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Alemania y el dramático empate que los salvó de hacer el ridículo (otra vez) en Qatar 2022

Alemania apenas y pudo conseguir el empate frente a España (Foto de: Richard Sellers/Getty Images)
Alemania apenas y pudo conseguir el empate frente a España (Foto de: Richard Sellers/Getty Images)

España y Alemania decidieron que media hora bastaba para colmar la expectación que habían provocado. Cuando Niclas Füllkrug empató el partido, a los 83 minutos, el fracaso teutón dejó de ser una alternativa. Despertaron cuando tenían que hacerlo, en el momento en el que una segunda eliminación en fase grupal asfixiaba a los de Hansi Flick. Previamente Álvaro Morata había amenazado con ser un héroe inesperado con su gol. No pasó, pero al menos ayudó a que el punto tenga a España como líder del grupo y con todo puesto para calificar a la siguiente ronda si vencen a Japón.

Decepcionó durante sesenta minutos uno de los partidos más esperados de Qatar 2022. Pero hubo tiempo para adrenalina y para volver a ver las mejores versiones de cada uno de los implicados. España estuvo a lo suyo en todo el primer tiempo: tener la pelota y buscar los espacios con un Ferrán Torres hoy impreciso. No le sobran sorpresas a la España de Luis Enrique, más bien monocorde en su forma de atacar, pero nadie les puede reprochar falta de compromiso con el balón ni dinamismo en el mediocampo, el cual, por paradójico que sea, lo domina un vetusto pero incomparable Sergio Busquets.

Niclas Fuellkrug (9) fue el encargado de emparejar los cartones (Foto de: Ercin Erturk/Anadolu Agency via Getty Images)
Niclas Fuellkrug (9) fue el encargado de emparejar los cartones (Foto de: Ercin Erturk/Anadolu Agency via Getty Images)

España encontró en Álvaro Morata a su héroe inesperado. La contradicción en el diagrama español : un gol del delantero es una anomalía. Pero Morata olvidó todos los prejuicios ajenos, y los propios, para sellar el gol que coloca a España a la cabeza del Grupo E. Luis Enrique, que planteó el partido sin un nueve natural, decidió que no podía dejar más tiempo sin referencia a Rodiger y Schule.

El partido había presentado pocas oportunidades, pero La Roja siempre buscó más. Alemania, en el primer tiempo, se olvidó del balón para volver al método que había postergado en los últimos mundiales: salir a la contra y aferrarse al juego aéreo. No es Alemania la máquina de triturar a la que siempre estábamos acostumbrados. Pero todavía les queda el orgullo necesario para salir a escena y contradecir un desenlace que los ponía de vuelta en el aeropuerto.

En la hora de los nervios, Unai Simón no desentonó. En un mano a mano con Musiala, la más clara para los germanos en todo el partido, el portero del Athletic aguantó hasta el final para frustrar al rival con un antebrazo salvador. Minutos antes del gol de Morata, la convicción (en ocasiones rayana en necedad) de salir tocando casi le cuesta un gol a España tras un despiste de Simón.

España sufrió los últimos minutos. De dominar, ganar y hasta pensar en un descanso para sus titulares en el último partido pasaron a rezar en cada ataque alemán. Una mano de Busquets, en el piso del área, fue catalogada como accidental. Alivio, momentáneo, para los ibéricos. Sané, en un desborde mágico, tuvo una oportunidad clara, pero no fue resolutivo y el corazón de España siguió latiendo. El trauma a estas alturas ya es insalvable: tienen el balón a todas horas, pero les falta ser eficientes para crear y aprovechar jugadas. Si Alemania recuperó la memoria, Morata también lo hizo y se atascó en una oportunidad clara para poner el partido otra vez favorable para los españoles.

 Hansi Flick tiene problemas con Alemania en Qatar (Foto de: Ercin Erturk/Anadolu Agency via Getty Images)
Hansi Flick tiene problemas con Alemania en Qatar (Foto de: Ercin Erturk/Anadolu Agency via Getty Images)

El grupo sigue abierto. La victoria de Costa Rica sobre Japón, que fue una sorpresa después de la hazaña inicial nipona, dejó con vida a Alemania, que todavía no se debe despedir del torneo y menos tras su empate de hoy. Si ganan a Costa Rica, y si España gana a Japón, estarán en octavos de final con seis puntos, hipótesis que no deja de ser sonrojante para la tetracampeona del mundo. El problema de Hansi Flick y los suyos es que tienen la confianza maltrecha. No se sabe qué esperar de ellos y eso es un pecado imperdonable. Lo nunca pensado para Alemania.

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