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Andaba pasado de tragos

CIUDAD DE MÉXICO, febrero 7 (EL UNIVERSAL).- La segunda audiencia del caso sobre el presunto abuso sexual cometido por el futbolista Dani Alves en diciembre del 2022, tuvo lugar este martes en Barcelona. La jornada se centró en la fiesta que agarró el jugador con sus amigos y el estado en el que llegó a su casa, donde lo esperaba su aún esposa, la modelo Joana Sanz.

Los tres amigos que acompañaron aquel día a Alves declararon que se juntaron desde las 2:30 pm en La Taverna del Clínic para comer. "Pasamos mucho rato, estuvimos hasta la una de la madrugada porque hacía mucho tiempo que no nos veíamos", dijo Bruno Brasil.

"Junto con Ulisses (el tercer amigo involucrado) fue el que más bebió", expresó Thiago.

Alrededor de la 1:00 am del 31 de diciembre, se dirigieron al Nuba, del que Ulisses dijo: Dani salió "alterado, en el sentido de que bebió bastante alcohol".

Ulisses y Thiago destacaron que se retiraron, por lo que Bruno y Alves fueron solos a Sutton, lugar en el que se habría cometido la violación. "Es un cliente habitual, no estaba como siempre, yo notaba que había bebido o que había tomado algo", dijo Robert Massanet, director del lugar.

En Sutton, Alves también bebió y Bruno invitó a la víctima y su acompañante a la mesa en el área VIP. Entre el baile de Alves y Anna había "una química respetuosa, sexual, pero respetuosa", explicó Bruno.

Más tarde, el director de la discoteca se enteró del abuso, por lo que activó el protocolo. "Costó muchísimo que nos dijera (Anna) lo que había pasado".

Por su parte, Joana Sanz apuntó que pasando las 4:00 am, Alves llegó "muy borracho y oliendo a alcohol". "Cuando entró en la habitación… tenemos varios muebles, y se chocó contra el armario […] y se desplomó en la cama".

El dato

El plan. La defensa de Alves busca que sea excusado por su estado de ebriedad, sostenido por la declaración de sus amigos y Sainz.