Día de la Igualdad de la Mujer: las latinas van a la zaga

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Desde 1971, cada 26 de agosto se celebra en Estados Unidos el Día de la Igualdad de la Mujer para conmemorar la adopción, en 1920, de la Decimonovena Enmienda a la Constitución que le otorgó a las mujeres el derecho al voto.

Esta fecha, propuesta por la congresista Bella Abzug de Nueva York, recuerda que la lucha por el sufragio femenino fue solo el primer paso para lograr la participación plena e igualitaria de la mujer en Estados Unidos.

Aunque en los últimos años se han dado enormes avances en esa dirección, falta mucho para terminar con la discriminación hacia las mujeres, sobre todo hacia las que pertenecen a las minorías de este país.

Un informe de 2020 del Pew Research Center, elaborado a propósito del centenario del sufragio femenino, indica que las mujeres latinas enfrentan retos particularmente difíciles para tener las mismas oportunidades de educación y empleo que los demás.

La desigualdad que sufren las latinas es especialmente escandalosa en lo que se refiere al tema salarial. Según el Departamento del Trabajo de Estados Unidos, las mujeres de este grupo étnico ganan solamente 57 centavos por cada dólar que gana un hombre blanco no hispano. Esta diferencia salarial es la brecha más grande para cualquier grupo racial o étnico en este país.

Parte del problema se debe a que las latinas están empleadas, principalmente, en el sector de servicios, que es el que paga menos. Alrededor del 33 por ciento trabaja en este ramo y solo un porcentaje mínimo está empleado en industrias con salarios más altos como los de tecnología e ingeniería.

Brecha salarial aun entre universitarias

Sin embargo, como anota Andrea Martínez, gerente de programas de la AAUW (American Association of University Women), la brecha salarial persiste incluso entre las mujeres latinas que tienen estudios superiores, pues ganan solo un 66 por ciento de lo que perciben los hombres blancos no hispanos.

El rezago es todavía mayor para las latinas inmigrantes que perciben apenas 38 centavos por cada dólar que ganan los hombres blancos no hispanos.

Jazmine Tucker, directora de investigación en el National Women’s Law Center, calificó estas cifras como escandalosas y devastadoras porque esta tendencia se ha mantenido por años y ha dificultado a las familias latinas construir un patrimonio e incluso cubrir necesidades básicas en materia de salud, educación y vivienda.

A juicio de Tucker, las latinas son víctimas no solo de racismo sino también de sexismo, puesto que, aun cuando logren un mayor nivel educativo, ganan menos que los demás.

Tucker especifica que la brecha salarial de la que son víctimas las latinas implica que dejan de percibir, en promedio, un millón de dólares luego de una trayectoria laboral de 43 años. Para alcanzar el ingreso que un hombre blanco no hispano tiene a los 60 años, las latinas tendrían que seguir trabajando hasta los 93 años.

En el caso de las indocumentadas, cuyo número se estima en 5,2 millones, la situación es aún más grave, puesto que no se sabe con exactitud cuántas latinas están empleadas en el sector informal o en industrias, como la de servicios o la agrícola, donde a menudo se les explota al grado de que ni siquiera se les paga el salario mínimo.

Mónica Ramírez, fundadora de Justice for Migrant Women, dice que de los 12 millones de latinas que se estima trabajan a tiempo completo en Estados Unidos, dos millones son empleadas domésticas y un millón son trabajadoras del campo.

Para revertir la brecha salarial, Ramírez opina que se deberían fortalecer los sindicatos, elevar el salario mínimo y adoptar leyes que garanticen el pago igualitario.

Otro tema que afecta de manera especial a las latinas es el de la falta de acceso a los servicios de salud, sobre todo porque, en esta época del coronavirus, muchas de ellas son trabajadoras esenciales y no tienen protección en sus lugares de empleo.

De acuerdo con un informe del Center for American Progress, se calcula que alrededor del 38 por ciento de las mujeres latinas que trabajan carecen de seguro médico.

Tácticas para disuadir el voto

Amy Hinojosa, presidenta de Mana, una organización latina nacional, dijo a la Voz de América, que entre las desigualdades que afectan a las latinas se encuentra también la falta de acceso al voto.

"Todavía tenemos un porcentaje muy bajo de votantes y las razones incluyen mujeres que no hablan inglés o carecen de una licencia de conducir u otra identificación aceptable para poder registrarse para votar”, dijo Hinojosa. A otras mujeres les afecta el tener empleos que no les permiten ausentarse el día de las elecciones.

Todos estos obstáculos son parte de las tácticas de supresión de votantes, dirigidas en específico para disuadir a los grupos minoritarios y a las mujeres de participar en las elecciones.

Esas tácticas incluyen, según el Center for American Progress, desde “estrictas leyes de identificación de votantes hasta purgas de votantes discriminatorias, limitaciones en las horas de votación, reducciones en los lugares de votación y barreras del idioma, para desalentar y socavar a las mujeres de influir en la participación de los votantes y su posible influencia en los resultados electorales "

En 2016, la Oficina del Censo de Estados Unidos reportó que en las elecciones presidenciales de ese año votó un número récord de 137,5 millones de votantes. Con base en esos datos, un análisis del Pew Research Center encontró que solo el 50 por ciento de las mujeres latinas elegibles votaron en 2016, en comparación con el 64,1 por ciento de las mujeres negras elegibles, que también son víctimas de discrminación y desigualdad en este país.

Según la Oficina del Censo, los latinos representan el 18 por ciento de la población en Estados Unidos y son el grupo minoritario más grande del país. El segundo grupo más grande, con alrededor del 13%, son los negros.