Anuncios

La edad de la primera mamografía, un estudio clave para detectar cáncer: mientras EE.UU. la baja, el debate sigue abierto en la Argentina

La mamografía es el estudio de referencia para la detección temprana del cáncer de mama
La mamografía es el estudio de referencia para la detección temprana del cáncer de mama

Un borrador de las nuevas guías para la detección temprana del cáncer de mama que, a partir de junio, adoptaría Estados Unidos baja de los 50 a los 40 años la edad en la que las mujeres tendrían que empezar a hacerse la mamografía, cada dos años y hasta los 74. Esta actualización de la Comisión Especial de Servicios Preventivos de ese país (Usptf, por su nombre en inglés), que se acaba de abrir a comentario público, alcanza a toda persona de sexo femenino al nacer y se fundamente en el aumento de casos de la enfermedad que aparecen a partir de los 40 años.

¿Qué se recomienda en la Argentina? Lo cierto es que aquí también se trata de un tema de debate de larga data.

El cáncer mamario es la primera causa de mortalidad femenina por tumores en el país, con 5820 argentinas que murieron en 2021, de acuerdo con las últimas estadísticas oficiales disponibles. El 9% tenía 49 años o menos. En 2020, según publica el Instituto Nacional del Cáncer (INC), hubo 22.024 nuevos casos diagnosticados.

“Ingenieros de prontitud”. Cuáles son los riesgos y oportunidades de usar herramientas de inteligencia artificial en el trabajo

La mamografía sigue siendo el estudio de referencia para detectar estos tumores y otras enfermedades del tejido mamario. “Es una radiografía de las mamas que permite, a través de imágenes, la detección del cáncer en su fase más temprana, cuando todavía es muy pequeño, no palpable, y no presenta síntomas ni signos de la enfermedad. Es el único método reconocido para la detección precoz del cáncer de mama en población con riesgo promedio”, definen desde el Programa Nacional de Control de Cáncer de Mama, del INC.

Como edad de inicio de esa pesquisa de rutina en las mujeres sin antecedentes de la enfermedad (riesgo promedio), en el país el INC recomienda el control mamográfico con frecuencia anual o bienal a partir de los 50 y hasta los 69 años, cuando no haya síntomas o antecedentes familiares y personales de cáncer que modifiquen esa indicación.

La mamografía se puede complementar con otros estudios para descartar o confirmar sospechas si es necesario
La mamografía se puede complementar con otros estudios para descartar o confirmar sospechas si es necesario

“Las mujeres menores de 50 y las mayores de 69 deberán consultar con su médico para que las informe sobre la necesidad de que se realicen o no el estudio”, completa la recomendación, que se puede consultar acá.

En cambio, la Sociedad Argentina de Mastología (SAM), viene aconsejando que se realice el primer control a los 40 años, como ahora se propone en Estados Unidos.

“Bajó la edad de la incidencia del cáncer mamario y se están viendo casos en mujeres cada vez más jóvenes. Por eso, ahora, la recomendación en Estados Unidos es a partir de los 40 años para la población general de mujeres sanas, asintomáticas”, explicó Luciano Cassab, presidente de la SAM.

La entidad, que reúne a los especialistas en enfermedades mamarias, recomienda desde hace años que las mujeres se hagan una mamografía anual a partir de los 40. A partir de los 75 años, el control clínico sería suficiente.

“Muchas veces, hay lesiones muy pequeñas que no se veían el año anterior y ahora, con la tecnología disponible, se pueden detectar”, detalló Cassab a LA NACION. De acuerdo con las características de las microcalcificaciones que eventualmente se pongan de manifiesto en las imágenes mamarias, un profesional puede indicar una punción para obtener una muestra a analizar y confirmar o descartar la sospecha.

“Las mamas de mujeres jóvenes suelen ser densas: es un tejido que en la mamografía se ve muy blanco y las lesiones suelen verse del mismo color, sin contraste, entre el tejido más gris –continuó e presidente de la SAM–. Cuando el tejido mamario es denso, hay menos posibilidad de encontrar lesiones muy pequeñas. Por eso, en ese caso, se suele pedir un estudio complementario a la mamografía, que es la ecografía mamaria, porque detecta nódulos pequeños. Cuando ninguna de las dos imágenes permite eliminar la sospecha, se recurre a la resonancia magnética, que ayuda a identificar lesiones que pueden pasar inadvertidas y, con el uso de contraste, se ven”.