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Argentina - Curazao: qué tiene la “Holanda B” que despegó con Patrick Kluivert y jugará con el campeón del mundo

El ómnibus en el que se trasladaba la selección de Curazao durante la Copa de Oro de Concacaf, en 2019; el equipo vendrá a la Argentina para jugar el 28 de marzo con los campeones del mundo
El ómnibus en el que se trasladaba la selección de Curazao durante la Copa de Oro de Concacaf, en 2019; el equipo vendrá a la Argentina para jugar el 28 de marzo con los campeones del mundo - Créditos: @Daniel, Maria Florencia (EDITORA FOTOGRAFICA)

Curazao, el segundo rival de la Argentina en la celebración del título de campeón del mundo (28 de marzo, en sede por establecer) es una suerte de “Holanda B”. En su última convocatoria, el seleccionado que representa a esta isla de 443 kilómetros cuadrados al norte de Venezuela tuvo apenas siete futbolistas nacidos en el territorio nacional, cuyo jefe de Estado es el rey Guillermo, marido de Máxima Zorreguieta. Los restantes 16 son “importados”. La mayoría, de Países Bajos, adoptó la nacionalidad tras ser descartada por la Naranja Mecánica. Para obtenerla alcanza algún lazo familiar con el pequeño país caribeño. Dos pesos pesados del fútbol neerlandés hicieron lo suyo para que cada vez más futbolistas formados en Europa decidieran representar a Curazao: Patrick Kluivert y Guus Hiddink.

El exdelantero de Ajax y Barcelona llegó a Curazao en 2015 como entrenador. La selección había empezado a jugar en forma oficial apenas cuatro años antes, y bajo la tutela de un DT argentino: Manuel Bilches, que registra pasos por Canadá, Belice e Indonesia. Con Kluivert en el banco de suplentes, Curazao llegó más lejos que nunca en las eliminatorias mundialistas y alcanzó por primera vez la etapa final de la Copa de Oro de Concacaf. Nada mal para un país de apenas 160.000 habitantes. Dos rasgos: fútbol atractivo y alegría en las concentraciones. Salvando las distancias, algo parecido a lo que ocurre con el seleccionado al que dirige Lionel Scaloni.

Patrick Kluivert, el hombre que mejoró a Curazao gracias a las convocatorias a varios neerlandeses que tenían lazos de parentesco en la isla caribeña.
Patrick Kluivert, el hombre que mejoró a Curazao gracias a las convocatorias a varios neerlandeses que tenían lazos de parentesco en la isla caribeña. - Créditos: @Visionhaus

Kluivert aprovechó su experiencia para entrevistarse con los talentos neerlandeses que el seleccionado europeo no aprovechó. El jugador que más partidos internacionales tiene es Rhu-endly Aurelio Jean-Carlo Martina, alias “Cuco”. Suma 57 partidos (y goles) por la neerlandesa Eredivisie y la inglesa Premier League. Martina debutó con apenas 16 años en el nivel internacional y habla de un “nuevo Curazao” a partir de la era Kluivert. “Cuando venía, la cosa no era tan seria. El lugar de entrenamientos y el equipamiento que nosotros y el cuerpo técnico que teníamos no eran muy profesionales”, dice el ex defensor lateral derecho de Everton y Southampton. “Es gracioso, porque ahora hay mucha gente que viene al «nuevo Curazao». Cuando llegué no había nada. Ver cómo ha crecido es especial”, redondea Martina ante el portal Getconcacafed. A los 33 años, juega por NAC Breda, en Países Bajos. Y lo más probable es que el 28 de marzo sea uno de los futbolistas que se enfrentarán con el campeón mundial.

Kluivert dejó el país y su influencia en 2017, pero quedó al mando su ayudante de campo, Remko Bicentini. Lejos de los ómnibus blindados y los hoteles de cinco estrellas, el seleccionado de Curazao solía desplazarse en un modesto colectivo azul y blanco en el que el reggae llenaba los oídos. Una leyenda, “Unique” (”Único”), dominaba la parte delantera. “Cuando los rivales venían a jugar contra nosotros nos decían que estaban celosos del ómnibus. Es diferente jugar en contra de nosotros y... también es difícil conseguir un vehículo como éste. Queremos que los jugadores disfruten; el ómnibus es parte de eso. A veces me preguntan si no queremos uno más grande, más moderno y a la moda, con aire acondicionado y todo eso. Pero a los jugadores les gusta eso. Y estamos ganando”, decía Bicentini a Goal durante la rueda final de la Copa de Oro de Concacaf en 2019. Curazao quedó a las puertas de una histórica clasificación para la definición entre los mejores cuatro equipos.

Golazo de Cuco Martina para Southampton frente a Arsenal

Más tarde, Bicentini fue despedido. El problema fue que no le avisaron. La federación optó por decidirlo a su espalda y nombrar como entrenador a Guus Hiddink, con la mira en Qatar 2022. La noticia recorrió el mundo por el amplísimo currículum del nuevo DT. Bicentini se enteró de que quedaba sin trabajo por su hija, que leyó la noticia en redes sociales. Y hasta inició un juicio a la federación, cuya liga principal tiene apenas 12 equipos en la primera categoría y cuatro en la segunda.

En medio de la pandemia, el nuevo entrenador de Curazao contrajo el coronavirus. En mayo de 2021 lo reemplazó Kluivert, viejo conocido de los jugadores y de los dirigentes. Y en agosto de ese mismo año Hiddink renunció y se retiró de la profesión. Con él se fue también Kluivert, luego de que el seleccionado caribeño no concretara su aspiración de clasificarse por primera vez para la Copa del Mundo.

Compacto del último amistoso: 2-3 vs. Indonesia

¿A quién contrataría la federación? A... Bicentini. Otro viejo conocido, que había logrado el primer gran lauro en la historia futbolera del pequeño país, la Copa del Caribe 2017, disputada en Martinica. A los 55 años, Bicentini estará al frente del seleccionado de su país el 28 de marzo en Argentina. Claro que, como tantos otros, el DT no es natural de Curazao. Nació en Nijmegen y jugó 23 partidos (dos goles) en el NEC de esa ciudad.

“Mi mamá y mi papá nacieron aquí y debido a las circunstancias se fueron a Europa, donde nací yo”, cuenta el mediocampista Leandro Bacuna, citado por Goal. Lleva diez años en el fútbol inglés, adonde llegó desde Groningen, el equipo de su ciudad. Vistió las camisetas de Aston Villa, Reading, Cardiff y Watford, la que luce hoy. “En mi corazón, estoy muy, muy orgulloso de jugar por esta isla”, destaca. Su hermano Juninho (jugador de Huddersfield, de la liga inglesa Championship) fue uno de los últimos en sumarse al barco de Curazao, junto al ex futbolista de Newcastle Vurnon Anita. Los nuevos integrantes del plantel tienen un ritual de iniciación: un baile típico en el colorido ómnibus que traslada al plantel. Todo apunta a que los hermanos Bacuna estarán en la Argentina para jugar con el campeón.

Un entrenamiento de la selección de Curazao, que el próximo 28 de marzo se medirá con Argentina en un amistoso para celebrar la obtención de la Copa del Mundo en Qatar 2022
Un entrenamiento de la selección de Curazao, que el próximo 28 de marzo se medirá con Argentina en un amistoso para celebrar la obtención de la Copa del Mundo en Qatar 2022 - Créditos: @instagram Curazao

A contramano del fútbol simple y directo que se practica en el Caribe (el pelotazo a los delanteros es el arma principal de ataque), Curazao opta por el juego de elaboración. Y aprovecha la técnica de sus hombres, mayoritariamente formados en las escuelas de Ajax, Groningen, Feyenoord y PSV. “Me gusta hacer jugar un fútbol lindo. Tenemos muy buenos jugadores que pueden encajar en el sistema y a los que les gusta nuestro estilo. Estamos mejorándolo, tratando de perfeccionarlo”, afirmó Bicentini en 2019. Su idea no cambió, y con esa forma hoy Curazao ocupa el puesto 86 en el ranking de FIFA (llegó al 75 en 2016, durante el ciclo de Kluivert).

Hasta hace una década, los niños de Curazao soñaban ser beisbolistas profesionales. El deporte de las bases y los bates era el más popular de la isla. “Nuestro equipo crece. Para nosotros es probable que sea más fácil llegar a un Mundial por Curazao que por Países Bajos. En cada partido somos más fuertes. Y estamos convirtiéndonos en una nación futbolera. Ya no sólo de béisbol”, se entusiasmó Cuco Martina hace unos años. La ampliación de los cupos clasificatorios y un mundial XL en 2026 (48 equipos) son buenas noticias para Curazao. La pequeña isla del Caribe parece estar preparada para cumplir su gran anhelo. Jugar con la Argentina será un paso hacia medirse con los grandes. Y saber mejor dónde está parado.