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50 años de la Batalla de los sexos: el día que una mujer demostró que podía jugar al tenis mejor que un hombre

Este año se cumplen cinco décadas de uno de los capítulos más épicos de la lucha por el reconocimiento de las mujeres en el tenis de élite: la Batalla de los sexos. Ese día, el poderío femenino le plantó cara al sexismo más rancio y lo destrozó en mil pedazos en su propio terreno, ahí donde más duele. No se ganó la guerra, pero se sentaron las bases para empezar a cuestionar la discriminación latente que reinaba en este deporte.

La soberbia de Bobby Riggs no conocía límites. Igual que su manifiesto machismo, que exhibía sin contención. Una verborrea detestable. Estaba convencido de que los hombres eran mejores que las mujeres en la cancha de tenis y no había nada que ellas pudieran hacer para cambiar ese hecho, a su juicio, irrefutable. Para él, el lugar de las tenistas era el dormitorio y la cocina, porque no tenían la estabilidad emocional que se necesita para ser atletas profesionales.

Corría el año 1973, y al extenista de 55 años no se le ocurrió una gesta más absurda que desafiar a la número uno del tenis profesional de la época, Billie Jean King, a que se enfrentara contra él en un partido mixto. Así le demostraría al mundo entero que lo que proclamaba a los cuatro vientos era cierto. La joven de 29 años, activista incansable por los derechos de las mujeres, aceptó el reto. Era una oportunidad única para visibilizar su lucha por lograr unas bases profesionales para el circuito de tenis femenino y la tan ansiada igualdad salarial. King llevaba años remando en esta dirección. Junto con otras ocho tenistas de élite, creó su propio circuito, el Virginia Slims Circuit, con condiciones profesionales propias ante la falta de apoyo del órgano rector del tenis estadounidense. A las Original 9, como se las conoce, se les debe el hito de fundar en 1973 la Asociación de Tenis Femenina (WTA), el organismo que, actualmente, organiza el principal circuito profesional del tenis femenino a nivel mundial.

La Batalla de los sexos en el tenis enfrentó a la tenista Billie Jean King y el exjugador Bobby Riggs. (AP Photo/Anthony Camerano, File)
La Batalla de los sexos en el tenis enfrentó a la tenista Billie Jean King y el exjugador Bobby Riggs. (AP Photo/Anthony Camerano, File)

La Batalla de los sexos se disputó el 20 de septiembre de ese año, en el Astrodome Arena de Houston, Estados Unidos. El partido superó todas las previsiones: más de 30 mil personas lo siguieron en el estadio y 90 millones por televisión. King se impuso a Riggs por un rotundo 6-4, 6-3 y 6-3. Lo aplastó. Y las consecuencias de tal triunfo no se hicieron esperar. Que a día de hoy el US Open remunere de forma equitativa a todos los deportistas, al margen de su sexo, tiene nombre y apellido: Billie Jean King. Antes de aquello, las tenistas ganaban de media ocho veces menos que sus homólogos hombres. "Sabía que era muy importante ganar el partido si quería que la gente se tomara en serio el tenis femenino y a las mujeres. Gracias a lo que conseguimos entonces, las mujeres empezaron a ser valoradas por su talento y no por sus piernas", declaró décadas después en una entrevista para The Guardian.

A lo largo de su carrera, King sumó 129 títulos individuales y 39 trofeos de Gran Slam: 12 individuales, 16 de dobles femenino y 11 de dobles mixto. El histórico encuentro fue inmortalizado 44 años después por Hollywood en la película La batalla de los sexos, protagonizada por Emma Stone y Steve Carell.

La primera, pero no la única

La lucha feminista en el tenis profesional comenzó con King y se ha ido alimentando desde entonces de las aportaciones de tantísimas tenistas de cara a derribar el sexismo latente en el tenis. Un deporte donde la presencia masculina ha imperado históricamente –como en la mayoría de deportes, por otro lado–. Sin embargo, y a pesar de los logros conquistados, todavía hoy hay quien sigue remitiéndose a esa batalla de sexos, como si el tenis femenino no fuera un espectáculo por méritos propios y hubiera que compararlo constantemente con el masculino.

–Yo empecé a ver tenis femenino hace unos años cuando te conocí a ti y es increíble. La gente ve más tenis masculino y siempre se ha dicho que los chicos pegan más fuerte. Y es verdad, pegan más fuerte, pero yo recomiendo que se vea tenis femenino porque el nivel actual… Es de los deportes más bonitos que se puede ver a día de hoy.

–Sí, la verdad que sí. En el tenis femenino puedes ver jugadoras sacando a 200 kilómetros por hora. Obviamente siempre va a haber diferencias, porque es otro físico, pero está muy igualado y está muy entretenido. El tenis femenino es muy intenso.

–Ha habido muchas épocas en el que el tenis femenino era más lento, había bolas más lentas. Pero ahora hay muchas chicas como tú, que mides 1,83 metros, y metéis unas hostias que flipas.

Esta conversación hace parte de una entrevista que le realizó el presentador español David Broncano a principios de mayo de 2023 a la tenista Paula Badosa, quien en ese momento ocupaba la posición 2 del ranking mundial de la WTA. Aunque la intención del presentador no fuera la de menospreciar el tenis femenino, el tono paternalista que encierran sus palabras a la hora de valorarlo es desolador. La referencia sigue siendo el tenis masculino y el femenino es lo más parecido a una pata coja del primero, "muy bonito", eso sí. A la deportista no le quedó otra que defender su deporte y subrayar “lo nivelado” que se encuentran ambos circuitos.

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Con más o menos acierto, el patrón se repite. En 2017, otro charlatán al nivel de Bobby Riggs, John McEnroe, se convirtió en noticia por cuestionar el desempeño de una grande entre las grandes. “Si jugara en el circuito masculino sería como la 700 del mundo”, declaró el extenista sobre Serena Williams en una entrevista para el canal de radio NPR. La estadounidense ostentaba en ese momento el número cuatro de la WTA y está considerada una de las mejores jugadoras de la historia, con 39 Grand Slam a sus espaldas (23 individuales 14 en dobles femeninos y 2 en mixtos). McEnroe, por su parte, solo acumuló nueve Grand Slams a lo largo de su carrera. Pero el hombre tenía que hacer el comentario. Tenía que hacerlo...

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