Boluarte, la nueva integrante del reducido grupo de mandatarias en Latinoamérica

Redacción América, 8 dic (EFE). La peruana Dina Boluarte ingresó este miércoles a un selecto y lamentablemente reducido grupo de mujeres que han llegado al poder en Latinoamérica y el Caribe, en muchos casos, como el suyo, en medio de circunstancias turbulentas o especiales y lejos del voto popular.

Boluarte se convirtió la víspera en la primera mujer en asumir la presidencia en el país andino después de que el hasta ayer mandatario Pedro Castillo fuera destituido tras ser acusado de intentar dar un golpe de Estado y ella, en su calidad de vicepresidenta, fue investida jefa de Estado por el Congreso.

Justamente sin mediar el voto popular directo llegó la primera presidenta en la región, la argentina María Estela “Isabelita” Martínez de Perón, quien quedó encargada de la Presidencia en julio de 1974, tras la muerte de su esposo, Juan Domingo Perón, cuando, como Boluarte, ejercía el cargo de vicepresidenta.

Un hecho histórico que duró menos de dos años, hasta marzo de 1976, ya que Isabelita fue derrocada por un golpe de Estado que dio paso a la brutal dictadura que rigió el destino de los argentinos hasta 1983.

En 1979, Lidia Gueiler Tejada fue designada por el Congreso de Bolivia como presidenta tras el golpe de Estado de Alberto Natusch Busch, un mandato que duró solo ocho meses y un día, de nuevo interrumpido por otro golpe militar y tras haber sobrevivido un mes antes a un intento de asesinato.

Una década después, en marzo de 1990, la entonces jueza de la Corte Suprema haitiana Ertha Pascal-Trouillot fue designada como la primera, y hasta ahora única, presidenta de su país por el general Herard Abraham, que tres días antes había dado un golpe de Estado, un Gobierno de transición que duró casi un año.

HITO HISTÓRICO

Mucho menos tocó esperar para ver por primera vez posesionarse a una mujer tras ganar unas elecciones presidenciales, cuando Violeta Barrios, viuda de Pedro Joaquín Chamorro (histórico opositor al régimen somocista), asumió la presidencia de Nicaragua en abril de 1990 para un periodo de poco más de seis años y después de haber vencido contra todo pronóstico en febrero de ese año al sandinista Daniel Ortega.

Pero, de nuevo, la llegada de una mujer al poder se dio tras la destitución del presidente de turno, esta vez del ecuatoriano Abdalá Bucarám por parte del Congreso, tras lo cual la que era su vicepresidenta, Rosalía Arteaga, gobernó durante seis días, dos de ellos de forma “oficial”, en febrero de 1997.

Hasta que finalmente, en diciembre del mismo año, hace 25 años, Suramérica también tuvo a su primera presidenta elegida por voto popular: la exprimera dama y exprimera ministra de Guyana Janet Jagan, quien gobernó hasta 1999.

UNA RAREZA CADA VEZ MÁS COMÚN

Desde entonces, aunque sigue siendo una rareza, ha habido más casos de mujeres elegidas para regir los destinos de una nación en la región.

Mireya Moscoso, viuda del tres veces expresidente y tres veces derrocado Arnulfo Arias, gobernó Panamá entre 1999 y 2004, mientras que Michelle Bachelet, detenida y torturada durante la dictadura de Augusto Pinochet, fue presidenta dos veces de Chile, primero de 2006 a 2010 y luego en el periodo 2014-2018.

Argentina también ha tenido a una mandataria elegida democráticamente durante dos periodos, Cristina Fernández, quien pasó de primera dama de Néstor Kirchner (2003-2007) a mandataria entre 2007 y 2015. Ahora se desempeña como vicepresidenta y acaba de ser condenada a seis años de cárcel por corrupción.

Entre tanto, Laura Chinchilla gobernó entre 2020 y 2014 en Costa Rica, y Dilma Rousseff, heredera política de Luiz Inácio Lula da Silva, ocupó la Presidencia de Brasil desde 2011 hasta el 31 de agosto de 2016, cuando fue destituida tras un juicio parlamentario.

La hondureña Xiomara Castro, esposa del derrocado exmandatario Manuel Zelaya (2006-2009), gobierna en el país centroamericano desde enero pasado y Mia Mottley, primera ministra (jefe de Gobierno) de Barbados desde 2018, fue reelegida en enero pasado en unos comicios anticipados.

Precisamente en esa isla caribeña, Sandra Mason, que era gobernadora general hasta noviembre de 2021, cuando Barbados rompió con la Corona británica y se transformó en una república, fue designada presidenta, y en Trinidad y Tobago, Paula-Mae Weekes se convirtió en la primera presidenta de su país, cargo que sigue ejerciendo, en ambos casos en una posición que es de jefe de Estado, mas no de Gobierno.

En el Caribe ha habido otras primeras ministras como Eugenia Charles en Dominica (1980-1995), Portia Simpson Miller en Jamaica (2006-2007 y 2012-2016) y Kamla Persad-Bissessar en Trinidad y Tobago (2010-2015).

Además, Jeanine Áñez, entonces segunda vicepresidenta de la Cámara de Senadores de Bolivia, asumió de forma interina desde 2019 hasta 2020 la jefatura de Estado tras las renuncias del presidente Evo Morales y de quienes constitucionalmente lo debían suceder, en un convulso episodio que hoy la tiene tras las rejas sentenciada a diez años de cárcel por “incumplimiento de deberes”.

Por Edwin Álvarez Toro

(c) Agencia EFE