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El balneario declarado paisaje protegido, donde la sensación de paz se mezcla con coquetos paradores y playas eternas

El parador Bisonte ofrece camastros sobre la arena y eventos
El parador Bisonte ofrece camastros sobre la arena y eventos - Créditos: @Mauro V. Rizzi

ARENAS VERDES.– La sombrilla o mejor aún el gazebo son aquí aliados incondicionales en la excursión de playa. No solo por el sol, que abundó y bastante en estas últimas semanas. También garantizan un mínimo reparo frente a vientos que, con mayor o menor intensidad, habrán de asomar en algún momento de la jornada.

Se nota presencia y fuerza de algo más que una brisa en el flameo de esos lienzos blancos que decoran los camastros de uno de los coquetos paradores que dan pinceladas de distinción a estas playas de Arenas Verdes, donde entre el mar y las dunas hay un corredor bien ancho y extenso que reluce mucho más desde mitad de esta semana, luego de un tramo final de enero que puso en jaque la capacidad de alojamiento de este balneario.

“Vaya un reconocimiento a los amigos cordobeses que nos recomendaron por la tranquilidad y ahora entendemos por qué”, afirma Damián, de Rosario, que llegó con febrero y solo por este fin de semana con su esposa y tres hijos pequeños. “Pedíamos un lugar lindo y tranquilo para descansar, y lo encontramos”, insiste mientras lee un libro al sol, los chicos juntan piedras y caracoles en la orilla, y la sombrilla más cercana está a unos 40 metros.

Arenas Verdes tienen una base importante de gente fanática que va siempre, pero se nota cada vez más que hay turistas nuevos
Arenas Verdes tienen una base importante de gente fanática que va siempre, pero se nota cada vez más que hay turistas nuevos - Créditos: @Mauro V. Rizzi

Arenas Verdes es parte del frente costero del partido de Lobería. Se llega luego de recorrer con rumbo sur poco más de una hora desde Mar del Plata, siempre por la ruta 88. A la altura del kilómetro 108,5, a unos 20 kilómetros antes de Necochea, es momento de girar al este y adentrarse entre campos. Será un viaje de otros 15 o 20 minutos por camino de tierra firme, flanqueado por girasoles y grandes extensiones de soja, hasta encontrar el abundante bosque que abriga dos campings, unos pocos restaurantes, más de un centenar de casas y, del otro lado, por fin el mar.

Una sensación de paz es la de este destino con una superficie de casi 170 hectáreas y que, durante gran parte del año, tiene menos de 30 habitantes permanentes. En temporada cobra vida con unos 4000 visitantes por fin de semana, que llegan para ocupar viviendas de veraneo o terminar las que tienen en obra. O instalarse en los servicios de alojamiento que se brindan en formato de hostel o cabañas, algunas de ellas con salida directa a la playa.

“Un vecino inauguró el complejo Costa de Oro en el bosque y yo abrí Buddha Beach, de nueve unidades sobre la costa, en su mayoría para parejas, y todo funcionó a capacidad completa”, comenta a LA NACIÓN Marcelo del Hoyo, hijo de Guillermina y Chiquín, los pioneros que hace casi 70 años vieron nacer Arenas Verdes. Ella, con 88 años, todavía asoma por el salón de la fonda que lleva su nombre, más famosa que el propio balneario por sus empanadas de carne.

Entre el mar y las dunas hay un corredor bien ancho de playas. que reluce mucho más desde mitad de esta semana, luego de un tramo final de enero que puso en jaque la capacidad de alojamiento del balneario
Entre el mar y las dunas hay un corredor bien ancho de playas. que reluce mucho más desde mitad de esta semana, luego de un tramo final de enero que puso en jaque la capacidad de alojamiento del balneario - Créditos: @Mauro V. Rizzi

Como sucedió en el conjunto de los destinos de la costa atlántica, el fin de semana de Año Nuevo ilusionó con la buena demanda. Luego hubo una caída durante varios días, en coincidencia con condiciones de tiempo que poco ayudaron. Y la segunda quincena de enero fue la que, de la mano del sol y el calor, dio los mejores frutos. Ahora la ocupación es de casi 70% y para el fin de semana largo de Carnaval está asegurado un lleno total.

“Vinimos después de la pandemia a pasar unos días a la casa de unos amigos y nos enamoramos de Arenas Verdes”, detallas Juana Ruiz y Alberto Solá, que resolvieron esta escapada en medio de las temperaturas máximas que se hacían insostenibles en el cemento de Las Cañitas. “Nos vinimos con una carpa y salvo una tormenta, la pasamos genial”, agregaron. En la base del Campamento Municipal se pagan 1400 pesos por persona y por día. La otra opción es el Complejo Mar y Camping.

“Hay una base importante de gente que es fanática de Arenas Verdes y viene siempre, pero se nota cada vez más que hay turistas nuevos, que llegan por primera vez”, confirma Del Hoyo y explica que se nota mucho más en el sector de gastronomía, por donde pasan los que se instalaron por períodos más o menos largos y también los de localidades cercanas, que vienen a pasar el día.

Atracciones

Sobre la playa hay paradores con un estilo pintoresco. Sol a Sol propone sus sombrillas de paja, más rústico. Y Bisonte ofrece un despliegue más importante, con esos camastros sobre la arena y los eventos que se realizan al atardecer y la noche, cada tanto con sets de algún DJ.

El parador Sol a Sol propone sus sombrillas de paja, más rústico
El parador Sol a Sol propone sus sombrillas de paja, más rústico - Créditos: @Mauro V. Rizzi

Es un sector de playas que habilita además el acceso hasta la arena con vehículos de doble tracción y la posibilidad de recorrer algunos cuantos metros en busca de espacios de cuasi soledad.

Toda esta zona es muy elegida durante todo el año por quienes practican surf y, en particular, aquellas disciplinas en las que tiene su rol central el viento. Desde el windsurf hasta el ahora muy promocionado y practicado kitesurf. Lo mismo ocurre con los amantes de la pesca, que tienen identificados en la zona algunos puntos de muy buenas capturas.

El verde de los pinos que en las alturas de las dunas ofrece este balneario, declarado recientemente como Paisaje Protegido por ley provincial, se extiende hacia el sur unos siete kilómetros hasta el límite con Bahía de los Moros. A diferencia de Arenas Verdes, que es de libre acceso, tiene formato de barrio privado y está considerado uno de los rincones de costa más exclusivos del frente marítimo bonaerense.

Ese bosque frondoso y amplio tiene alguna variedad de propuestas gastronómicas. Otras alternativas aparecen sobre la playa, donde hay terrazas en las que se sirven desde comidas rápidas hasta platos gourmet. Y donde los atardeceres se suelen acompañar con algunos fuegos sobre la playa, que aportan calidez y encanto tras la caída del sol.