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Carlos Albert y su despido de TV Azteca por aceptar visitar al Subcomandante Marcos

Carlos Albert y el Subcomandante Marcos. (Getty Images/AP)
Carlos Albert y el Subcomandante Marcos. (Getty Images/AP)

Es un hecho que Carlos Albert supo convertirse en una voz de referencia en todos los medios de comunicación en los que incursionó. Sus intervenciones televisivas eran tan vehementes como sus columnas de opinión. Nunca se guardó nada ni quiso quedar bien con nadie. Hugo Sánchez, Jorge Vergara, Ricardo La Volpe, Javier Aguirre, Fidel Kuri, Decio de María. El listado de personajes en los que Albert puso la mira podría entregar una enciclopedia.

Esa fue siempre su manera de ser durante sus 41 años como analista deportivo (se retiró el año pasado). Desde que llegó como comentarista 'novato' a Canal 13 (entonces propiedad del Estado Mexicano), para comentar el Mundial de Argentina 1978, Albert labró un estilo directo, franco, de disputa y terquedad en muchas ocasiones, que pese —o gracias— a la estridencia le ganó el respeto de los televidentes y también el rechazo de otros tantos.

Cuando vivía uno de sus momentos más plenos en la televisión, después del Mundial de 1994, ese universo terminó para él. ¿El motivo? Una propuesta para visitar al Subcomandante Marcos la Selva Lacandona. "Samuel Ruíz (obispo de San Cristóbal de las Casas) me invitó a conocer al Subcomandante Marcos. Yo escribía y lo defendía. En el canal me dijeron: prohibido que toques el tema en el canal. No, yo escribía (en otro lado). Me dijo el obispo: 'tengo un lugar en el avión. Le dije que por supuesto", contó a La Saga.

En agosto de 1993, Imevisión había sido adquirida por Ricardo Salinas Pliego, como parte las políticas privatizadoras emprendidas durante el sexenio de Carlos Salinas de Gortari. Y fue el empresario quien le negó a Albert la oportunidad de ir. Albert pidió sus vacaciones para hacer válida la invitación de Ruíz. "Las tomé y me fui. No obedecí instrucciones del dueño, que es el que está ahorita, que no quiero ni nombrarlo. A mí el que me corrió de ahí fue él. Supo (Salinas Pliego) y olvídate", confesó.

Albert, al final, no pudo conocer a Marcos, pero sí conoció todo el lugar donde se resguardaba el Ejército Zapatista y la forma en que vivían. "No estaba, andaba en otras cosas. A él no lo conocí, pero conocí a todos. Conocí a la Comandanta Ramona. Fue una experiencia impresionante que no cambio por nada. Fui con varios periodistas y recorrí libremente todo".

Después de eso episodio, Albert fue despedido de la naciente TV Azteca y se alejó de los medios de comunicación televisivos por varios años. En el año 2000 ocupó un cargo público: Director de Deporte del Distrito Federal. En 2001 salió del cargo y fue inhabilitado por 25 años luego de que la Contraloría del Gobierno capitalino argumentara irregularidades en una adjudicación y haber excedido sus atribuciones.

Forjado en el Necaxa y seleccionado nacional durante los 60, Alberto vio truncada su carrera de manera prematura en 1971, a los 28 años. Su equipo, los Rayos, habían tomado la decisión de venderlo al Atlante, donde le pagarían la mitad de su sueldo. Él no aceptó: se opuso en todo momento y fue todavía más lejos. Se convirtió en el primer futbolista en demandar a un equipo en México con la Ley Federal del Trabajo bajo el brazo. Sus abogados le aconsejaron que formara un sindicado y él puso manos a la obra, pero se encontró con una indiferencia casi total en el ambiente y, finalmente, fracasó en su encomienda.

"Yo estudié una carrera (Administración), pero compañeros que no tenían ni para comer, que no les pagaban nada, compañeros que teníamos que juntarle dinero para tener un hijo, no tenían para pagar un hospital", contó en charla con Roberto Gómez Junco

Tras su paso como funcionario, Albert retomó su actividad en televisión. Primero en CNI Canal 40 y para 2007 llegó a ESPN. En su renacer como comentarista, Albert Llorente volvió a dar la nota por un polémico despido en el marco de las campañas presidenciales de 2012. El exjugador publicó en redes sociales que la gente debería ver el primer debate de los candidatos presidenciales y no las semifinales del futbol mexicano que, en el mismo horario, iban a jugar Morelia y Tigres. Después de aquello tuvo participaciones en Fox Sports, Radio Centro y Reacción en Cadena.

“No me van a hacer cambiar. Parte de lo que he hecho es porque lo hago con gusto. Lo hago con gusto porque lo hago con convicción. Si me cambias las convicciones, no va a funcionar”, contó Albert en 2019 a Apuntes de Rabona.

Es cierto. Nunca faltaron momentos bochornosos, de esos que abundan en la TV deportiva. Albert participó muchas veces de la polémica excesiva y de los insultos fáciles. Esa tendencia se agudizó en los últimos tiempos, cuando no tenía rubor en usar palabras altisonantes para demeritar a sus propios compañeros o a otros colegas, como cuando arremetió contra el narrador argentino Sebastián Vignolo, que había catalogado a Tigres como un equipo "chiquito".

Tras retirarse oficialmente de los medios, el año pasado, Albert se ha mantenido activo en redes sociales y ocasionalmente participa en entrevistas de televisión e Internet.

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