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El británico Cameron Norrie, semifinalista de Wimbledon y su vínculo con la Argentina: coach, el tatuaje de los Pumas y la visita a la Bombonera

El desahogo del británico Cameron Norrie tras vencer al belga David Goffin: este jueves se medirá con Novak Djokovic en las semifinales de Wimbledon.
El desahogo del británico Cameron Norrie tras vencer al belga David Goffin: este jueves se medirá con Novak Djokovic en las semifinales de Wimbledon. - Créditos: @ADRIAN DENNIS

De madre galesa y padre escocés, el tenista Cameron Norrie nació en Johannesburgo, Sudáfrica. Creció en Nueva Zelanda. Tuvo un pasado universitario en los Estados Unidos. Y desde 2013 representa tenísticamente a Gran Bretaña (de hecho, es el mejor rankeado de se país; 12°). Si ya disfrutaba de la mejor temporada de su carrera, acaba de potenciarla al convertirse en el primer británico desde Andy Murray en 2016 en llegar a las semifinales de Wimbledon (derrotó al belga David Goffin por 3-6, 7-5, 2-6, 6-3 y 7-5, y este jueves se medirá con el serbio Novak Djokovic, campeón defensor en el All England). Norrie, además, tiene un fuerte vínculo -profesional y emocional- con la Argentina.

Cameron Norrie junto con su kinesiólogo y su entrenador, ambos argentinos: Julián Romero y Facundo Lugones.
Cameron Norrie junto con su kinesiólogo y su entrenador, ambos argentinos: Julián Romero y Facundo Lugones.

Dos piezas fundamentales del equipo de Norrie (zurdo, de 26 años, de 1,88m) pertenecen a nuestro país: el coach, Facundo Lugones, y el kinesiólogo, Julián Romero . Lugones coincidió con el británico en la Universidad Cristiana de Texas. Estaba preparado para completar sus estudios y luego empezar a trabajar en la industria de las finanzas. Sin embargo, se hizo muy buen amigo de Norrie, empezó a colaborar como su entrenador asistente pero, a partir de 2017 (cuando el británico se hizo profesional), la sociedad fue creciendo abruptamente. Norrie, que hizo varias pretemporadas en Buenos Aires, vive un momento de ensueño: en octubre del año pasado obtuvo el Masters 1000 de Indian Wells y este año dio otro salto de calidad obteniendo los ATP de Delray Beach y Lyon, pero especialmente por ingresar en la súper elite, alcanzando el N° 10 del ranking , en abril (actualmente es 12°).

Cameron Norrie en la Bombonera, en 2017, junto con su entrenador argentino, Facundo Lugones.
Cameron Norrie en la Bombonera, en 2017, junto con su entrenador argentino, Facundo Lugones.

“(Norrie) era bastante amable, un chico muy sociable. Se llevaba bien con todo el mundo y era muy cercano, pero también bastante competitivo. No había mucha estructura en su vida, todo era un poco random. Pero era divertido estar cono él, era un gran amigo. Era como cualquier otro universitario…, sobre todo buscaba divertirse”, narró Lugones, nacido en Adrogué, en atptour.com, sobre aquellos años universitarios compartidos con Norrie. “Ahora es mejor jugador de tenis y físicamente es un animal. Tenía mucha resistencia y era un gran competidor, pero no tenía muchas armas. Hoy saca mejor , es más fuerte y parece dictar más en el punto. Es un jugador más físico y completo”, añadió Lugones, que en su momento lo llevó a Norrie a ver un partido de Boca en la Bombonera.

Norrie, amante del rugby, tiene un tatuaje del logo de los Pumas (el yaguareté) en la zona de las costillas.
Norrie, amante del rugby, tiene un tatuaje del logo de los Pumas (el yaguareté) en la zona de las costillas.

David y Helen, el papá y la mamá de Norrie, jugaron al squash a nivel universitario. Claro que también el rugby, especialmente desde los años de vivencias en Nueva Zelanda, ocupa un lugar destacado en la familia. Cameron, incluso, es fanático del equipo South Sydney Rabbitohs y de los All Blacks, pero también de los Pumas a partir del vínculo que adquirió con nuestro país. Es más: tiene tatuado el logo (el yaguareté) del seleccionado argentino en la zona de las costillas . Enterados de esta particularidad, los jugadores de los Pumas le enviaron una camiseta autografiada. “Muchas gracias @lospumas por el gesto tan bonito de enviarnos algo de ropa y esta camiseta firmada”, fue el mensaje de Norrie en Twitter, en mayo pasado, acompañado por una foto junto con Lugones y Romero.

Los jugadores de los Pumas le enviaron una camiseta firmada a Norrie; en la imagen, junto con Lugones y Romero.
Los jugadores de los Pumas le enviaron una camiseta firmada a Norrie; en la imagen, junto con Lugones y Romero.

Para Norrie son días muy especiales. Es la gran esperanza local en lo que resta del tercer Grand Slam de la temporada. Se unió a Murray (campeón en el All England en 2013 y 2016), Tim Henman y Roger Taylor como el cuarto británico en llegar a las semifinales individuales de Wimbledon en la Era Abierta. El duque y la duquesa de Cambridge alentaron, eufóricos, en el court 1 mientras Norrie se reponía de dos sets a uno abajo para lograr el triunfo ante Goffin. Afuera de la cancha, el tradicional mirador anteriormente conocido como Henman Hill o Murray Mound fue, al menos por un día -como apuntó wimbledon.com-, rebautizado como Norrie’s Knoll (el montículo de Norrie). El ambiente fue tan eléctrico como dentro del court.

“Todo esto es bastante loco y sucedió rápido. Pero mi tarea no está terminada. Me voy a enfrentar a uno de los mayores desafíos que pueden existir en el tenis (Djokovic) y que tiene al césped como su superficie favorita. Necesito mantener la concentración”, expresó Norrie.

El británico Cameron Norrie, semifinalista de Wimbledon.
El británico Cameron Norrie, semifinalista de Wimbledon. - Créditos: @GLYN KIRK

Admirador de Andre Agassi y Rafael Nadal, Norrie valora su camino recorrido. “El otro día cuando alcancé los cuartos de final pensé en cuando era un chico y veía cómo los jugadores lo lograban. Pensaba que no tendría ninguna opción de hacerlo -contó Norrie-. Pero haber llegado a semifinales me da mucha más confianza. Cuando dejé la universidad, mi primer objetivo era entrar en el Top 100 y lo logré. Quise meterme en el Top 50 y, después, en el Top 10. Voy marcando casilleros y progresando lentamente. Hice un buen trabajo manteniendo las expectativas bajas y maximizando el talento que tengo”. Cameron no se conforma y va por más. Djokovic, nada menos, será su próximo obstáculo.