Datos clave para entender el terremoto del 19 de septiembre de 2017 en México

·5  min de lectura

Este lunes, en punto de las 13:05 horas, se registró un sismo de magnitud 7,7 en la República Mexicana. El epicentro del movimiento telúrico ocurrió en Coalcomán, Michoacán, y fue perceptible en Ciudad de México y al menos cinco entidades más. De forma preliminar, el Sismológico Nacional informó de un sismo de magnitud 6,8.

De acuerdo con los primeros comunicados del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, “solo hay reportes de daños materiales en la zona del epicentro”, dijo en un mensaje a través de su cuenta de Twitter. Asimismo, aclaró que en la Ciudad de México, no hubo daños graves; y se tiene conocimiento que “una persona falleció por la caída de una barda de un centro comercial en Manzanillo, Colima”.

Hasta las 14:55 horas de este día, se han registrado 76 réplicas del sismo. La réplica de mayor grado, de magnitud 5,4, ocurrió a las 14:30 horas. Por su parte, el Centro de Alerta de Tsunamis de México informó que “se esperan variaciones anómalas del nivel del mar de hasta 82 centímetros sobre el nivel de la marea en la región de generación del sismo”.

A cinco años de la tragedia

El 19 de septiembre de 2017, la tierra se cimbró en la República Mexicana. Un terremoto de magnitud 7,1 con epicentro en el estado de Morelos, sacudió al país azteca y provocó la muerte de más de 350 personas y el colapso de por lo menos 50 edificaciones en la Ciudad de México. El sismo tuvo una duración estimada de 1:30 minutos.

De acuerdo con los reportes posteriores al sismo, más de 1.821 inmuebles con valor histórico sufrieron afectaciones, la mayoría de ellos fueron templos construidos entre los siglos XVI y XIX. Si bien no hubo pérdidas totales, el 20 por ciento de estas edificaciones tuvo daños severos.

El Gobierno de México informó que, el 19 de septiembre de 2017, murieron 369 personas, 225 de ellas residentes de la Ciudad de México. También hubo alrededor de 7.289 heridos. Cabe mencionar que los estados más afectados por este fenómeno fueron Morelos, Ciudad de México y Puebla; y en menor medida, Tlaxcala, Estado de México, Chiapas, Oaxaca, Michocán y Veracruz.

Con el propósito de mantener a la capital del país más alerta, en el año 2013, el Gobierno de México integró a la urbe al programa de las “100 Ciudades Resilientes” de la Fundación Rockefeller, organización en la cual se preparan estas metrópolis para enfrentar retos sociales, físicos y económicos.

Asimismo, en el año 2015, el Gobierno Federal estableció el FONDEN (Fondo de Atención a los Desastres Naturales), contando de manera inicial con 3.000 millones de pesos –150 millones de dólares–, de los cuales, el 30 por ciento está destinado a atender desastres como sismos e inundaciones, dos de los fenómenos más recurrentes en México.

¿Dónde y por qué ocurrió el sismo del 19-S?

Muchos ciudadanos aún se cuestionan por qué el sismo de magnitud 7,1, registrado el 19 de septiembre de 2017, fue más fuerte en la Ciudad de México que el que se suscitó el mismo día, pero de 1985, cuando se registraron al menos 3.692 fallecimientos. Eso tiene una explicación científica.

De acuerdo con especialistas del Sismológico Nacional de México, el sismo de 1985 liberó 32 veces más energía sísmica que el de 2017; y el epicentro del terremoto de 1985, fue muy lejano, en las costas del estado de Michoacan, a más de 400 kilómetros del centro del país; mientras que el de 2017 ocurrió a solo 120 kilómetros al sur de la ciudad.

El terremoto de 2017 ocurrió dentro de la placa oceánica de Cocos por debajo del continente americano, a una profundidad de 57 kilómetros. Según expertos, este tipo de sismos no son comunes en México, pero tampoco se descartan del todo.

El Sismológico Nacional refiere: “Los sismos intraplaca, de profundidad intermedia, se producen por esfuerzos extensivos a lo largo de la placa de Cocos. Las fallas geológicas asociadas a estos sismos se conocen con el nombre de ‘fallas normales’”.

Y agrega: “Es preciso mencionar que estudios realizados para sismos intraplaca en México muestran que, por año, la probabilidad de que la intensidad de las sacudidas en la Ciudad de México debidas a este tipo de terremotos sea grande es muy similar a la de los sismos típicos de subducción, como el de 1985, entre otros”.

¿Por qué se percibe más un sismo en ciertas zonas del país?

Gracias a la vasta red de acelerógrafos y sismómetros en México, se ha establecido que, para calcular las estructuras de los edificios, se requiere estudiar la Amax (aceleración máxima) del suelo producida por las onda sísmicas durante estos eventos.

Durante el sismo de 1985, “la Amax en CU (Ciudad Universitaria), donde se ubica la UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México) y que está en suelo firme, fue de 30 gal (unidad de aceleración del sistema cegesimal, que equivale a un centímetro por segundo cada segundo); mientras que la Amax del 19 de septiembre de 2017 fue de 57 gal, es decir, que el suelo en la zona cercana a CU experimentó una sacudida dos veces mayor que en 1985”, explica el Sismológico Nacional.

Para dar una idea tangible del daño que puede ocasionar un sismo, la amplitud de las ondas sísmicas con periodos cercanos de dos segundos en zona de lago o zona blanda, tales como las populares colonias Roma, Condesa, Centro y Doctores, puede llegar a ser 50 veces mayor que en un sitio de suelo firme de la Ciudad de México.

Cabe mencionar que, gran parte de la capital del país está edificada sobre sedimentos blandos de los antiguos lagos que existieron en el valle. Estos sedimentos provocan una enorme amplificación de las ondas sísmicas en la Ciudad de México que, probablemente, “sea la más grande reportada en el mundo”, refieren expertos.