Anuncios

¿Quién es Diego Dreyfus, el 'coach' de vida que presuntamente cambió la actitud de 'Chicharito'?

Diego Dreyfus y Javier Hernández, una relación que ha causado escozor. (El Universal)
Diego Dreyfus y Javier Hernández, una relación que ha causado escozor. (El Universal)

Diego Dreyfus se ha convertido en un nombre imposible de disociar de Javier Chicharito Hernández. El vínculo entre ambos, conocido desde 2018, ha sido motivo de miles de comentarios en redes sociales y mesas de análisis. Dreyfus es un coach de vida, comediante y actor, que vende diferentes cursos a quien esté interesado en pagar por ellos, además de ofrecer espectáculos en vivo. Su cliente más célebre es Hernández.

El regreso del atacante de 35 años a México, para jugar con Chivas, ha volcado las miradas otra vez sobre esa relación. Las respuestas de Chicharito, en diferentes entrevistas, contienen patrones que muchos atribuyen a una emulación de la actitud de Dreyfus. Durante muchos años, Hernández fue un futbolista que no hacía grandes aspavientos ante las cámaras. En 2018, cuando David Faitelson lo entrevistó para ESPN previo al Mundial, una frase pasó a la historia, por su contenido y elocuencia: "Imaginemos cosas chingonas".

Desde entonces, las intervenciones de Hernández en entrevistas se caracterizan por dejar muchas frases de ocho columnas. Mucha prensa se ha aprovechado de eso para buscar la provocación y sacarle jugo a esa actitud ciertamente explosiva. Y se ha atribuido el cambio a Diego Dreyfus. En su contenido en redes sociales, este coach de 44 años se caracteriza por lanzar mensajes con un estilo fuerte, generalmente utilizando groserías y con su vida personal como ejemplo. Son protocolos que pueden identificarse también en Javier Hernández cuando se expresa ante los medios.

El principal punto crítico que encontró la opinión pública sobre la comunión Chicharito-Dreyfus fue que, justamente, coincidió con el declive deportivo del futbolista: su adiós al futbol europeo y su llegada al LA Galaxy de la MLS, con muchos tropiezos al principio. En el canal de YouTube de Dreyfus, ambos compartían pláticas que daban una muestra del trabajo que hacían. En varias ocasiones, Hernández fue enfático en que esa relación no le afectaba deportivamente, como tampoco lo hacían sus nuevas facetas de gamer e influencer.

En 2021, cuando tuvo un repunte en su carrera en la MLS, Hernández tocó el tema de nuevo: "Sigo trabajando, haciendo lo mismo y el fin de semana hice dos goles, ¿ahora (Dreyfus) es la buena influencia? Aparte de que es mi amigo, yo creo mucho en lo que él está haciendo de su vida, sus dones los está poniendo al servicio de muchísima gente. Lo que yo veo en él es que al mal de todo lo que él pueda decir, él le deja a todo ser humano su responsabilidad", dijo para TUDN en noviembre de ese año.

Durante esta etapa, Hernández fue separado de la Selección Mexicana por una indisciplina que nunca se aclaró. El periodista José Ramón Fernández contó, en 2022 a Proceso, que Gerardo Martino, entrenador de la Selección, le dijo que Hernández había metido dos prostitutas a la concentración. Martino nunca desmintió o confirmó esa versión. La popularidad de Dreyfus, y de otros personajes que ofrecen servicios similares, ha sido objeto de controversia, pues desde el sector académico se ve con ojos críticos esta actividad que no requiere de una licencia profesional (aunque sí existen certificaciones en el ramo).

Fundamentalmente, su aplicación tiene como destinatario el mundo empresarial, aunque personas pueden contratar servicios a nivel individual. "(El coaching es) un proceso de acompañamiento reflexivo y creativo con el cliente que le inspira a potenciar su capacidad personal y profesional. El coach no es un consultor, ni un mentor, ni un asesor, un consejero ni un psicólogo", definió Cris Moltó, psicóloga y también coach, a Cinco Días. Sólo los goles de Hernández volverán a acallar el fuego mediático que genera esta dupla cliente-vendedor.

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR | EN VIDEO:

Los cumpleaños más tristes: soledad y nostalgia de migrantes que no tienen con quién festejar