Del evangelio según AMLO al ocultismo de Maduro: El poder de la superstición en la política latinoamericana

Mariángela Velásquez
El gobierno del presidente mexicano Andrés López Obrador contará con voluntarios de la iglesia evangélica para distribuir una reimpresión de la Cartilla Moral del escritor Alfonso Reyes. (Captura pantalla lopezobrador.org.mx)
El gobierno del presidente mexicano Andrés López Obrador contará con voluntarios de la iglesia evangélica para distribuir una reimpresión de la Cartilla Moral del escritor Alfonso Reyes. (Captura pantalla lopezobrador.org.mx)

La invocación de fuerzas sobrenaturales para resolver los problemas mundanos es cada vez más frecuente en las altas esferas del poder latinoamericano.

El arraigado discurso evangelizador del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, y las sesiones ocultistas del mandatario venezolano Nicolás Maduro son muestras de un resurgimiento de la espiritualidad y la superstición en sistemas políticos donde existe una separación legal entre el gobierno y la religión.

A nadie sorprende el sincretismo religioso, que se entiende como el culto que surge de la mezcla de creencias distintas. Lo que comienza a preocupar es el poder que tiene el popurrí místico en la toma de decisiones políticas trascendentales.

El evangelio según AMLO

Los mensajes espirituales forman parte del discurso político de López Obrador.

Analistas han asegurado que se trata de un presidente “new age” que usa distintos conceptos religiosos para llegar a la mayor cantidad de electores. Por eso dudó en mezclar la simbología de su fe evangélica con la católica y ritos aztecas durante la campaña que le otorgó un contundente triunfo en las elecciones presidenciales.

Gerardo Soria, presidente del Instituto del Derecho de las Telecomunicaciones (IDET), escribió en El Economista que “no es casualidad que su movimiento y partido personales hayan adoptado el nombre de Morena, en una clara alusión a la virgen del Tepeyac. Tampoco lo es que durante las campañas hayan aparecido por todo el país espectaculares con la imagen de la virgen de Guadalupe y la frase “¿no estoy yo aquí que soy tu madre?”.

Sin embargo, dos hechos recientes han levantado críticas de algunos sectores de la sociedad mexicana, que advierten que el estado laico corre peligro en México.

El primero es la negativa de AMLO de jurar a la bandera y cantar el himno de la república mexicana. Soria sostiene que AMLO es evangélico protestante y que los fieles del evangelicalismo “tienen prohibido rendir tributo a cualquier símbolo, ya que consideran que sólo Dios puede ser honrado y venerado”.

Para Soria el desplante es sumamente grave “porque demuestra que, para él, sus dogmas particulares están por encima de su investidura como presidente de una República laica”.

El comunicador Hugo Morales Galván dijo en el diario El Influyente que AMLO se ha declarado “profundamente cristiano” pero no ha expresado específicamente a cuál iglesia pertenece.

“¿Qué tendría de malo que AMLO no salude a la bandera nacional ni cante el Himno Nacional? Mucho. Es una violación a la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos (CPEUM) que juró respetar, y de la cual deriva la Ley sobre el Escudo, la Bandera y el Himno Nacional. Si la legislación lo impone y el Presidente lo incumple, la señal es simple: se puede violar la ley y no pasa nada”, expresó Morales Galván.

Otra iniciativa que no ha sido recibida con buenos ojos por sus opositores es la distribución de la “cartilla moral”, un cuadernillo de 29 páginas financiado por AMLO para la difusión de “valores universales”. Los primeros 10 mil ejemplares serán distribuidos en los siete mil templos de la Confraternidad Nacional de Iglesias Cristianas Evangélicas y luego serán repartido en los hogares de todos los mexicanos.

Sus adversarios políticos fustigaron la iniciativa. Marko Cortés, presidente nacional del opositor Partido de Acción Nacional (PAN) denunció como un exceso la utilización de la religión como un medio de propaganda política.

Maduro y el diablo

A lit candle is seen on an altar with a diversity of saints, as well as the image of late Venezuelan president Hugo Chavez, at the clinic of healer "Brother Guayanez" in the emblematic neighborhood of Petare in Caracas, Venezuela on January 18, 2019. - Venezuela marked on February 2, 2019 20 years since President Nicolas Maduro's predecessor Hugo Chavez came to power. Chavez, who was first elected in 1999, mixed a larger-than-life personality with a man-of-the-people style, his popularity underpinned by oil-funded social programs. (Photo by YURI CORTEZ / AFP)        (Photo credit should read YURI CORTEZ/AFP/Getty Images)
Vela encendida en un altar santero donde también se venera la imagen del fallecido presidente Hugo Chávez, en la barriada caraqueña de Petare, el 2 de febrero de 2019 .(YURI CORTEZ/AFP/Getty Images)

En el Palacio de Miraflores no sólo se reúne el presidente y su gabinete de ministros. La sede del gobierno venezolano tiene salones exclusivos para la realización de rituales de santería, sesiones espiritistas y contactos con el más allá que mantendrían en el poder a los jerarcas de la Revolución Bolivariana.

El escritor y periodista venezolano David Placer ha relatado la superstición del régimen en Los brujos de Chávez (2015) y El dictador y sus demonios (2019) luego de realizar decenas de entrevistas a ex colaboradores del chavismo, testigos de los ritos y practicantes de las ciencias ocultas.

Placer asegura que Maduro es un hombre profundamente supersticioso, seguidor del gurú Sai Baba, al igual que su esposa Cilia Flores. La influencia del esoterismo es tan grande que Flores es la encargada de organizar sesiones espiritistas "para qué Chávez les diga qué tienen que hacer".

El actual ministro de Relaciones Exteriores, Jorge Arreaza, el ministro de Industrias y Producción, Tareck El Aisammi, y el ministro de Educación, Aristóbulo Isturiz, forman parte de ese grupo de creyentes en el ocultismo, que practican rituales convencidos de que los ayudará a perpetuarse en el poder.

Aunque Placer no cree que las batallas espirituales tengan algún efecto en el mundo real, dijo que algunos políticos venezolanos del gobierno y la oposición tienen la convicción personal de que están librando una lucha espiritual.

"Esa batalla entre el bien y el mal, los buenos contra los malos, los ángeles contra los demonios la están librando en la política venezolana también. Los sectores que creen profundamente en la santería-brujería, espiritismo y todo tipo de prácticas ocultistas recurren a estas fuerzas", dijo Placer vía telefónica.

"Ellos van a dios rogando, en este caso al diablo rogando, a Changó rogando, a todas las deidades de la santería rogando, a Sai baba rogando y con el mazo dando", expresó Placer.

Y los opositores no se quedan atrás a la hora pedir ayuda adicional ultraterrena. Diputados y ex alcaldes en el exilio piensan que es indispensable destruir esas influencias negativas con cadenas de oración.