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“Un momento decisivo”. Levine Cava inaugura un monumento histórico dedicado a Arthur McDuffie

Será un día que Miami nunca olvidará.

Al menos seis policías de la Seguridad Pública del Condado Dade golpearon salvajemente a Arthur McDuffie hasta dejarlo en coma cerca de la esquina de North Miami Avenue y Northeast 38 Street en la madrugada del lunes 17 de diciembre de 1979. Aunque McDuffie murió cuatro días después, nunca se hizo justicia, ya que la absolución de los cuatro policías implicados desencadenó los disturbios de McDuffie.

Durante casi 45 años, tan solo un tramo de Northwest 17 Avenue que lleva el nombre de McDuffie consagró su memoria. Eso cambió el sábado por la mañana, cuando la alcaldesa de Miami-Dade Daniella Levine Cava y el comisionado del condado Keon Hardemon inauguraron un punto histórico dedicado a McDuffie en la misma esquina que cambió para siempre el curso de la historia de Miami.

“Fue un momento decisivo”, le dijo Levine Cava al Miami Herald, añadiendo después que “no podemos olvidar nunca para no volver atrás y seguir adelante, porque no hemos conseguido la igualdad prometida en nuestra sociedad”.

Varios miembros de la familia McDuffie, incluidos sus dos hijos Dewana y Marc McDuffie, quienes tenían 14 y 18 meses, respectivamente, cuando su padre fue asesinado, se unieron a Levine Cava y Hardemon en la ceremonia de dedicación. Los hermanos se mostraron emocionados, pero con aplomo, al dirigirse a la pequeña multitud reunida en honor de su padre.

“En aquel momento, no comprendíamos lo que la muerte de mi padre y la absolución de los policías implicados supusieron para la ciudad de Miami y cómo le dio forma a la comunidad en la que ahora vivimos”, le dijo Dewana al público, que llevaba una camiseta negra con la fundación homónima de su padre inscrita en la parte delantera. En una entrevista posterior con el Herald, describió sus planes de renovar la fundación para ayudar a otras familias afectadas por asesinatos policiales.

“Hay más trabajo por hacer”, dijo.

Sábado 24 de febrero de 2024: Marc y Dewana McDuffie hablando durante una ceremonia en la que se erigió un punto histórico en la esquina de la 38 Street y N. Miami Avenue en memoria de su padre Arthur McDuffie, un agente de seguros y ex marine de 33 años que fue golpeado hasta quedar en coma por hasta una docena de policías blancos del Condado Dade el 17 de diciembre de 1979, después de que se saltara un semáforo en rojo en su motocicleta.

Parte de lo que hizo que la muerte de McDuffie fuera tan significativa no fue solo su estatura en la comunidad —era padre de tres hijos, cabo primero de la Infantería de Marina de Estados Unidos y miembro de la banda de música de Booker T. Washington High—, sino la forma en la que los policías lo atacaron y posteriormente trataron de encubrir el incidente para que pareciera un accidente de moto. En el juicio, que se trasladó de Miami a Tampa y contó con un jurado compuesto exclusivamente por personas blancas, el forense dijo que el cráneo de McDuffie había sido aplastado “como un huevo”.

“Todavía vivimos con el dolor de la muerte de Arthur McDuffie”, le dijo Hardemon al público, comparando el asesinato con un linchamiento.

Los disturbios que siguieron fueron esencialmente un grito de auxilio de comunidades —la mayoría de las protestas se produjeron en los vecindarios principalmente afroamericanos de Overtown, Liberty City y Brownsville— que se sentían olvidadas. Cuando las llamas se extinguieron tres días después del inicio de la revuelta, al menos 18 personas habían muerto, 400 habían resultado heridas, los daños materiales superaban los $100 millones y, aunque se repartieron fondos federales para ayudar a los vecindarios a reconstruirse, la mayor parte del dinero nunca llegó a la comunidad.

“No nos hemos recuperado”, le dijo Neal Adams Jr., habitante de Brownsville desde hace mucho tiempo, al Herald en 2015. “Toda una clase de empresarios básicamente se fue y murió”.

El punto histórico llega mientras el sistema educativo de la Florida lidia con la naturaleza amorfa de las políticas del gobernador Ron DeSantis. Tan solo en el último año, se prohibieron libros, se exigieron permisos para que los estudiantes aprendan sobre la historia afroamericana y se cambiaron los estándares curriculares estatales para reflejar que los africanos esclavizados se beneficiaron de su esclavitud.

“La gente no debe tener miedo de decir la verdad”, dijo Levine Cava. “La gente no debe tener miedo de enseñar historia y no solo enseñarla, sino comprenderla”.