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Biden analiza una estrategia que podría restringir las solicitudes de asilo en la frontera de EE. UU.

Solicitantes de asilo y migrantes que subían a un vehículo de la Patrulla Fronteriza en Boulevard, California, la semana pasada. (Guillermo Arias/The New York Times)
Solicitantes de asilo y migrantes que subían a un vehículo de la Patrulla Fronteriza en Boulevard, California, la semana pasada. (Guillermo Arias/The New York Times)

La medida suspendería las garantías que desde hace tiempo otorgan el derecho a pedir refugio a quienes llegan a territorio de EE. UU.

El presidente Joe Biden está analizando una acción ejecutiva que podría impedir que las personas que cruzan de manera ilegal a Estados Unidos soliciten asilo, dijeron el miércoles varias personas con conocimiento de la propuesta. La medida suspendería las garantías que desde hace tiempo otorgan el derecho a pedir refugio a quien pise suelo estadounidense.

La orden pondría en vigor una política clave de un proyecto de ley bipartidista que los republicanos frustraron a principios de este mes, a pesar de que contenía algunas de las restricciones de seguridad fronteriza más importantes que el Congreso haya contemplado en años.

En esencia, el proyecto de ley habría cerrado la frontera a los recién llegados si un promedio de 5000 migrantes al día intentara cruzar de manera ilegal en el transcurso de una semana, o más de 8500 en un día determinado.

La medida que está estudiando la Casa Blanca tendría un efecto similar y bloquearía el asilo a los recién llegados, dicen las personas con conocimiento de la propuesta que hablaron bajo condición de anonimato para discutir las deliberaciones internas.

La medida, de promulgarse, recordaría a un intento del presidente Donald Trump de frenar la migración en 2018, que fue atacado por los demócratas y bloqueado por las cortes federales.

Aunque una acción de este tipo se enfrentaría a desafíos legales, el hecho de que Biden lo esté considerando muestra hasta qué punto ha cambiado de opinión sobre la migración desde que llegó al cargo, prometiendo un sistema más humano tras la gestión de Trump.

Biden ha adoptado una postura mucho más severa a medida que el número de personas que cruzan la frontera entre EE. UU. y México ha alcanzado niveles récord y el sistema de asilo, que está insuficientemente financiado y padece una falta de personal crónica, llega a un punto de ruptura.

Sin embargo, aunque Biden intentara tomar medidas unilaterales para reducir el número de personas que solicitan asilo, la falta de recursos seguiría siendo un enorme obstáculo para cualquier cambio importante en la frontera. Los funcionarios estadounidenses han dicho que necesitan una inyección masiva de dinero para contratar agentes de la Patrulla Fronteriza y funcionarios de asilo y para ampliar los centros de detención.

Un funcionario de la Casa Blanca, que habló bajo condición de anonimato para poder comentar los planes que se estaban discutiendo, dijo que no se había tomado ninguna decisión.

Pero las personas con conocimiento de la propuesta dijeron que Biden podría citar su autoridad para actuar en virtud de la Sección 212(f) de la Ley de Inmigración y Nacionalidad de 1952, que permite que el presidente suspenda la migración de cualquier persona que se determine que es “perjudicial para los intereses de Estados Unidos”. Trump utilizó la misma autoridad para imponer un veto a personas procedentes de varios países predominantemente musulmanes durante su presidencia.

Lee Gelernt, abogado de la Unión Estadounidense de Libertades Civiles (ACLU, por su sigla en inglés), quien ayudó a argumentar contra la iniciativa de Trump, dijo que muy probablemente, dependiendo de los detalles, su grupo impugnaría esa política.

“Las cortes fueron rotundas al afirmar que el gobierno de Trump no podía denegar el asilo basándose simplemente en cómo se entró en el país”, dijo Gelernt. “Esperemos que el gobierno de Biden no se plantee reciclar esta política manifiestamente ilegal e inviable”.

Sin embargo, una batalla legal, independientemente del resultado, podría lograr que Biden intentara neutralizar una de sus mayores vulnerabilidades políticas: el caos en la frontera sur. Los republicanos han utilizado repetidamente la crisis fronteriza para presentarlo como un líder débil en la aplicación de la ley. Una batalla legal le permitiría destacar la negativa de los republicanos a proporcionarle el poder para tomar medidas enérgicas en la frontera mediante la legislación.

El gobierno de Biden lleva varios años tratando de frenar la migración, en parte limitando el asilo a quien cruza México de camino a Estados Unidos. Esa política hacía más difícil que los migrantes obtuvieran asilo si cruzaban por un tercer país en su ruta hacia Estados Unidos y no solicitaban protección allí.

Sin embargo, aunque la restricción de la política elevó los parámetros para que los migrantes obtuvieran asilo, los funcionarios estadounidenses no pueden llevarla a cabo de manera adecuada sin el tipo de recursos que Biden esperaba que aprobara el Congreso. El proyecto de ley fallido habría proporcionado miles de millones de dólares en financiación, incluida la contratación de miles de funcionarios de asilo para tramitar las solicitudes.

Algunas de las circunstancias de la frontera sur escapan al control del presidente, como la migración histórica a través del hemisferio desde Venezuela, Haití, Honduras y otros países que se enfrentan a la inestabilidad, la violencia y los desastres naturales.

Pero Biden está sometido a la presión de ambos partidos, no solo de los críticos republicanos usuales, para que haga algo. Y la crisis no se detiene en la frontera: el gobernador de Texas, Greg Abbott, ha enviado autobuses llenos de migrantes a ciudades demócratas situadas muy al norte, diciendo que quería “llevarle la frontera al presidente Biden”.

Las ciudades se vieron desbordadas con la llegada de los migrantes, quienes, a menudo, no tenían familiares en Estados Unidos. Dirigentes del propio partido del presidente empezaron a hacer peticiones de ayuda.

Esa presión ha agitado la política migratoria en un año electoral, dándole a Biden mucho más margen para apoyar medidas fronterizas que antes eran denunciadas por los demócratas y que fueron defendidas por Trump.

Biden ha culpado de manera directa a Trump al decir que utiliza su influencia sobre el Partido Republicano para acabar con el mismo acuerdo bipartidista sobre migración que los republicanos exigieron durante años.

A principios de este mes, Biden predijo en un discurso que los republicanos se movilizarían para bloquear el proyecto de ley. “¿Por qué? Por una sencilla razón”, dijo. “Donald Trump. Porque Donald Trump cree que esto es malo para él políticamente”.

Jonathan Swan colaboró con reportería desde Washington.


Charlie Savage
es corresponsal de seguridad nacional y política legal. Más de Charlie Savage


Maggie Haberman
es corresponsal sénior de política y cubre la campaña presidencial de 2024, desde las contiendas electorales en todo el país hasta las investigaciones sobre el expresidente Donald Trump. Más de Maggie Haberman


Zolan Kanno-Youngs
es corresponsal de la Casa Blanca y cubre una variedad de temas nacionales e internacionales en la Casa Blanca de Biden, entre ellos la seguridad nacional y el extremismo. Se unió al Times en 2019 como corresponsal de seguridad nacional. Más de Zolan Kanno-Youngs

Jonathan Swan colaboró con reportería desde Washington.

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