esta forma, entienden, dejó de pagar el IRPF en España, con el perjuicio para la sociedad que esto supone. La Abogacía acepta que Messi no sea experto en asuntos económicos, pero considera que es imposible que no supiera dónde acababa su dinero.

Por este motivo, piden para él 22 meses y 15 días de prisión, algo sobre lo que deberá decidir el juzgado de lo penal de Vilanova i la Geltrú, en la provincia de Barcelona. Sin embargo, para tranquilidad del socio azulgrana y posible indignación de algún otro contribuyente imparcial, las opciones de que el argentino nacionalizado llegue a pisar la cárcel en realidad son muy bajas. Estos son los motivos que, probablemente, mantendrán a la Pulga en libertad:

La pena solicitada es muy baja. El tiempo de privación de libertad que reclama la acusación no llega a los dos años completos. A esto se añade que Messi carece de antecedentes penales. El procedimiento habitual en estos casos, tal como indican los artículos 80 y 88 del Código Penal, es que el condenado sustituya la reclusión por arrestos de fin de semana, trabajos comunitarios o multas.

La Fiscalía se retiró del proceso. El Ministerio Público, que fue quien lanzó la primera acusación, aceptó la primera explicación recibida: el responsable de los negocios del jugador es su representante, Jorge Horacio Messi, que también es su padre. La Abogacía continúa con el juicio porque, aun asumiendo que eso es cierto, no se cree que Leo estuviera completamente al margen.

Messi está dispuesto a colaborar. De hecho, ha pagado sin ninguna demora la multa que se le impuso, que equivalía a la cantidad defraudada. Además, dada su condición de personaje público, sería difícil que se diera a la fuga o se ausentara del juicio.

No hay agravantes particulares. No se trata de un delito "continuado", como el que sí llevó al presidio a personajes públicos como Maite Zaldívar, implicada en la trama corrupta de Marbella. Tampoco se aplica el principio de "prevención de la corrupción", que fue lo que envió a la sombra a los políticos catalanes Vicenç y Lluís Gavaldà y al empresario Fidel Pallerols pese a que sus condenas también eran menores de dos años.

En este sentido, el caso de Messi sería similar al de otro personaje ilustre de la prensa del corazón, María José Campanario, a quien le cayó un año y once meses por fraude y estafa pero eludió el penal por no tener antecedentes. Muchos están intentando comparar también la situación del argentino con la de la tonadillera Isabel Pantoja, quien se convirtió en inquilina del correccional de Alcalá de Guadaíra, pero hay un matiz quie diferencia sus situaciones: a la cantante, condenada a 24 meses por blanqueo de capitales, se le había impuesto anteriormente una multa de algo más de un millón de euros que no fue capaz de pagar.

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