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Cruzar la frontera hacia México es peligroso, pero algunos no tienen otra opción

A pesar de las múltiples advertencias de “no viajar” a México, tras la desaparición de tres mujeres, los expertos dicen que algunas personas no pueden darse el lujo de renunciar a cruzar la frontera.

De izquierda a derecha: las hermanas Maritza y Marina Ríos, de 47 y 48 años respectivamente, así como su amiga, Dora Sáenz, de 53 años. El 10 de marzo las autoridades confirmaron que no se sabía nada de las tres mujeres desde que viajaron de Texas a México el 24 de febrero para vender ropa en un mercadillo. (Cortesía del Departamento de Policía de Penitas vía AP)

Dos hermanas estadounidenses y su amiga llevan más de dos semanas desaparecidas, desde que salieran de la ciudad fronteriza de Peñitas, en Texas, a finales del mes pasado para vender ropa en un mercadillo de México situado a menos de tres horas de distancia, según las autoridades estadounidenses. Excepto el FBI y los funcionarios mexicanos que buscan activamente a las mujeres, la policía se ha mantenido hermética sobre la investigación.

Su desaparición se produce inmediatamente después de una terrible experiencia grabada en vídeo a inicios de este mes, en la que un cártel de la droga secuestró a otros cuatro estadounidenses en la ciudad fronteriza de Matamoros, dos de los cuales fueron asesinados. No obstante, ese caso se resolvió en pocos días.

Como no hay pistas sobre las tres mujeres desde que se fueron el 24 de febrero, muchos temen lo peor. Los familiares se han unido al FBI y a las autoridades mexicanas en la búsqueda a lo largo de la frontera, según la policía.

“Sus familiares están buscándolas en México y allí también se encuentran las agencias mexicanas, que están investigando para determinar su paradero y qué les sucedió”, le dijo a Yahoo Noticias Oscar Barrón, el investigador de la policía de Peñitas.

Soldados del ejército mexicano preparando una misión de búsqueda de cuatro ciudadanos estadounidenses secuestrados por hombres armados en Matamoros, México, el 6 de marzo. (AP)
Soldados del ejército mexicano preparando una misión de búsqueda de cuatro ciudadanos estadounidenses secuestrados por hombres armados en Matamoros, México, el 6 de marzo. (AP)

La oficina del FBI de McAllen en Texas no respondió a la solicitud de comentarios de Yahoo Noticias.

Sin embargo, lejos de calmar las preocupaciones de seguridad entre los viajeros fronterizos, las noticias de una investigación y búsqueda en curso solo han generado más ansiedad, según Barron. Aunque quienes viven cerca de Texas cruzan la frontera con cierta frecuencia para realizar tareas tan cotidianas como ir de compras, salir a comer u otras cosas, Barron afirma que advertiría de no cruzar la frontera en este momento debido a la actual amenaza de violencia.

“Cada vez que cruzan a México, las personas ponen su vida en peligro”, afirmó. “Todo el mundo debe mantenerse a salvo”.

Desde que se produjeron los secuestros, los funcionarios estadounidenses han emitido advertencias de “no viajar” a seis estados de México, incluida una advertencia de viaje de Nivel 4 para las regiones de Colima, Guerrero, Michoacán, Sinaloa, Tamaulipas y Zacatecas.

Pero los expertos apuntan que no es tan fácil para muchos estadounidenses que tienen familia en México o deben cumplir otras responsabilidades que requieren viajar constantemente.

“Muchos residentes de la comunidad fronteriza de Estados Unidos y del suroeste del estado van a México con regularidad”, le dijo a Yahoo Noticias Josiah Heyman, director del Centro de Estudios Interamericanos y Fronterizos de la Universidad de Texas en El Paso, en un correo electrónico. “Van a visitar a su familia, hacer compras, acuden al médico y el dentista y a trabajar”.

Los automovilistas pagan un peaje en el Puente Internacional Gateway en Brownsville, Texas, para cruzar a Matamoros, México. (Miguel Roberts/The Brownsville Herald vía AP)
Los automovilistas pagan un peaje en el Puente Internacional Gateway en Brownsville, Texas, para cruzar a Matamoros, México. (Miguel Roberts/The Brownsville Herald vía AP)

De hecho, una encuesta de 2018 para la Fundación Comunitaria El Pasode la que Heyman formó parte descubrió que más del 62 % de los residentes de la ciudad fronteriza de El Paso, en Texas, habían viajado a México el año anterior y muchos de ellos en más de una ocasión.

“Algunas visitas son discrecionales y las personas podrían reducirlas, como aquellas para comer, comprar o divertirse, pero ¿es realista no visitar a los familiares cercanos o pretender que las personas que carecen de un seguro médico o no pueden afrontar los copagos no tengan acceso a la atención médica?”, agregó. “El México más pobre en realidad es una red de seguridad para las brechas que existen en la atención médica de un Estados Unidos más rico”.

En ausencia de peligros físicos inmediatos, muchos críticos también se han alarmado por el desprecio que han mostrado los cárteles por una “regla no escrita”: dejar en paz a los estadounidenses, simplemente porque no augura nada bueno para su negocio criminal.

Los carteles han evitado en gran medida la interferencia estadounidense durante casi cuatro décadas manteniendo un perfil bajo que les permitió seguir con sus operaciones ilegales de drogas al margen de la persecución internacional. En 1985, Enrique Camarena, un agente de la DEA, fue capturado, torturado y asesinado por frustrar las operaciones del cártel. El asesinato dio lugar a una investigación internacional de homicidios a gran escala que condujo al arresto de varios miembros del cártel y obligó a otros a esconderse.

“Cuando atacan a ciudadanos estadounidenses, el gobierno de Estados Unidos ejerce presión, involucra a sus agencias de seguridad y luego comienzan a presionar a México para que actúe”, dijo al New York Times Cecilia Farfán Méndez, investigadora de seguridad mexicana en la Universidad de California en San Diego. “Lo peor para los cárteles es que deben destinar recursos para contrarrestar a las autoridades mexicanas, que generalmente los dejan en paz. No es bueno para los negocios”.

Un soldado del ejército mexicano custodiando la sede de la Fiscalía del Estado de Tamaulipas en Matamoros, México. (AP)
Un soldado del ejército mexicano custodiando la sede de la Fiscalía del Estado de Tamaulipas en Matamoros, México. (AP)

Tony Payan, director del Centro México del Instituto Baker de Políticas Públicas de la Universidad de Rice en Houston, calificó los secuestros y desapariciones como “un momento difícil en la relación entre los dos países”.

“En Washington se están levantando cada vez más voces, tanto de los republicanos como de los demócratas, para presionar a México por su extrema tolerancia ante el crimen organizado, un fenómeno que no solo afecta a algunos estadounidenses sino también a millones de mexicanos”, le dijo Payán a Yahoo Noticias, acusando a funcionarios mexicanos y estadounidenses de haber gestionado mal la situación hasta ahora.

“En mi opinión, esta debería ser una oportunidad para reconsiderar todo el marco de colaboración entre los dos países en materia de seguridad, así como en otros temas”, afirmó. “La acción unilateral no es la respuesta, ni negar que México tiene un problema real”.

Aunque muchos consideran que las preocupaciones en materia de seguridad son reales, algunos expertos dicen que deberían ponerse en perspectiva.

“Cada año millones de estadounidenses visitan México”, explicó a Yahoo Noticias Ernesto Castañeda, director del Laboratorio de Inmigración de la Universidad Americana. “A pesar de los titulares recientes, los casos de ciudadanos estadounidenses secuestrados o asesinados en México son muy raros e improbables. Sin embargo, los acontecimientos trágicos recientes nos recuerdan la impunidad que existe en muchas áreas de México y la frecuencia de los asesinatos, secuestros y desapariciones de ciudadanos mexicanos y migrantes del Sur”.

Heyman espera que la atención que han generado estos casos permita que otras personas entiendan la difícil situación de los más afectados.

“Esta situación debería ser un recordatorio de que cuando se bloquea a los solicitantes de asilo en México, se convierten en los principales objetivos de este tipo de violencia criminal”, apuntó. “Esto debería recordarnos esa consideración moral fundamental”.

Marquise Francis