El Departamento de Justicia se juega mucho al iniciar el juicio por sedición de los Proud Boys

Allison Dinner/AP

El juicio de Enrique Tarrio y otros miembros de los Proud Boys, un grupo militante que supuestamente participó en la organización del ataque del 6 de enero contra el Capitolio federal, está previsto para comenzar esta semana con las declaraciones iniciales.

Tarrio, natural de Miami, está acusado de organizar a un grupo de miembros de los Proud Boys para que ese día acudieran a Washington para una protesta para “Detener el robo”, coincidiendo con la certificación por el Congreso de los resultados de las elecciones presidenciales de 2020.

La imputación acusa además a Tarrio y a los demás acusados de los Proud Boys de idear una estrategia militante para atacar el edificio del Capitolio, usando internet no solo para desarrollar estrategias y reclutar miembros, sino también para recaudar fondos y comprar equipo paramilitar para el asalto.

El cargo más notable —conspiración sediciosa— es un delito federal poco frecuente y grave que puede conllevar una pena de 20 años de prisión. Para lograr una condena, los fiscales federales deben demostrar que Tarrio se confabuló para “derrocar, hacer caer o destruir por la fuerza” al gobierno de Estados Unidos.

La tarde del 6 de enero, mientras los Proud Boys y otros grupos extremistas asaltaban el Capitolio, Tarrio vio el asalto en las noticias de televisión y expresó su apoyo, según la acusación. El hecho deque no estuviera en Washington durante el ataque se ha convertido en un pilar de su estrategia de defensa legal.

Pero sus comunicaciones previas al 6 de enero –incluidos llamamientos a la “guerra”, la “revolución” y el uso de la palabra “tormenta” en referencia al Capitolio apuntalan el caso del Departamento de Justicia contra él.

En un momento después que el edificio del Capitolio fue asaltado, Tarrio escribió: “No se equivoquen... Nosotros hicimos esto”.

Hasta la fecha, más de 900 personas, muchas de ellas de la Florida, han sido arrestadas en relación con la insurrección del 6 de enero en el edificio del Capitolio. A diferencia de Tarrio, la gran mayoría estaba allí en el momento del asalto. Unas 470 se han declarado culpables y más de 30 han sido declaradas culpables en juicios, según el Departamento de Justicia de Estados Unidos.

El caso de sedición de los Proud Boys sigue al reciente juicio de cinco miembros de otro grupo supremacista blanco, los Oath Keepers, que terminó con la condena de todos los acusados, a pesar de que el veredicto sobre el principal cargo de conspiración sediciosa fue desigual. Elmer Stewart Rhodes III, líder de la organización de extrema derecha, y uno de sus lugartenientes, Kelly Meggs, quien dirigía la sección de la Florida de la milicia, fueron declarados culpables de sedición. Pero tres miembros de menor rango del grupo fueron absueltos de ese cargo.

“El señor Tarrio está deseando que empiece el juicio”, dijo Nayib Hassan en una declaración facilitada al Miami Herald el mes pasado, cuando estaba a punto de comenzar la selección del jurado. “Estamos deseando hacer nuestra presentación de la evidencia y absolver al señor Tarrio de las acusaciones del gobierno”.

El juez federal de distrito Timothy J. Kelly, quien preside el juicio de los Proud Boys, negó dos peticiones de la defensa de desestimar el caso basándose en argumentos de la Primera Enmienda sobre la libertad de expresión, subrayando la evidencia de la acusación tanto en los cargos de conspiración sediciosa como de obstrucción de la justicia.

El abogado de Tarrio, Hassan, declinó decir si este testificaría en el juicio.