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La pregunta inevitable en el debate sobre el aborto: ¿Cuándo empieza la vida?

¿Cuándo empieza la vida? La pregunta central del debate sobre el aborto en Estados Unidos es la más elemental y la más complicada.  (Bethany Mollenkof/The New York Times).
¿Cuándo empieza la vida? La pregunta central del debate sobre el aborto en Estados Unidos es la más elemental y la más complicada. (Bethany Mollenkof/The New York Times).

Era el adorno perfecto para Navidad: la fotografía tomada por el médico de aquellos pequeños círculos, aquellas pequeñas células que se dividían.

Tina Mody estuvo pendiente de cada etapa cuando se embarazó hace dos años. El proceso de fertilización in vitro significaba que sabía en qué momento se encontraría el óvulo con el esperma y cuando se implantarían las células en su útero. Estuvo al tanto de la morfología del embrión, su tamaño y su forma y se emocionó cuando parecía perfecto.

Esta es mi hija, pensaba. Le puso Maya.

De camino a la cita de la semana de gestación número 16 comenzó a sangrar. Perdió a su amada Maya en la sala de urgencias. Después tuvo que someterse a un legrado para retirar la placenta y evitar que se desangrara.

“No puedo describir el momento exacto en que pensé que Maya era una persona”, dijo Mody, farmacéutica. “Porque mi mujer y yo pensamos tanto en ella como en las esperanzas y los sueños que tenemos puestos en esta niña”.

“Para nosotros, ella está viva. Estaba viva”, agregó Mody.

En su opinión, la cuestión de la vida y de cuándo comienza le parece mucho más importante que las peleas que escucha en relación con la política abortista. Mody y su esposa crearon una fundación, Maya’s Wings, para eliminar las pérdidas evitables de embarazos y mejorar la salud de madres y bebés. También cree que las personas “tienen derecho a decidir, tras hablar con su médico”, si desean abortar.

“Es una decisión muy personal sobre cómo percibimos que la vida comienza. Y ese es realmente el quid de este debate. No es todo o nada”, aseveró.

El debate sobre el aborto en Estados Unidos ha girado durante mucho tiempo en torno a una pregunta amplia y sin consenso:

¿Cuándo empieza la vida?

En los meses transcurridos desde que la Corte Suprema revocó el caso Roe contra Wade, la pregunta se ha hecho inevitable, a medida que activistas y políticos intentan obtener a como dé lugar respuestas concretas a una cuestión eterna de la existencia humana.

Legisladores y abogados desde Arizona hasta Carolina del Sur han estado analizando exactamente en qué semana del desarrollo del embarazo debe permitirse el procedimiento del aborto. Algunos estados fijan el límite en la concepción, o en las seis semanas, o en las quince, o en torno a las cuarenta. Muchos otros señalan la viabilidad; el momento en que un feto puede sobrevivir fuera del útero. La inferencia es que, una vez transcurrido ese tiempo, el embrión o feto en desarrollo es un ser humano con derechos que vale la pena proteger.

La opinión pública refleja la variedad y complejidad de las creencias. La mayoría de los estadounidenses apoyan el derecho al aborto, pero dentro de ciertos límites, y discrepan sobre cuáles deben ser esos límites. Pero, de manera casi uniforme en cuanto a género, política y religión, creen que el tiempo de embarazo de una mujer debería ser importante para determinar si el procedimiento es legal. Según el Centro de Investigaciones Pew, más de la mitad de los adultos estadounidenses afirman que la frase: “La vida humana comienza en la concepción, de tal manera que un feto es una persona con derechos” describe, al menos en parte, sus opiniones.

¿Cuándo empieza la vida? La pregunta central del debate sobre el aborto en Estados Unidos es la más elemental y la más complicada.  (Bethany Mollenkof/The New York Times).
¿Cuándo empieza la vida? La pregunta central del debate sobre el aborto en Estados Unidos es la más elemental y la más complicada. (Bethany Mollenkof/The New York Times).

La búsqueda de respuestas

La pregunta de en qué momento comienza la vida puede confundir por su amplitud. En términos biológicos, ¿cuándo un organismo es un organismo? O en términos filosóficos, ¿qué hace que un ser humano sea una persona? Y en lo espiritual, ¿cuál es la relación entre el cuerpo y el alma?

Amander Clark, presidenta electa de la Sociedad Internacional para la Investigación de Células Madre, ha estudiado la cuestión durante años como bióloga especializada en células madre.

Afirma que la pregunta es complicada.

“Desde el punto de vista biológico, tendría que decir que la vida de un organismo mamífero comienza en la fecundación”, dijo Clark. “Pero si la pregunta es cuándo un ser humano es un ser humano, la cosa cambia bastante”.

Desde hace generaciones, el misterio de la vida humana se ha debatido entre filósofos y científicos, y sentido por madres y comadronas. Cada cultura y cada época han determinado sus propias respuestas.

La antigua medicina china hablaba de dos esencias que se unen, de madre y padre, sangre y semen, para generar un niño que se une a la madre hasta el nacimiento. Las comunidades judías han señalado durante mucho tiempo que la vida comienza con el primer aliento del bebé, en alusión al relato del Génesis según el cual Dios insufló el aliento de vida, o el alma, en el primer hombre.

La perspectiva occidental está moldeada en gran medida por el cristianismo, una religión que surgió literalmente de una mujer embarazada que, según la historia bíblica, dio a luz a un niño divino cuando un ángel le dijo que ese era el plan de Dios. Desde los primeros días de la fe, muchos teólogos han visto el alma como algo que Dios crea e introduce en un cuerpo en el útero, aunque han diferido sobre cuándo, exactamente, sucede ese fenómeno.

La creación y la biología

La revolución científica, desde la teoría de la evolución de Charles Darwin hasta la ciencia reproductiva, trastocó siglos de pensamiento sobre la vida humana.

Nick Hopwood, catedrático de la Universidad de Cambridge, investiga desde hace años la historia de la reproducción. Él señala que la cuestión de cuándo comienza la vida puede provenir de la idea de que el alma llega al cuerpo y la idea de que es posible identificar un momento en el cual eso ocurre, pero para el siglo XX muchos biólogos la rechazaron por “no ser una buena pregunta”.

“El óvulo está vivo, el espermatozoide está vivo, las células a partir de las cuales se desarrollan están vivas; es un continuo”, afirmó Hopwood. “Podría haber algo más de aceptación de la pregunta: ‘¿Cuándo comienza una vida?’. Y diversos biólogos podrían señalar diferentes etapas”.

El consenso científico en torno a la concepción surgió en la década de 1870, cuando un científico alemán observó a través de un microscopio cómo se fusionaban los núcleos de un espermatozoide y un óvulo de erizo de mar. Fue durante este periodo cuando el papa Pío IX cambió la visión que la Iglesia católica había sostenido durante siglos de la llegada del alma en una etapa posterior de desarrollo fetal a la concepción.

En la actualidad, el discurso popular suele hacer referencia al “momento” de la concepción, pero la fertilización es un proceso biológico complejo. El ovario de la mujer libera un óvulo que se desplaza por la trompa de Falopio, un conducto cuyas células interactúan con los espermatozoides masculinos y modifican su composición para que puedan fusionarse con el óvulo.

La célula comienza a dividirse y tras varios días se convierte en una pelota de un centenar de células, de las cuales una fracción da lugar al embrión humano.

Durante los 14 días posteriores a la concepción, este grupo creciente de células puede dividirse en entidades separadas, lo que puede dar lugar a gemelos o trillizos. Esa posibilidad termina en el momento de la implantación, cuando las interacciones bioquímicas permiten que las células se adhieran a la pared del útero. Entonces comienza un proceso especializado llamado gastrulación, en el que las células del embrión empiezan a diferenciarse en sistemas para organizar el cuerpo.

Persona e individuo

El descubrimiento del ADN replanteó las ideas sobre lo que convertía a una persona en individuo. La fecundación, cuando un ser humano obtiene su genoma, se ha convertido en la idea moderna de la llegada del alma al cuerpo, afirma Scott Gilbert, profesor emérito de Biología del Swarthmore College y coautor de un destacado libro de texto sobre biología del desarrollo.

“Es un mito de la historia de la creación, es una historia del origen”, sostuvo. “El mito femenino, el mito del nacimiento, se sustituye por el mito masculino de la fecundación”.

Explicó que durante la fecundación, las membranas de las dos células se disuelven para compartir material genético y crear una entidad unicelular llamada cigoto. En el proceso de desarrollo natural, los científicos calculan que aproximadamente dos terceras partes de los cigotos no producen un nacimiento vivo. Muchos óvulos fecundados no se implantan o puede suceder que algunos embarazos fracasen de forma natural.

El desarrollo es un proceso continuo y progresivo en el que las células alcanzan objetivos únicos, los sistemas interactúan y las partes del cuerpo crecen. Los momentos clave son la fecundación, la diferenciación celular embrionaria o la actividad cardiaca o cerebral. El proceso completo dura unas 40 semanas, hasta el nacimiento. Las fases clave para el desarrollo del corazón se producen en las primeras semanas, a lo largo del proceso y al final. Al nacer, la primera respiración del bebé modifica su anatomía cardiaca.

Durante años, en Estados Unidos se ha prestado especial atención a las 23 o 24 semanas de desarrollo, denominadas de viabilidad, cuando el feto puede sobrevivir fuera del útero. En la década de 1970, cuando se dictó la sentencia Roe, la tecnología disponible situaba la viabilidad en torno a las 28 semanas.

¿Qué define a una persona?

Brendan B. Mitchell es ginecoobstetra y director médico de los Advice and Aid Pregnancy Centers en Overland Park, Kansas, que se oponen al aborto y brindan apoyo a las mujeres embarazadas.

Mitchell lucha contra lo que considera una incoherencia en la forma en que la sociedad valora a los bebés prematuros y no a los fetos en desarrollo. Los médicos se esfuerzan por salvar a los bebés que nacen a las 23 o 24 semanas, y se invierten millones de dólares en ayudar a los pacientes que nacen prematuramente, pero en algunos lugares es legal interrumpir el embarazo en ese momento.

"Ese punto de la viabilidad cambia todo el tiempo", dijo. “¿Qué define a esa persona como una persona o una vida, lo que piensen sus padres?”, preguntó.

En la biología, los científicos investigan cómo los humanos nos desarrollamos no como personas, sino como organismos independientes. Se presta menos atención a otras cosas que ocurren durante ese mismo periodo de 40 semanas: el estado de gestación.

Elselijn Kingma, catedrática del King's College de Londres especializada en el embarazo tanto desde el punto de vista científico como filosófico, opina que el embarazo es una mujer que “crea un nuevo organismo con su cuerpo”.

Es un estado único en el que un organismo hace crecer, como parte de sí mismo, a un feto que acabará desprendiéndose y convirtiéndose en un organismo independiente. Es un estado “en el que la otra persona solo puede existir por la gracia de la provisión y el alimento constantes de otra”, dijo.

De ello no se deduce que un feto no sea un organismo antes de nacer ni que una mujer embarazada pueda tratar al feto como a cualquier otra parte de su cuerpo, aclaró Kingma.

“Sencillamente, esa no es una relación para la que en verdad tengamos espacio en nuestra ley y nuestra moral, que asumen que tenemos cuerpos separados”, explicó y agregó: “Esa es la cuestión realmente delicada: ¿Qué exige la moral? Y entonces, ¿qué puede imponer la ley, y qué puede exigir la sociedad, en ese estado único de vinculación?”.

Una decisión social

La búsqueda de respuestas va más allá de la ciencia. Se vincula a los valores de una sociedad, al sentido del ser de una persona y a una comprensión cultural de lo que significa ser humano. Los pensadores espirituales y los filósofos dicen que requiere una elección social y un cuestionamiento de nuestra ética.

En Estados Unidos, durante mucho tiempo se ha prestado especial atención al individuo y a las libertades individuales, muchas veces por encima de la comunidad o el ecosistema. En el caso de una nueva vida humana, esto ha llevado a dar prioridad a la mujer embarazada o al bebé en desarrollo.

“Creemos que en Estados Unidos estamos debatiendo cuándo comienza la vida, pero no es así”, afirma Agustín Fuentes, antropólogo de la Universidad de Princeton. “Estamos debatiendo cuándo va a decidir la sociedad que la persona cuenta. Y no solo cuándo cuenta la persona, sino qué persona cuenta más”.

Como estudioso de las sociedades biológicas y la evolución humana, se siente frustrado por el enfoque individual, que considera atípico de la especie humana.

“Deberíamos hacernos preguntas sobre nuestra comunidad. Qué es lo mejor no para un individuo, sino para una sociedad, para las madres, para las familias, para las comunidades”, cuestionó.

Si todos coinciden en que el objetivo final es maximizar la salud, surge todo un conjunto de preguntas distintas, manifestó.

“¿Cómo creamos y fomentamos los resultados más saludables posibles para los individuos y las comunidades? No puede ser una cosa o la otra”, afirmó.

© 2023 The New York Times Company

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