Cuba reprime a balseros mientras la Guardia Costera de EEUU aumenta patrullas en el Caribe

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U.S. Border Patrol’s Miami Sector, Twitter.

Los residentes de un pueblo costero cerca de La Habana se enfrentaron con agentes de la policía que buscaban balsas hechas a mano la semana pasada, uno de dos enfrentamientos violentos recientes que involucraron a las fuerzas de seguridad de Cuba en un momento en que las autoridades parecen intensificar los esfuerzos para frenar a quienes quieren huir de la isla por mar hacia Estados Unidos.

En otro incidente, la guardia costera cubana supuestamente detuvo el lunes a dos residentes de Estados Unidos que intentaron recoger a ciudadanos cubanos en una lancha rápida cerca de La Coloma, en la provincia de Pinar del Río. Citando a algunos residentes del pueblo, los activistas dijeron que los oficiales cubanos abrieron fuego contra el barco, pero dos cuentas de Facebook vinculadas al gobierno negaron el enfrentamiento. El Herald no pudo confirmar los hechos de forma independiente.

La cantidad de cubanos que intentan llegar a las costas de Estados Unidos ha aumentado drásticamente en las últimas semanas a medida que la vida cotidiana se ha deteriorado por la devaluación del peso, la escasez de alimentos y los apagones diarios. Dsde el 27 de agosto, 219 cubanos han desembarcado en la Florida y fueron detenidos, según información proporcionada en Twitter por Walter N. Slosar, agente jefe del Sector de Miami de la Patrulla Fronteriza estadounidense. La Guardia Costera estadounidense devolvió este miércoles otros 85 a Cuba.

El número de personas detenidas en el mar por la guardia costera estadounidense este año fiscal que comenzó en octubre (5,392) está a punto de superar a las enviadas de vuelta en el 2016 (5,396), el más alto registrado en los últimos seis años.

En respuesta al aumento de la migración de Cuba y Haití, el Grupo de Trabajo del Sureste, dirigido por el Departamento de Seguridad Interna, anunció la semana pasada que estaba “aumentando las patrullas y la vigilancia por tierra, aire y mar” en el Caribe. El grupo de trabajo, compuesto por varias agencias, que incluyen al Departamento de Defensa y la Guardia Costera, se estableció en 2003 para responder a una crisis de emigrantes que intenten llegar a las costas de Estados Unidos.

“El Sector de Miami de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos se compromete a trabajar junto con nuestros socios encargados de hacer cumplir la ley federales, estatales y locales en un esfuerzo de todo el gobierno para prepararse y abordar cualquier aumento potencial en la migración marítima irregular o las amenazas a la seguridad fronteriza en Florida”, dijo Slosar, quien también es el subdirector del grupo de trabajo.

Muchos más cubanos están llegando por tierra a la frontera con Mexico — 177,848 entre octubre y julio pasados — la mayor migración cubana desde principios de los años sesenta del siglo pasado. Expertos y activistas sospechan que las autoridades de la isla llegaron a un acuerdo con el gobierno aliado de Nicaragua para permitir que los ciudadanos cubanos viajen al país centroamericano sin visas, convirtiendo efectivamente a Nicaragua “en una plataforma de lanzamiento para la migración masiva”, dijo Kelly M. Greenhill, profesora de ciencias políticas en la Universidad de Tufts en un evento organizado por el Cuba Research Institute en la Universidad Internacional de Florida el mes pasado.

Greenhill, autora del libro Weapons of Mass Migration: Forced Displacement, Coercion, and Foreign Policy, argumenta que el gobierno cubano tiene un patrón bien establecido de utilizar la migración para obligar a Estados Unidos a negociar y obtener cambios en las política exterior estadounidense.

Pero Greenhill dice que, a diferencia de otras crisis migratorias manejadas por Fidel Castro, esta vez la administración de Biden está prestando atención y ya ha entablado conversaciones con las autoridades cubanas, “por lo que los incentivos de Cuba para generar una crisis estratégica al convertir la migración en un arma podrían verse disminuidos. ”

Si bien los medios estatales han ignorado en gran medida el éxodo actual, las autoridades cubanas han buscado recientemente detener lo que llaman “salidas ilegales”.

Varios videos publicados en las redes sociales muestran a policías y efectivos de tropas especiales golpeando e intentando arrestar a los residentes de Cepen, un asentamiento no autorizado en la playa de Baracoa, al este de La Habana. Según testimonios de los pobladores y reportes de medios independientes, la policía irrumpió en varias viviendas en busca de embarcaciones rústicas. Los residentes dijeron que mujeres y niños resultaron heridos y que los agentes usaron perros para reprimir a quienes intentaban irse.

“La represión que se está viviendo en esta zona ya es algo con lo que no podemos vivir”, dijo uno de los vecinos al medio independiente ADN Cuba.

Los videos también muestran el momento en que un residente intenta apelar a miembros de la policía, el Partido Comunista y los oficiales militares que estaban presentes, suplicando desesperadamente que se le permitiera salir de la isla, explicando muchas de las razones por las que los cubanos están huyendo del empobrecido país.

“Si no nos quieren, porque somos una comunidad ilegal, si no cabemos en este país porque nuestro salario no alcanza para comprar en las tiendas en divisas, si no hay petróleo para que las termoeléctricas funcionen, nosotros decidimos con nuestras vidas lo que nosotros queramos”, dijo el hombre a los funcionarios, provocando una ronda de aplausos de la multitud de residentes reunidos. “No tenemos cómo ir a comprar un vaso de leche porque es en divisas; no tenemos cómo comprarnos un par de zapatos”.

“Nos da lo mismo irnos en una vela, que en un tanque, que en una cámara” de rueda de camión, dijo. “ “Lo que deberían hacerle es un monumento a los balseros”.