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Bienvenidos a Marsella, la capital mundial del circo

Marsella (Francia), 27 ene (EFE).- Funambulistas, trapecistas, malabaristas y artistas de todo el mundo levantan este invierno su carpa en el sur de Francia, en la Bienal Internacional de las Artes de Circo (BIAC), un encuentro que reivindica las raíces galas del circo contemporáneo y a Marsella como su capital mundial.

En total, en esta quinta edición de la BIAC y primera de reencuentro con el público tras la pandemia, unas 240 representaciones y 73 grandes espectáculos se reparten a lo largo de todo un mes (del 12 de enero al 12 de febrero) por 34 localidades de la región de Provenza-Alpes-Costa Azul.

"Es el único evento que congrega a tantos compañeros en una gran región, en el sur de Francia. Es único en su género y es único en su relación con las compañías internacionales y los programadores", explica a EFE Raquel Rache de Andrade, cofundadora de la BIAC junto a Guy Carrara y Simon Carrara, todos ellos procedentes de la legendaria Archaos.

Esa compañía circense francesa, fundada en los ochenta, junto a otros grupos de la década precedente, figura entre las grandes responsables de la mini-revolución que reinventó las artes circenses en Francia a finales del siglo XX.

Lo llevaron más que nunca a la intersección entre el teatro, la danza, las disciplinas plásticas y el deporte acrobático. Lo mezclaron también con el rock y con la poesía y añadieron dosis de compromiso social y político.

"Es aquí (en Francia) donde el circo contemporáneo nació en los años 70, así que tiene esa historia, que es muy intensa", resume Rache de Andrade.

Solo la canadiense Québec, hogar del famoso Cirque du Soleil, puede aspirar a disputar a Marsella el título de capital mundial del circo, pero a día de hoy, al menos según los fundadores de la BIAC, el liderazgo todavía corresponde a la ciudad costera francesa.

La bienal, como punto de encuentro circense más importante a nivel mundial (tanto a nivel de público como para los profesionales), se ha convertido desde su primera edición, en 2015, en uno de los actores más importantes para el mantenimiento de esa tradición.

Surgió a partir de la iniciativa "Cirque en capitales" (Circo en capitales), que Archaos preparó para Marsella Capital Europea de la Cultura 2013. Una década después, convertida en bienal, espera a más de 100.000 espectadores, su cifra de público anteriores a la pandemia.

"Ha sido extraordinario porque el covid verdaderamente aisló a todo el mudo, nos distanció de lo que es el espectáculo en vivo", celebra Rache de Andrade, quien considera por ello que la bienal es "una fiesta para nosotros, el público ha venido", después de un período que describe como "realmente complicado" para los artistas.

"El circo contemporáneo propone mucha diversidad así que es muy importante intercambiar esa diversidad con el público", completa.

LAS MUJERES EN EL CENTRO

La BIAC 2023 cuenta con compañías y profesionales llegados de los cinco continentes, desde Suecia a Chile, pasando por Guinea-Conakry. Suiza, país invitado de esta edición, comparte el lugar de honor de la bienal con otra gran homenajeada: la francesa Fanny Soriano.

Esta artista estrenó en el marco de la BIAC "Brame", la última propuesta de su compañía, Libertivore.

Esa obra -una mezcla hipnótica de circo, teatro acrobático y danza- oscureció el centro cultural nacional ZEF de Marsella, transfigurado en un paisaje entre lo apocalíptico y lo prehistórico.

En él, los intérpretes desafiaron las posibilidades del cuerpo tanto en el suelo como en el techo del escenario, componiendo escenas que evocaban desde el amor y la muerte a la evolución de la vida en la Tierra.

La elección de Soriano como artista estrella de la BIAC 2023 respondió, según los fundadores de la bienal, a un deseo de reivindicar el papel de las mujeres en el circo.

Por ello, también complementan esta edición otras actividades en busca de un circo más igualitario, más enfocadas a los profesionales. Es el caso de una mesa redonda impulsada por Tatiana Mosio-Bongonga, funambulista, codirectora artística de la compañía francesa Basinga y reciente madre de una niña.

Para ella, acostumbrada a cargar 12 kilos de peso manteniendo el equilibrio sobre una cuerda en el aire, la maternidad fue una experiencia "híper dura" en la que tomó consciencia de que los artistas de circo son, en realidad, "deportistas de alto nivel", pero sin el acompañamiento institucional del que goza ese sector.

"Te sientes como si fueras la primera mujer del mundo en tener un bebé", rememoraba Mosio-Bongonga en una charla con periodistas entre espectáculo y espectáculo.

Por ello, aprovechando encuentros con la BIAC, esta artista intercambia ideas con sus colegas hacia un futuro estatuto para los profesionales del circo.

Nerea González

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(c) Agencia EFE