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El “lado B” del triunfo de la selección argentina sobre Ecuador: del Monumental “relajado” al reclamo ecuatoriano

Argentina vs Ecuador Eliminatorias para el mundial 2024
Estadio de River Plate
Argentina vs Ecuador Eliminatorias para el mundial 2024 Estadio de River Plate - Créditos: @Anibal Greco

Llegó el reencuentro. Bajo una llovizna intermitente y un frío que de a ratos se hacía difícil de soportar en el Monumental, el hincha argentino pudo volver a ver a la selección campeona del mundo en el comienzo de su camino para defender la corona conseguida en Qatar. El elevado precio al que se vendieron las entradas finalmente no terminó siendo impedimento para que el estadio se colmara, y los afortunados que estuvieron presentes se fueron más que satisfechos con lo que vieron: otra obra de arte de Lionel Messi, otro triunfo de la Albiceleste y otra muestra de amor incondicional y recíproco del equipo y su público.

Claro está, las emociones de esta noche no estuvieron tan a flor de piel como se vio en los dos amistosos con los que el conjunto de Lionel Scaloni regresó al país tras conseguir el título, ni se vivió con la euforia de cada uno de los partidos en la última Copa del Mundo. La sinergia se demostró en ciertos momentos, como el anuncio de la formación (grandes ovaciones para Messi, Di María, Armani, Julián Álvarez y Scaloni, como era de esperarse) y la sonora entonación del himno que hizo retumbar las gradas del estadio. Pero durante algunos tramos del encuentro primó una sensación de tranquilidad, independiente del desarrollo, que solo podría llegar como consecuencia de la consagración. Incluso se podían llegar a escuchar los gritos del DT y algunos jugadores en el medio del silencio.

El entusiasmo se hizo más elocuente a medida que pasaron los minutos. Las intervenciones de Cristian Romero, que ganó siempre sus duelos contra Enner Valencia, fueron recibidas con vítores que fueron aumentando su volumen, al punto en que sobre el final del encuentro el público terminó coreando su nombre en reconocimiento a un desempeño sobresaliente. Pero la gran atracción de la noche seguía siendo el número 10: cada gambeta propició las alabanzas y los cánticos de “Meeeeeessi, Meeeeeessi” que se volvieron costumbre en todos lados donde juega, y la explosión por su gol solo puede ser comparada con el calentamiento y posterior entrada de Di María.

Aún en esta versión más “relajada”, la hinchada argentina generó que el público visitante pasara más bien desapercibido. Los pocos ecuatorianos que hicieron el viaje a Buenos Aires para ver el debut de su selección coinciden en que están conformes con el desempeño de los dirigidos por Félix Sánchez Bas, pero también en que la falta sobre Lautaro Martínez que llevó al eventual tanto de Messi no debió ser sancionada: “Argentina tiene un muy buen equipo, no tienen que ganar así...”, se lamenta Juan, uno de los simpatizantes en la cancha, que también se jacta por la labor de uno de los suyos: “Moisés Caicedo no le dejó hacer nada a Messi”.

Moisés Caicedo fue elogiado por su labor para intentar disminuir la influencia de Messi
Moisés Caicedo fue elogiado por su labor para intentar disminuir la influencia de Messi - Créditos: @Aníbal Greco

El clima entre los jugadores al término del encuentro fue ameno, pero no demasiado celebratorio. El plantel completo se retiró del estadio rápidamente en una fila que solo rompieron Dibu Martínez, Leandro Paredes y Rodrigo de Paul, para concederle el sueño a algunos hinchas que los esperaban afuera del micro para pedirles fotos y autógrafos en sus camisetas. La prioridad ahora está en la próxima parada de la doble fecha, un duro paso por la altura de La Paz para visitar a Bolivia el martes. El mensaje que bajó Scaloni de pasar página y no perder el foco rige tanto dentro como fuera de la cancha.

La noche también terminó dejando una imagen atípica en la historia reciente de la selección argentina, cuando a dos minutos del final Messi fue sustituido por primera vez en nueve años, para el ingreso de Exequiel Palacios. Posteriormente, el capitán dejó una frase que sirvió como un recordatorio del momento que transita en su carrera: “Seguramente no sea la última vez que empiece a salir en los partidos”. El deseo persiste en que siga jugando muchos años más, pero los presentes en el Monumental ya comienzan a tomar consciencia de que no son muchas las funciones que quedan del número 10. Y por eso el objetivo es de disfrutar cada una como la primera.